Los ritmos cubanos y su historia

Los ritmos cubanos y su historia
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La música es el alimento para el alma divertir. Todos sentimos la música por dentro, y a veces ella es lo más reconfortante en momentos cruciales de la vida. Venir a Cuba es también sumergirse en su música, dejarse llevar por sus encantos, sus arraigadas mezclas de culturas africanas, españolas y hasta asiáticas.

La música cubana es uno de los pilares fundamentales de la nación. Habla de la historia, las tradiciones y la identidad del cubano de todas las épocas. Los músicos y artistas cubanos son reconocidos en todo el mundo por su brillantez y talento. Nombres como Miguel Matamoros, Benny Moré, Dámaso Pérez Prado, Chano Pozo, Bebo Valdés, Juan Formel, Silvio Rodríguez, Chucho Valdés, entre muchísimos otros, han recorrido el planeta y han hecho vibrar cientos de corazones.

En esta isla surgieron y se asentaron géneros y ritmos musicales hoy conocidos por todos, que forman parte inigualable de nuestro patrimonio musical.

Seis ritmos que cambiaron la historia

En esta ocasión, escojo 6 ritmos cubanos que han revolucionado la historia musical de Cuba, Latinoamérica y el resto del mundo por su sonoridad y su manera de impregnarse en el bailador. Lo más importante entonces, es reconocer en ellos esta isla y su gente.

  • Danzón

    Este ritmo surge a finales del siglo XIX en manos del compositor Miguel Faílde con su pieza "Las alturas de Simpson". Se trata de una evolución de la contradanza española introducida en Cuba en el siglo XVIII. Al acriollarse el ritmo, comienza a adquirir rasgos propios de la cultura afrocubana, francesa y española, del folclor y la música popular.

    Durante las primeras décadas del siglo XX, el género asimiló nuevas sonoridades como el son cubano y el son montuno. Así, con el surgimiento de grandes orquestas, el danzón ganó muchos admiradores en las primeras décadas del siglo.

    El género se esparció por Latinoamérica y el mundo, alcanzando gran popularidad fundamentalmente en México. Es considerado el baile nacional de Cuba, y su influencia ha sido fundamental para la evolución de la música popular cubana.

  • Mambo

    El sabroso mambo surge en Cuba a finales de los años 30 del siglo XX. Sus fundadores fueron los hermanos Israel Cachao y Orestes López. Se trata de una nueva forma del danzón con influencias africanas, ritmo sincopado y eliminación del cantante. Posteriormente, otros músicos hicieron importantes aportes al género como Arsenio Rodríguez, Dámaso Pérez Prado o Benny Moré.

    El mambo se baila con un ritmo sincopado, con cuatro pasos por compás, con un movimiento fuerte y rápido. Fue de mucha popularidad en su época, aun hoy se enseña como baile de salón. Su evolución dio lugar a un nuevo ritmo: el Chachachá.

  • Chachachá

    El primer chachachá fue compuesto por Enrique Jorrín en 1953. Este músico componía fundamentalmente danzones, a los que introdujo un coro de voces que fue gustando al público. Este podía entonces bailar más suelto, dando pasos de un lado hacia al otro. El género toma como base musical el danzón y el son montuno.

    En su evolución se incorporan las orquestas llamadas charangas que incluían timbales, bajo, flauta, piano y conjunto de violines. Así, agrupaciones reconocidas cantaron exitosos chachachás como la Orquesta Aragón, Los Cariñositos y la Orquesta América, entre otras. En la actualidad, muchos de los que se acercan a la música cubana quieren aprender chachachá, porque es un ritmo muy pegajoso y armonioso.

  • Rumba

    Este ritmo musical es de origen africano pero se ha enraizado tanto en Cuba que hoy se considera el baile más clásico de los bailes latinoamericanos. Existen tres tipos de rumba: el yambú, la columbia y el guaguancó. La rumba es una danza folclórica afrocubana que toma también compases del son montuno.

