Bucear en la bahía santiaguera, entre la historia y el paraíso natural

Bucear en la bahía santiaguera, entre la historia y el paraíso natural

Recorrer la ciudad de Santiago de Cuba y sus alrededores es acercarse a la historia y cultura caribeñas. No sólo sorprenden los inmuebles coloniales, "el son" que suena en las avenidas y el afecto de sus habitantes. Frente a su bahía de bolsa yace un paisaje submarino deslumbrante.

Las cálidas aguas del Caribe preservan casi intactos los buques que naufragaron en 1898, durante la batalla por la conquista de esta urbe del oriente cubano entre la flota del almirante español Pascual Cervera, y la armada de Estados Unidos.

Iniciemos la auténtica aventura de una "Inmersión en la Historia". Vamos a recorrer cada pecio, tomando como referencia la bahía de Santiago donde yace el primero, el USS Merrimac, yendo en dirección oeste hasta llegar al último, el crucero Cristóbal Colón.

Antecedentes de la batalla sumergida

Para conocer la dramática historia de la flota de Pascual Cervera, conocida como "La escuadra de operaciones de las Antillas", debemos regresar a la Cuba del XIX. El 25 de abril E.E.U.U. declaró la guerra a España y la noticia sorprendió a Cervera, quien permaneció atracado en el puerto de Santiago de Cuba para evitar combatir en mar abierto contra los norteamericanos.

Finalmente la escuadra española quedó completamente aniquilada. El almirante cayó prisionero y desde el buque Iowa, escribió un telegrama:

"En un combate desigual contra fuerzas más que triples de las mías, toda mi Escuadra quedó destruida, incendiados y embarrancados el Teresa, Oquendo y Vizcaya; el Colón, embarrancado y los cazatorpederos a pique."

Los datos más fidedignos informan de 371 muertos, 151 heridos y 1.670 prisioneros españoles. Los norteamericanos apenas sufrieron un muerto y dos heridos leves; sus buques casi no fueron dañados.

Las playas de la Mula en la desembocadura del río Turquino, Juan González, Buey Cabón, Rancho Cruz, Mar Verde y la bahía de Santiago constituyen el parque arqueológico en los que yacen los restos.

Iniciando la excursión

En el barrio de Punta Gorda, hay un centro de buceo perteneciente a Marlin S.A, cuyos pecios más cercanos están ahí mismo. Es un verdadero privilegio disfrutar las inmersiones en estos a la cordillera de la Sierra Maestra, en aguas trasparentes y un entorno rico en flora y fauna, cercano a barreras coralinas y refugio de diversas especies marinas.

Entre los programas promovidos por el centro se incluyen los recorridos "Una Inmersión en la Historia", que permite a grupos de hasta 20 buceadores sumergirse hasta donde yacen los acorazados Vizcaya, Almirante Oquendo y Cristóbal Colón, además de los destructores Furor y Plutón, de la Armada española. También el buque norteamericano Merrimac, hundido a la entrada del canal de la bahía santiaguera para dificultar la salida de la armada española.

La modalidad del buceo en pecios es la más emocionante. Sumergirse en un barco hundido permite imaginar quienes anduvieron por las cubiertas, pasillos, salas y camarotes, ahora desiertos, oscuros y tenebrosos. En medio de la oscuridad el haz de la linterna invade ese laberinto submarino convertido en morada de peces.

Otro estímulo es conocer la historia: ¿cómo, cuándo y por qué se hundió un barco? Son preguntas que no podemos hacernos si nos sumergimos en un punto común de buceo deportivo.

A solas con la historia, en las profundidades

El pecio del Merrimac se encuentra en el interior de la rada santiaguera, en un lugar que no obstaculiza la navegación. Yace en el lecho fangoso de la bahía a 16 metros de profundidad. No dispone de arboladura ya que fue dinamitada a principios del pasado siglo para facilitar la navegación en el interior de la rada.

Impresiona la oscuridad de su interior. No es recomendable adentrarse sin la compañía de guías profesionales. La mejor fecha del año para recorrerlos es durante el invierno, cuando el agua de la bahía está más transparente.

El cazatorpedero Furor está hundido frente a la playa de Mar Verde, cerca de Santiago de Cuba, a una milla de la costa aproximadamente. Es imprescindible disponer de una embarcación para llegar hasta este punto. Yace a una profundidad de 27 metros, sobre un fondo arenoso con formaciones coralinas, ideal para la filmación y la fotografía.

