Pintar bajo el agua, práctica cada vez más común en Cuba

Pintar bajo el agua, práctica cada vez más común en Cuba

Pintar bajo el agua, práctica cada vez más común en Cuba

  24 junio 2019   Reuters

La belleza del mundo subacuático cubano queda inmortalizado por pintores que eligen la tranquilidad de las profundidades submarinas para plasmar, en sus lienzos, lo que está ante sus ojos. Un reto técnico, el placer de un arte muy singular.

Se cuenta que allá por los finales del siglo XIX, el diseñador de disfraces y decorados de la afamada actriz Sarah Bernhardt fue quien primero realizó la difícil labor de pintar bajo el agua. Zarh H. Pritchard fue el pionero de lo que él mismo denominó pintura subacuática.

Durante más de cien años y empleando diferentes técnicas muchos hombres han logrado pintar los fondos marinos y preferiblemente lo que se encuentra en ellos. André Laban, por ejemplo, fue un ingeniero a bordo del submarino de Jacques Cousteau que prefirió pintar el mar Mediterráneo. Otro, como el español Alfonso Cruz, ha logrado pintar recientemente el mundo subacuático en varios lugares del mundo, haciendo una colección especial sobre Cuba.

Se debe tener en cuenta que en la medida en que nos sumergimos todo cambia, el sonido, la luz, los colores, todo. La paleta de colores varía en dependencia de la profundidad. A cinco metros no existe rojo y a más de 40 metros no existen amarillos ni naranjas. Pensemos en la poca nitidez que hay allí. Lo que está a un metro es tan difícil de detallar como lo que está a 200, fuera del agua. Solo así podemos entender, un poco, la dificultad técnica que implica este arte.

Sin embargo como todo arte, genera pasiones. A la belleza del mundo subacuático cubano se suma la nada despreciable cantidad de pecios, de diferentes épocas, que yacen en los fondos marinos. Esto provoca que cientos de practicantes de snorkeling se lancen al mar, cada día, para disfrutar del paraíso profundo. Y muchos de ellos se sorprenden al encontrar pintores bajo el agua.

La iniciativa del español Alfonso Cruz lo llevó a pintar los restos y pecios de la batalla Naval de Santiago de Cuba, en 1898, en la que participaron las armadas de Estados Unidos y España. A cientos de metros bajo el mar dibujó los restos hundidos en el litoral santiaguero considerado, en la isla, un Patrimonio Nacional.

Alfonso Cruz también abordó en su obra los fondos marinos de los puntos de inmersión más populares de Cuba. En la Isla de la Juventud, donde se celebra el evento que presume de las mejores imágenes subacuáticas, el FOTOSUB; también ha pintado en las aguas de Guardalavaca, en Holguín; en Cayo Guillermo y en la Ciénaga de Zapata, esta última declarada Reserva de la Biosfera y Sitio Ramsar.

Justo en la Ciénaga, específicamente en Punta Perdiz, encontrará a Sandor González, un artista cubano que sorprende a muchos con sus creaciones. Sin boceto previo, Sandor prefiere entregarse a la inspiración, a las sensaciones que le brinda el fondo marino, la manera ondulante en que se proyecta la luz a 6 metros de profundidad. Con sólo un tanque de oxígeno, sólo tiene 30 minutos para plasmar su arte en un lienzo.

El joven pintor cubano disfruta aislarse del mundo exterior, rodearse de peces de colores y encontrar la paz que no puede hallar en la tierra. El centro de buceo de Punta Perdiz, a poco más de 100 millas de La Habana, exhibe y estimula su trabajo. El mismo constituye un atractivo muy singular para los viajeros que visitan la zona.

; ;