    Desde su surgimiento en los barracones y plantaciones de azúcar del siglo XVIII, su instrumentación ha sido a partir de tres tumbadoras, que replican fuertemente aumentando la intensidad del baile. Era la vía de escape espiritual para los cimarrones y negros liberados. Este ritmo se tocaba posteriormente en los barrios negros de La Habana, en las zonas rurales donde mejor se conservaba la tradición africana.

    Evoluciona entonces, asociado a los solares y los sitios marginales. En las primeras décadas del siglo XX adquiere popularidad en la isla, pero con los años muchos lo excluyeron de los principales circuitos del baile. Su influencia ha sido fundamental para la música popular cubana, sobre todo para la guaracha, la conga, el mambo y el chachachá. Se baila en pareja pero de manera abierta, con movimientos eróticos, a veces bruscos de cadera y pelvis, y sus canciones evocan santos africanos o la vida de los negros discriminados en su momento. Hoy, es un género ampliamente fomentado en la isla, y reconocido en todo el mundo.

  • Conga

    La conga es quizá el baile popular cubano más añejo. Desde los primeros siglos de la Colonia, a los negros esclavos les permitían un día de celebración, como el Día de los Reyes en que bailaban y cantaban al ritmo de la conga. Así, mientras los hacendados festejaban en sus salones de baile, otros se movían ardientemente al ritmo de tambores e instrumentos rústicos.

    La conga arrastra una gran cantidad de personas bailando y cantando. Así surgen los llamados carnavales donde la conga es la protagonista. Estas fiestas tradicionales se destacan aun hoy en la isla con los Carnavales de La Habana, los de Santiago de Cuba y las Parrandas de Remedios en Villa Clara y de Bejucal en Mayabeque.

    Cada región ha desarrollado y personalizado el género. El baile solo consiste en seguir a los músicos con su ritmo característico. Las fiestas populares asociadas a la conga son patrimonio musical y cultural de la nación, y son eventos de masas donde participa todo el pueblo y los visitantes.

  • Son Cubano

    El son es un género musical básico para la música popular cubana. Surge a finales del siglo XIX en las provincias orientales de Cuba y a partir de la radiodifusión característica del siglo XX, el son comienza a popularizarse. El afamado conjunto de Ignacio Piñeiro, "El Septeto Nacional", inmortalizó el tema "Échale salsita", ya un clásico del género.

    En sus comienzos el son se vio como una música de los barrios populares, pero pronto adquirió reconocimiento en todo el país, así como en Puerto Rico, República Dominicana, México y Colombia. Asimismo, con los años se originaron nuevas variantes del son como el son montuno, el changüí, el sucu-sucu, el mambo, el chachachá, entre otros. A su vez, se ha incorporado a otros géneros como al jazz, el bolero, el danzón, y a la base rítmica de la cancionística cubana.

    Este género ha sido el que más brillantes compositores, músicos, orquestas y arreglistas ha aportado a la cultura cubana. En su evolución surge la salsa, género bailable que hoy recorre el mundo con mucha popularidad. Los que llegan a la isla siempre quieren bailar la salsa, y nutrirse de la música y la vida nocturna del país.

La música y Cuba

Los ritmos cubanos se alimentan sin dudas de los aportes e influencias de ritmos anteriores. Sus rasgos africanos y españoles fundamentalmente, conforman un ajiaco musical en donde radica su autenticidad. Como estandarte del cubano, la música lo acompaña siempre. Conociéndola, usted descubrirá un poquito más a Cuba.

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La música es el alimento para el alma divertir. Todos sentimos la música por dentro, y a veces ella es lo más reconfortante en momentos cruciales de la vida. Venir a Cuba es también sumergirse en su música, dejarse llevar por sus encantos, sus arraigadas mezclas de culturas africanas, españolas y hasta asiáticas.

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