Marabana es una fiesta atlética internacional

Marabana es una fiesta atlética internacional
Comentar

Si viajamos a la capital cubana en el mes de noviembre, quedamos encantados ante una ciudad que se viste de gala para acoger una de las mayores fiestas deportivas del continente americano: el Maratón Marabana.

La primera competencia de este tipo ocurrió en 1987. Por aquellos años, el movimiento deportivo de la Isla quiso regalar a los cubanos la posibilidad de participar de forma gratuita en una carrera de gran magnitud, sin pretender que los corredores fuesen deportistas profesionales o no.

Corredores preparandose para el Maraton de La Habana

De esta manera se promovía el deporte como un derecho del pueblo, y el atletismo comenzaría a posicionarse en el imaginario colectivo como eficaz garantía de un estilo de vida saludable.

Contrario a los pronósticos, las ediciones iniciales de Marabana contaron con una abundante afluencia de corredores extranjeros, que en 2016 sobrepasó la cifra de mil 800 corredores. Estos participantes sí deben pagar una cuota de inscripción al evento, para asegurar cierta rentabilidad.

Tradición histórica y deportiva

Hay todo tipo de participantes en el Marabana

Tres son las distancias que convoca el recorrido del Marabana: 10 kilómetros para principiantes, 21 kilómetros y 97 metros para la media maratón, y 42 kilómetros y 195 metros para completar la carrera; aunque en 2017 se prevé la inclusión de los cinco kilómetros para personas con discapacidad.

La categoría máxima y tradicional de la carrera se debe a una de las versiones de la leyenda helénica de la llanura de Maratón. Cuentan algunos historiadores que este lugar se ubicaba a un poco más de 42 kilómetros de Atenas, y desde allí los griegos libraban una cruenta batalla contra los persas.

Corredor por las calles de La Habana en el maraton

Si estos últimos ganaban, en menos de 24 horas saquearían la capital griega y asesinarían a mujeres y niños; pero los griegos pactaron con sus familias que si antes de la puesta de sol no llegaba la tropa helénica con la victoria, las mujeres debían matar a sus hijos y luego suicidarse. Sólo así evitarían caer en manos enemigas.

Los griegos ganaron la batalla; sin embargo, se aproximaba la hora en que el sol debía perderse en el horizonte. Por eso decidieron enviar al mensajero Filípides, que cubrió con todas sus fuerzas los 42 kilómetros entre Atenas y Maratón, guardando su último suspiro para anunciar la victoria y evitar el desastre planificado.

Acontecimiento de multitudes

Atletas de maraton por el Malecon de La Habana

El Capitolio Nacional de Cuba, situado en el Paseo del Prado de La Habana Vieja, es el sitio que marca el kilómetro cero y el origen simbólico de los recorridos por la red de carreteras del archipiélago. Quizás por ello ese majestuoso edificio de estilo neoclásico estampa el punto de partida y la meta de los corredores.

Desde horas tempranas del tercer domingo de noviembre, como ya es costumbre, miles de personas inscritas se congregan frente al icónico edificio habanero. Se saludan, dialogan, ríen a carcajadas nerviosas, practican ejercicios de calentamiento reunidos en multitud. Llenan dos cuadras y media, y hasta más, a lo largo y ancho. Pareciera que la vía está próxima a reventar.

Corredores con la bandera Cubana en el Maraton de La Habana

Muchos de ellos se ven por primera vez. Proceden de varias zonas del país y del mundo; pero eso no es impedimento para entablar lazos de amistad y colaboración durante el trayecto que se avecina. El espíritu de abnegación inspira gallardía y solidaridad, incluso entre rivales. Se respeta el sacrificio del otro. Compiten hombres y mujeres en igualdad de condiciones, aunque se premian independientemente los ganadores de ambos sexos en las tres distancias de la carrera.

La tensa y ansiosa felicidad en sus rostros es evidente. Visten short y cómodas camisetas deportivas que portan los dorsales con la numeración y el nombre del país que representan. El de Cuba se repite miles de veces, entre cientos de naciones. En 2016 se inscribieron casi tres mil nacionales, que contienden regularmente bajo el título de Maracuba.

Recorrido por el Malecon de La Habana en el Marabana

Pocos minutos antes de las siete de la mañana, todos los participantes se ponen en alerta. La competencia está por comenzar. Un silencio estremecedor se apropia de la ciudad por un corto espacio de tiempo, hasta que el disparo anuncia el inicio del desafío.

Un maratón seguro

Los 42 kilómetros de distancia que aguardan a los corredores más resistentes, ofrecen una panorámica de buena parte de la capital antillana. El Paseo del Prado, el Malecón, la Avenida de los Presidentes y la calle Carlos III, denominada Reina a partir de la intersección con Belascoaín, garantiza el esperado retorno al Capitolio. Son las rutas principales que pautan el camino. Los hombres logran hacerlo aproximadamente en dos horas y media, y las mujeres en poco más de tres.

Comienza el maraton desde el Capitolio de La Habana

Para asegurar el feliz desarrollo del certamen, la urbe se prepara. El tránsito habitual de esas calles se desvía a otras contiguas, en las aceras de ubican barreras para impedir el paso de los espectadores y evitar que entorpezcan la carrera. Desde allí, la muchedumbre agita banderas de colores, convirtiéndose en admiradores incondicionales y animan a los corredores que se empeñan en acercarse cada vez más a la meta.

Funcionarios del instituto de deportes, personal médico y paramédico, están al tanto de cada progreso del circuito, que es custodiado además por cientos de agentes del orden público.

Atletas en sillas de ruedas llegando a la meta del Marabana

Aunque lógicamente los que arriben primero y hagan el menor tiempo son los que reciben los lauros, a los miles de participantes en la competencia les queda la satisfacción de haber formado parte de la más atractiva y multitudinaria fiesta atlética que cada noviembre celebra La Habana. Llegar a la meta es un gran triunfo y motivo de orgullo hasta para los más curtidos y profesionales entrenados. Para corredores de todas partes del mundo, Marabana es un pretexto para medirse deportivamente y hacer turismo en Cuba.

Marabana, con reconocimiento internacional

Ganadora del Marabana 2015

El prestigio internacional del Marabana es indudable. Se destaca por un elevado nivel de participación popular, el esmerado trabajo del Comité Organizador y el cronometraje digital por el sistema Mylaps, apoyado en la Maratón de Madrid. La Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo y la Asociación Mundial de Maratones y Carreras a Distancia, avalan su celebración anual.

0 Comentario
Agrega un comentario
 

Desde hace tres décadas, La Habana celebra en noviembre una atractiva fiesta atlética. Es el Marabana, una competencia abierta a personas comprometidas con el deporte y los hábitos de vida más sanos, sin importar nacionalidad, género o condición física.

nadia Nadia