Un museo para descubrir en la calle Obra Pía

Un museo para descubrir en la calle Obra Pía
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En la calle Obrapía, en las inmediaciones de Mercaderes y San Ignacio existe una institución colmada de arte y tradiciones cubanas referentes al siglo XIX cubano.

Es el Museo Casa de la Obra Pía cuya construcción es un magnífico exponente del estilo arquitectónico de la primera mitad del siglo XVII cubano, en el que se agrupan buena parte de las características que tuvieron las edificaciones de entonces. Debe su nombre a las labores de caridad que desarrolló la casa desde sus inicios, ayudando a huérfanas en La Habana colonial.

Cuenta la historia que varias donaciones hechas por familias adineradas eran distribuidas entre cinco jóvenes huérfanas, escogidas al azar, cada año. La suma entregada a cada una les permitía disponer de una dote, un patrimonio, gracias al cual podían casarse e insertarse según las costumbres en la sociedad.

Una arquitectura peculiar

El estilo barroco de la casa refleja la historia de una Habana de grandes mansiones, casas de familias y aristocracia habanera de rancio abolengo.

Las paredes de la fachada de esta construcción se elevan por tres pisos en un amarillo que llama la atención del caminante. La decoración exterior fue elaborada en Cádiz y colocada en el año 1686. Sobre el pórtico se erige el escudo de la familia y está considerado el único de su tipo en toda La Habana, una singularidad que atrae a los partidarios de la arquitectura epocal.

En el interior de la casa hay un patio donde la vegetación se mezcla con el amarillo de las columnas dándole a la casa una sensación de vida y alegría. Al centro, un pozo recuerda el modo en que era extraída el agua para ser consumida por sus moradores.

La Casa Hermandad de Bordadoras y Tejedoras de Belén

Allí quedó establecida, desde el 1994, la Hermandad de Bordadoras y Tejedoras de Belén. Dicha unión ha resultado una asociación beneficiosa para quienes la integran, permitiéndoles disfrutar de un papel activo en la sociedad, aportando al desarrollo económico de la zona y a la realización personal de las mujeres que laboran en ella.

Igualmente el proyecto contribuye a la conservación y promoción de las herencias culturales relativas al tejido, bordados y la vestimenta tradicional cubana, no solamente a partir de su producción sino creando talleres para que las nuevas generaciones aprendan los secretos de ese arte.

En La Habana abundan proyectos de ese tipo, donde el emprendimiento y el desarrollo social se mezclan creando espacios para la participación y la emancipación de sectores poblacionales no siempre beneficiados por el contexto cultural y económico.

El museo en sí

La arista museable hace gala de múltiples salas donde se exponen piezas arqueológicas del período colonial, la mayoría de ellas encontradas durante los procesos de restauración aplicados a la edificación.

Específicamente cuenta con nueve salas para las muestras permanentes y una dedicada a exposiciones transitorias. La disposición de las salas se corresponde con la distribución propia de una casa de entonces: una capilla presidida por una impresionante "Anunciación", obra del pintor español del XVIII Alonso del Arco y una sala ambientada en la que resaltan ramos de novias elaborados por monjas de clausuras, una antigua costumbre habanera.

Posee además un salón principal, una galería en la planta alta y una sala de arqueología y pintura mural. Deténgase en esta última e indague porqué se le llama el "Cuarto de los Misterios" a la habitación aislada en la azotea.

Exhibe también un dormitorio, salón comedor, salón chino y una sala permanente llamada "Retorno a la semilla". Parafraseando el título del cuento "Viaje a la semilla" dicha sala reúne varios de los objetos, documentos y archivos del escritor cubano Alejo Carpentier. El automóvil que utilizó durante su estancia en París y el mobiliario de su oficina, mientras fuera embajador de Cuba en Francia, se encuentran en esa pieza que rinde en homenaje al Premio Cervantes de Literatura de 1977.

Entre las colecciones del museo pueden disfrutarse también de obras de arte decorativo, esculturas en mármol, bronce, alabastro y calamina, cristalería diversa, tapices, óleos con temas religiosos, piezas de porcelana francesa, piezas de biscuit y muebles japoneses del siglo XIX hechos de madera preciosa con incrustaciones de nácar.

El Museo Casa de la Obra Pía está abierto de martes a sábado en los horarios de 9:30 a 4:30 y los domingos hasta las 12:30.

La caridad, el arte y la historia en la Obra Pía

Los trabajos de caridad que se llevaban a cabo en la Obra Pía, como en numerosas casas de acogidas múltiples que pulularon por La Habana, salvaron la vida de más de un infante o huérfano sin apoyo familiar. Las exposiciones de arte y artículos vinculados al célebre escritor cubano Alejo Carpentier complementan la esencia de esa mansión donde conviven el recuerdo de obras de bien social, la belleza de la arquitectura colonial típica de La Habana y el arte decorativo del siglo XIX.

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El Museo Casa de la Obra Pía en La Habana Vieja, al igual que la ciudad, cuenta la historia de un lugar cuyo estilo arquitectónico, arte y tradiciones decorativas hablan del siglo XIX habanero a través de un inmueble otrora dedicado a la caridad.

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