Patrimonio Cultural de la Nación Cubana: el sombrero de yarey

Patrimonio Cultural de la Nación Cubana: el sombrero de yarey

El patrimonio cultural de una nación la identifica y caracteriza, la diferencia de otras regiones o la emparenta a través de esos lazos indisolubles que crean las tradiciones más arraigadas en los pueblos, que hablan de sus particulares modos de ser y de vivir.

En ese rango de la existencia, la identidad y el uso, persiste el sombrero de yarey cubano. Y si asumimos toda la gama de saberes y experiencias transmitidas de generación en generación para fabricarlo y llevarlo con decoro por necesidad o presunción, estamos frente a uno de los elementos más extendidos del patrimonio inmaterial de la nación isleña.

En él se fusionan el pasado y el presente, habla de la génesis económica y social, de las habilidades artesanales y las costumbres rurales por definición, pero desde hace muchos años se ha proyectado hacia otros contextos fuera de su ámbito natural. Por todo esto, junto a otras artesanías de la región central, ha pasado a engrosar el listado más protegido y valorado del patrimonio inmaterial cubano.

Yarey y maestría en Cuba

El sombrero tradicional y patrimonial cubano no es un atuendo cualquiera, es el popular y único sombrero de yarey. Según consta en amplias investigaciones culturales y sociológicas, es oriundo de la actual provincia de Villa Clara, en el centro de la isla grande, específicamente de la zona de Camajuaní.

Además del yarey o guano, para su confección se necesita hilo y una agujeta. Las fibras de yarey, materia prima fundamental que se obtiene de una planta del grupo botánico de las palmas, se seleccionan y recolectan en el campo; luego se separan en delgadas tiras, se clasifican según su calidad y con ellas se tejen trenzas cosidas finalmente en dependencia de las dimensiones del sombrero y las exigencias particulares.

Se fabrican para hombres o mujeres, con alas más anchas y rectas, levantadas o dóciles, con mayor o menor dureza o tensión, color natural o teñido, con cintas de colores alrededor de la base de la copa o no, con forma prediseñada o estándar. Poco a poco se impuso por su frescura, ligereza, bajo costo, por su versatilidad para colocarle prendedores, flores o dibujos, puede ser lavado, es maleable y relativamente fácil de hacer. Con esta misma técnica también se elaboran otros productos, como cestas y carteras.

Historia, tradición y moda

Los sombreros, sin embargo, tienen una significación especial dentro de las tradiciones cubanas, pues han acompañado al campesino en todas sus labores desde que se tienen noticias, cubriéndolo del fuerte sol caribeño y controlando el sudor de su frente. Así se hizo frecuente verlo tanto en el surco, como de protagonista en un buen guateque, fiesta tradicional de los campos, donde acompaña al repentista que entona rimas sin parar.

Pero a nivel simbólico, se volvió imprescindible con la imagen impuesta por los soldados mambises durante las guerras de independencia del siglo XIX. Generalmente los portaban como parte del uniforme o sin él. Lo usaban de ala ancha, levantados al frente, luciendo una escarapela con la bandera cubana.

Su uso se arraigó tanto en la cultura popular que incluso Echu Jano, uno de los orishas del panteón afrocubano, porta en su imagen un sombrero de yarey como elemento característico.

Hoy resulta muy normal que lo lleven jóvenes y adultos, blancos y negros, de un estilo u otro, en las zonas urbanas o rurales, con una gran aceptación. Incluso, abundan las escenas posmodernas de alguien conectándose a Internet desde su teléfono móvil en espacios públicos con un sombrero en la testa. Las pasarelas más notorias los han incluido en sus muestras de verano como un elemento contrastante con la alta costura, en onda "retro", o en busca del exotismo tropical.

Y entre los turistas es, irremediablemente, ícono y evidencia de un viaje a Cuba. Los locales salen a la calle "bien vestidos", a la moda internacional, y ajustan su sombrero de guano para sentirse especiales. Mientras que, difícilmente, algún visitante se vaya de esa isla sin un sombrero puesto o acomodado en las maletas como suvenir. En consecuencia, estos artículos se convierten en una importante fuente de ingresos para los artesanos de todas las regiones del país y pueden ser adquiridos en las ferias de artesanía, como FIART, o en aquellas dedicadas a la venta de souvenires.

En la música

Este tipo de sombrero ha estado casi omnipresente en todas las manifestaciones artísticas de los cubanos, pero en la música ha tenido un protagonismo singular. Baste conocer la ópera "El sombrero de yarey", de Ernesto Lecuona, o escuchar la letra de una canción nacionalista muy popular: Quiero un sombrero de guano, una bandera, quiero una guayabera y un son para bailar...

Basados en lo anterior, ya estaríamos preparados para responder cierta pregunta de la orquesta Original de Manzanillo, en uno de sus temas más conocidos: ¿Quién ha visto por ahí, mi sombrero de yarey? Pues, será muy fácil. Lo he visto yo, ¡por toda Cuba!

Artesanías patrimoniales de Cuba

Junto al célebre sombrero de yarey, nacido hace siglos en la región central de Cuba, pero extendido satisfactoriamente a todo el territorio nacional, han pasado al patrimonio cultural inmaterial de ese país otros saberes artesanos de elevada sensibilidad y belleza, como los manteles tejidos y las muñecas negras de trapo.

El sombrero de yarey forma parte del patrimonio cultural inmaterial de la nación cubana, que ha sobrepasado sus límites geográficos originales. Las manos hábiles de sus actuales cultores guardan los secretos de técnicas centenarias.

arantxa Arantxa

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