Está divido en partes: la proa, el centro del barco, la más espectacular con sus enormes calderas, y la popa. Pueden verse cerca restos de proyectiles, algunos en perfecto estado de conservación.

Plutón se encuentra en la línea de costa frente a la playita de Buey Cabón, pues su capitán lo embarrancó allí en ese lugar. Sólo quedan algunos restos de sus máquinas, bielas, toberas y proyectiles. Su proximidad de la costa permite realizar la inmersión en él con snorkel, debido a la poca profundidad a la que se encuentran los restos del navío.

Frente a la playa de Juan González, a unos cien metros de la orilla, encontramos el Oquendo. Emerge casi en su totalidad el cañón González Hontoria, de 280 mm de proa, proporcionando una visión espectacular.

La joya de la flota fantasma

El crucero acorazado Cristóbal Colón es la joya de la flota hundida. Es una de las mejores inmersiones en pecios. El Colón fue el último buque en arriar la bandera española. Se cerraban así 406 años de presencia de España en América.

El pecio del Colón se encuentra al oeste de la desembocadura del río Turquino, a unas 48 millas náuticas de la bahía de Santiago de Cuba, y a unos 64 metros de la costa.

Además de la impresionante visión del pecio, especialmente su imponente proa al mar, a su alrededor pueden verse esparcidos anclas, chimeneas, proyectiles y herrajes. Este descenso puede ser peligroso, porque las olas fuertes pueden atrapar a los buzos más intrépidos.

Por encontrarse en la desembocadura de un río, sobre todo después llover podemos encontrar una bóveda de sedimentos cubriéndolo y dificultando su visibilidad. La inmersión debe ser calmada y con guías experimentados.

Un posible recorrido: inicie el descenso sobre una enorme ancla de almirantazgo, que se encuentra en la banda de babor del Colón. Desde este punto nos dirigimos a la proa que está a unos 35 metros de distancia del ancla, y a 27 metros de profundidad. La imagen es sobrecogedora, el navío de guerra parece presto al combate.

El pecio yace sobre un lecho de arena, y se mantiene en buen estado general, a pesar de hundirse hace más de un siglo. Encontramos casi todo el pecio de una sola pieza. El acero inoxidable de casi un pie de espesor de su coraza ha impedido que colapse su cubierta y es posible adentrase en su interior, con precaución, claro.

Dentro encontramos escotillas de bronce, varias piezas de artillería de 152 y 120 mm, también algunos cañones de tiro rápido Nordenfellt y balas de fusiles en peines de 5 unidades. Salimos de nuevo al exterior. Nos guiamos por el orificio que se encuentra en babor y que practicó el equipo de Jacques Cousteau para investigar el interior del pecio.

Otros tesoros históricos

En la zona también se puede encontrar un velero francés de tres palos, sumergido a inicios de la década del 50 del siglo XX. También es un buen pecio, menos antiguo, pero igualmente bello.

La marina de la ciudad está cerca del canal de entrada a la bahía. En la otra orilla, como un centinela gigante, se erige el Castillo del Morro San Pedro de la Roca que fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.

La marina santiaguera tiene otras dos áreas en zonas geográficas diferentes: una en el Parque Baconao, que cuenta con punto náutico, centro de buceo y club de playas, todo en los hoteles Carisol-Los Corales; y otra en el municipio Guamá, donde hay servicios de buceo, club de playa y paseos en lancha a Cayo Damas.

Sumergirse en la bahía de Santiago de Cuba

Cuando pensamos en Santiago de Cuba como una excepcional ciudad patrimonial, llena de música y tradiciones caribeñas, descubrimos que en su bahía también hay varios tesoros arqueológicos dignos de ver. Los pecios de la batalla naval del siglo XIX se mantienen allí, para atestiguar la hermosa y terrible historia de la isla, entre varios imperios.

La bahía de bolsa de Santiago de Cuba y sus costas al Caribe, son magníficas para el buceo. La ciudad cuenta con un patrimonio submarino de gran riqueza natural e histórica, que incluye pecios de la Batalla Naval de finales del siglo XIX, entre España y Estados Unidos.

arantxa Arantxa

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