La Habana será la ciudad invitada de honor en las fiestas de La Mercè 2020

La Habana será la ciudad invitada de honor en las fiestas de La Mercè 2020

La Habana será la ciudad invitada de honor en las fiestas de La Mercè 2020

  09 enero 2020   La Vanguardia

Como ciudades hermanadas desde 1993 La Habana, vestida en su cautivante medio milenio, estará con una representación de la cultura cubana, como la invitada de honor de la fiesta mayor barcelonesa, La Mercè 2020, en la capital de Cataluña.

Con toda la expresividad, belleza de las artes y maestría de la cultura cubana, La Habana aportará una selección de sus mejores artistas y promociones para participar en la venidera cita de septiembre, cuando la capital caribeña sea la ciudad invitada de honor en la fiesta mayor que más atrae a la población de Barcelona, La Mercè 2020.

Tales fines, hacer la selección del elenco en consonancia con el Ministerio cubano de Cultura, serán la motivación esencial de la visita que, en los próximos días, hará a la Mayor de las Antillas, una delegación del Instituto de Cultura de Barcelona (ICUB), como máximo responsable del Comité Organizador del evento de La Mercè.

El periplo por la urbe capitalina de Cuba será propicio a la vez para que los catalanes, en su visita en esa isla, fortalezcan las raíces que vinculan a los pueblos, los nexos que unen ambas culturas y congeniar un diseño de programación a tono con los gustos hispánicos y la magia artística de los cubanos. El objetivo: que tales tesoros puedan ser expuestos en la cita de fines de septiembre en Barcelona.

De tal manera, la fiesta de la cultura catalana será con la melodía bailable de los tradicionales ritmos caribeños y sus manifestaciones más creativas y modernas, dada la música fusión de moda en la escena musical más joven e innovadora, una especie de academia de danza que llevarán los cubanos a los escenarios barceloneses.

La Mercè pretende abarcar un intenso programa festivo entre los días 24 al 27 de septiembre en el que contarán como protagonistas, según adelantó la convocatoria, una selección de habaneros. Ellos brindarán al público excelso anfitrión lo mejor de su repertorio durante las presentaciones gratuitas que tendrán lugar en manifestaciones como teatro, danza, música y cine. Todas con espacio en los diferentes escenarios de la Ciudad Condal.

Así la capital cubana, que recientemente celebró los 500 años de fundada, deviene ahora la cuarta ciudad de la región latinoamericana que resulta invitada a estas fiestas. Anteriormente la vinculación tradicional entre ciudades hispanoamericanas con Barcelona inició por la ciudad de Medellín, como invitada de honor, que irrumpió la secuencia en el año 2007. Luego fue seguida por las urbes de igual patrimonio y riqueza cultural, como Quito en la convocatoria de 2008 y Buenos Aires en la edición precedente de 2015.

En el historial del Consistorio sobre las Fiestas de La Mercè otras ciudades contaron como invitadas. Tal es el caso de Estambul (2009), Dakar (2010), San Petersburgo (2011), Montreal (2012), Viena (2013), Estocolmo (2014), París (2016), Reikiavik (2017), Lisboa (2018), Beirut (2019) y este año la elegida es La Habana (2020).

En las fiestas de La Mercè 2020 se hará hincapié en atraer a las nuevas generaciones. De ahí el punto de partida de una selección exquisita de la delegación cubana invitada y sus productos artísticos, entre los que se incluirán materiales del cine insular a proyectar en salas de Barcelona.

La Mercè impulsará en los fines de septiembre, pues, los saberes y las alegrías compartidas en los proyectos culturales gestados, que toman forma desde hace más de 25 años entre el Ayuntamiento de Barcelona presidido por Pasqual Maragall y la Asamblea Provincial del Poder Popular de La Habana.

Ambas ciudades, La Habana y Barcelona, relacionadas con un fecundo hermanamiento que data de 1993, afianzan sus lazos cada año con semanas de cultura y diversas expresiones de afinidad y fraterna amistad. Desde la firma del acta de hermanamiento, el año 2005 derivó en un momento excepcional en los proyectos de colaboración entre la institución cultural catalana y la Oficina del Historiador, con que se concretó la rehabilitación integral de una manzana urbanística de la calle Barcelona y la creación del espacio Barcelona-La Habana como punto de intercambio de ambas culturas. Otras ideas materializaron en los últimos años el mejoramiento del espacio público en algunas zonas habaneras y la contribución catalana al plan de gestión ambiental de la encumbrada bahía de La Habana.

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