Monumentos de La Habana: La Virgen del Camino

Monumentos de La Habana: La Virgen del Camino
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En la intersección de importantes rutas habaneras conocidas como la Calzada de Güines, la Vía Blanca y la Carretera Vieja de Guanabacoa, existe una rotonda que resguarda un parque arbolado con asientos para el descanso y la monumental obra de arte denominada La Virgen del Camino.

Dieciséis colosales columnas sostienen la parte techada de la glorieta, inamovible a pesar de las décadas. En torno a ella circulan a diario miles de personas en dirección al centro, este u oeste de la ciudad. Pero no deja de llamar la atención la inagotable fuente con la imagen de la virgen de dos metros de alto, con vestimenta aramea, que parece brotar de grandes pétalos, sosteniendo entre sus manos una Rosa de los Vientos, cual madre bienhechora que traza el camino de los viajeros en su ir y venir.

Vista de la glorieta en el centro del Parque de la Virgen del Camino

De ese modo la catalogó su Eminencia el Cardenal Manuel Arteaga, luego de que la obra fuese esculpida por la artista cubana Rita Longa y colocada en ese sitio, donde se encuentra desde que fuese develada en 1948.

Entre leyendas y realidades

Detalle del rostro de la virgen con flores en las manos

Hay quienes aseguran que la escultura de La Virgen del Camino está rodeada de enigmas. Múltiples leyendas urbanas se han entretejido en torno a la angelical figura. Una de ellas se inspira en la historia de la fundación de San Miguel del Padrón, cuando en el siglo XVII personas provenientes de otras regiones cubanas implantaron un caserío junto al Camino Real de la Isla, que con el tiempo fue creciendo en extensión.

Otro relato se refiere a que cerca del puente que da paso al cruce de la Calzada de Güines con la Carretera Vieja de Guanabacoa, existía la bodega Virgen del Camino, propiedad de un español proveniente de León.

Parque de la Virgen del Camino, vista desde la calle

Este señor había bautizado su negocio en honor a la patrona de esa provincia ibérica; sin embargo, enfrente del citado bodegón estaba el paradero de una ruta de autobuses que exhibía una diminuta urna con la efigie de la Virgen de la Caridad del Cobre, a la que se le conocía también como Virgen del Camino.

Con el tiempo, estos establecimientos fueron demolidos para ampliar el espacio y construir la avenida que hoy se conoce como Vía Blanca; pero los moradores siguieron nombrando la zona como Virgen del Camino, al tiempo que hasta una escuela adquirió este calificativo.

Detalles de la placa que se develo cuando se inaguro el monumento

Una tercera historia cuenta que la célebre Rita Longa halló inspiración en una virgen de madera que sobrevivió a las llamas en una cafetería cercana, ubicada donde actualmente existe una agencia de venta de boletos para viajar en autobús al interior de la Isla.

Lo cierto es que esta inigualable escultora cubana fue quien se encargó de materializar la figura en 1945, en honor a la popular virgen. Comenzó una época en que muchos deseaban colaborar con la obra colosal y ofrecieron monedas, medallas, joyas y otros materiales de bronce, que tras fundirse posibilitaron a Longa moldear una más de sus 40 esculturas, pero con un lugar especial entre las más queridas.

Vista de la Virgen del Camino con flores que han dejado los transeuntes

Luego de tres años de ininterrumpida labor, el 20 de mayo de 1948 se inauguró la estatua que quedaría adherida para siempre a un pedestal circular con una exclusiva pose de viajera, quizás peregrina. A la vez ofrece su Rosa Náutica a quienes transitan por las vías que la atraviesan y profetiza un feliz viaje a quienes entran o salen de La Habana por la Carretera Central.

Una glorieta de ritos y tradiciones

Habaneros disfrutan sentados a la sombra a la vera de la Virgen del Camino

Cuentan que fue Rita Longa la primera persona que, antes de depositar la delicada figura bronceada sobre el podio, vertió una moneda en las aguas de la fuente pidiendo la buena suerte a La Virgen del Camino. Semejante acto fue seguido por muchos de los que allí se encontraban, y con los años, el ritual devino en tradición, similar a la Fontana de Trevi en Italia.

Se dice que antiguamente el monto de estos cumplidos se dejaba acumular para posteriormente donarlo a la Casa de Beneficencia y Maternidad de La Habana, donde eran acogidos los niños huérfanos. Quienes deseaban ofrecer papel moneda, lo depositaban en un receptáculo que yacía al pie de la virgen, custodiado siempre por una persona que conservaba además la higiene del recinto.

La Virgen del camino, detalle de su estatua en la glorieta

Hoy dicen que sus devotos le piden con fe. Por eso no faltan quienes arrojan una moneda luego de hacerle una petición; otros se arrodillan y le acomodan flores en los brazos o los pétalos desde los que brota. Los recién casados y las quinceañeras se fotografían ante ella, como pidiéndole la bendición ante el nuevo camino que les depara el futuro.

Los jóvenes egresados de escuelas cercanas que han seguido otros senderos en la vida, la toman como punto de reunión al menos una vez al año, para compartir sus experiencias y sus recuerdos sentados en torno a ella. Familias sanmiguelinas acuden al parque cuando cae la tarde para disfrutar de la suavidad del clima que propician los árboles, custodiados por la mirada de la virginal figura, inmóvil a pesar de que por momentos da la impresión de que echará a andar envuelta en su larga túnica.

Antiguo coche americano circula frente a la Virgen del Camino

Esta devoción cotidiana que confieren quienes se acercan a La Virgen del Camino, cuenta con el aval del Tribunal de Ritos del Vaticano. Fue la propia Rita Longa quien hizo la solicitud de legitimar, ante la iglesia católica, la fe que durante años le profesó el pueblo de San Miguel del Padrón en particular y de Cuba en general.

Pero La Virgen del Camino no tiene preferencias por personas ni nacionalidades. Cualquier viajero puede acercarse a ella. Como Madre Protectora del Viajero Peregrino, acoge a todos los que llegan ante su imagen, augurando una feliz estancia en La Habana y la seguridad de un plácido retorno.

Otro símbolo en San Miguel del Padrón

La Virgen del Camino, La Habana, Cuba

La Virgen del Camino es símbolo indiscutible de San Miguel de Padrón, pero no es el único. Otra escultura hechiza por su significación y espíritu de gratitud. Se trata del Caballo Blanco, en el cruce de las calzadas Güines y Dolores. Fue esculpida a solicitud del galeno Matías Cabrera, en honor al rocín que halló a su hijo desaparecido cuando nadie más lo podía hacer. Símbolos, imágenes, esculturas todas para venerar en la hermosa Habana.

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Desde 1948, la escultura en bronce de la Virgen del Camino es rasgo identitario del barrio San Miguel del Padrón, al sur de la capital cubana, en un punto que marca el cruce de varias vías con destinos diferentes.

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