Abierto Castillo Santo Domingo de Atarés como museo de sitio en el año 500 de La Habana

Abierto Castillo Santo Domingo de Atarés como museo de sitio en el año 500 de La Habana

Abierto Castillo Santo Domingo de Atarés como museo de sitio en el año 500 de La Habana

  22 noviembre 2019   Cuba Debate

La restauración del Castillo de Atarés es una obra fundamental en el aniversario 500 de la villa de San Cristóbal. Hoy es museo de sitio, un concepto donde el principal objeto exhibido es la edificación en sí.

"Es un día feliz para La Habana"

Afirmó Eusebio Leal, durante la inauguración de una de las antiguas fortalezas militares del sistema defensivo de La Habana colonial: el Castillo de Santo Domingo de Atarés. Situado a 29 metros sobre el nivel del mar y en forma hexagonal, ahora convertido en un museo de nuevo tipo para el 500 cumpleaños de la "Ciudad Real y Maravillosa de La Habana", la edificación vasta fue sometida a un largo y complejo proceso de restauración a cargo de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, con la cooperación de especialistas de Italia.

Levantada en el año 1767 formó parte del segundo sistema defensivo colonial habanero, y ahora como museo de sitio, la fortaleza muestra de forma permanente "El genio de Leonardo da Vinci", exposición de reproducciones de los más importantes inventos de este artista, a 500 años de su natalicio, con modelos a escala real de muchos de los dibujos del genio. Es el resultado de la colaboración entre la Fundación italiana Anthropos y la Oficina del Historiador de La Habana.

La historia recoge que las primeras fortalezas que custodiaban la ciudad desde extremos de la bahía de La Habana como el Castillo del Morro, la Punta y la Real Fuerza no pudieron impedir en 1762 la Toma de La Habana por los ingleses, canjeada por La Florida en 1763, por acuerdo de las majestades de Inglaterra y España.

Y fue entonces cuando se inició la segunda fortificación de la ciudad por orden del Rey español Carlos III con la construcción de San Carlos de la Cabaña y, a finales de 1763, el Castillo de Santo Domingo de Atarés. Este último fue concluido en 1767 bajo la tutela del conde de Ricla, entonces gobernador de la Mayor de las Antillas, cuyos padres eran los condes de Atarés. Tuvo la misión de refortificar la ciudad de La Habana y hacerla inexpugnable con la asistencia de ingenieros, maestros constructores y numerosos recursos.

Según el Renacimiento, un castillo era una fortificación con más de tres baluartes salientes para realizar fuego de plano. Santo Domingo de Atarés contaba en sus albores con un foso seco, un puente levadizo, dos cuarteles, uno de infantería y otro artillería, capilla, polvorín, aposentos del comandante de la fortaleza, salas de avituallamiento, cocina, almacenes, calabozo, dos aljibes y una pequeña plaza de armas.

Con una vista general de los linderos de la ciudad, la fortaleza en la cuesta de una loma y con amplios terrenos, se convirtió en el siglo XIX de un polvorín a un cementerio para víctimas de una epidemia de fiebre amarilla, según los archivos de la Oficina del Historiador. Más tarde, a raíz de la guerra hispano-cubana-estadounidense, devino en cuartel y, en los inicios del siglo pasado se destruyó el patrimonio original.

Luego de cumplir varias funciones como construcción fortificada, hace cuatro años la fortaleza está en manos de la Oficina del Historiador de La Habana, quien asumió el proceso de restauración que felizmente concluyó en una primera fase para las celebraciones del medio milenio de la capital cubana.

El Castillo Santo Domingo de Atarés es un museo de sitio por toda la historia que guarda la fortaleza. Quienes visiten sus espacios saldrán con una idea sobre su construcción, las diferentes etapas de su historia, el plan que concibió y ejecutó España en La Habana luego de su toma por los ingleses y, por supuesto, con el disfrute de las hermosas vistas de la ciudad.

; ;