Gran Hotel Kempinski La Habana - una vieja joya que reluce como nueva

Gran Hotel Kempinski La Habana - una vieja joya que reluce como nueva
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Hace apenas unos días, el 22 de mayo del 2017 para ser más precisos, el nuevo y resplandeciente Gran Hotel Manzana Kempinski – La Habana recibía a sus primeros huéspedes, convirtiéndose en el primer gran hotel de lujo de más de cinco estrellas (denominado cinco estrellas plus) de la ciudad de La Habana.

De hecho, las expectativas son que se convierta en el más lujoso no sólo de toda Cuba, sino de toda Latinoamérica. Siendo esta la primera incursión de la legendaria cadena hotelera Kempinski (la más antigua y prestigiosa de Europa) en el nuevo continente, pocos dudan de que este nuevo hotel siente precedente y drásticamente eleve el estándar hospitalario de La Habana y Cuba.

El Gran Hotel Manzana Kempinski – La Habana visto desde el Iberostar Parqe Central

Su situación céntrica en el corazón de La Habana, rodeada de siglos de historia, edificios monumentales y vistas preciosas, hacen del hotel un punto de referencia, y no sólo para huéspedes sino también para transeúntes curiosos, amantes de la historia, del lujo y del glamour. Y es que el edificio donde se encuentra el nuevo hotel Kempinski tiene más de un siglo de historia, lo cual le añade valor cultural con un pasado singular.

Perfectamente ubicado enfrente del concurrido Parque Central con su frondosa vegetación, con los hoteles Plaza y Parque Central de vecinos colindantes, nada puede opacar el singular brillo de este magnífico edificio, el cual ocupa, tal como su nombre indica, una manzana entera. Desde él se pueden disfrutar grandes vistas del Gran Teatro de La Habana “Alicia Alonso” y del Capitolio, mientras que la imponente fortaleza del Castillo del Morro queda situada a tan solo diez minutos del hotel.

Más de un siglo de historia, aventuras y desventuras

Vistas del Capitolio desde uno de los restaurantes del Gran Hotel Manzana Kempinski – La Habana

Los inicios del bloque previamente conocido como Manzana de Gómez, se remontan a 1894, cuando el edificio empezó a ser construido por Don Julián de Zulueta, con la ayuda del renombrado arquitecto Don Pedro Tomé y Veracruisse, quien empezó a erigir su primera planta con la intención de crear un centro comercial que rivalizara y superara aquel que ya existía en Calzada de Monte, el primero de Cuba, construido en 1873.

Terraza en el techo del Gran Hotel Manzana Kempinski – La Habana

Sin haber terminado la obra, varios años después, Zulueta le vendió la construcción a medias (por entonces llamadas las “ruinas de Zulueta”) a Don Andrés Gómez Mena, quién se encargó de llevar el proyecto a su término y lo bautizó con su primer apellido. Fue Gómez, quién, hacia 1910 completó la estructura del primer piso, añadiendo en sus altos dos teatros de efímera existencia, el Politeama Pequeño y el Politeama Grande.

Piscina en la terraza del Gran Hotel Manzana Kempinski – La Habana

Durante sus primeros seis años, este centro comercial gozó de inmensa popularidad en la ciudad, con una distribución más moderna que la del centro comercial de Monte pero con tiendas y locales que, igual a las de Monte, conservaron su independencia. Llegó a convertirse en una de las mayores atracciones de la ciudad y un eje de vida en el centro urbano de la capital, así como también el centro comercial de estilo europeo más concurrido y admirado de la ciudad. Con la llegada de la luz eléctrica a Cuba a finales del siglo XIX, este centro se hizo aún más notable y codiciado en horas nocturnas, durante las cuales gozaba de gran actividad.

Lobby bar del Gran Hotel Manzana Kempinski – La Habana

Debido a este gran éxito y popularidad, entre 1916 y 1918 el dueño de la Manzana de Gómez decidió ampliarlo y añadirle cuatro pisos y ocho ascensores a la estructura, de manera que los visitantes dispusieran de dos ascensores en cada calle. Desde ese entonces se auguraba un gran y prometedor futuro para La Gran Manzana de Gómez, la cual albergaba diversos comercios en su planta baja y departamentos de oficina en las plantas superiores; desde abogados a empresarios, médicos o notarios. En total, La Manzana llegó a albergar 560 departamentos, y se estimaba que diariamente pasaban entre sus pasillos y portales, alrededor de 25,000 personas, deviniendo en ganancias de 1000 pesos diarios para su dueño, en concepto de renta.

Vistas al Parque Central desde el Gran Hotel Manzana Kempinski – La Habana

Desafortunadamente, tras el triunfo de la revolución y con el paso de los años, sus instalaciones cayeron en desuso. La estructura del edificio cayó en declive y a pesar de varios intentos de rescatarlo, los trabajos de restauración necesarios eran muy grandes y costosos para el limitado presupuesto del el que disponía el gobierno. Es aquí donde, hacia finales del 2014, entra en juego Kempinski y lleva a cabo su promesa de devolverle toda su gloria a tal joya monumental de la ciudad, con aras de volverlo a convertir en punto de referencia mundial.

Gran Hotel Kempinski La Habana, un futuro prometedor

La gran noticia de la reapertura oficial del nuevo Gran Hotel Manzana Kempinski – La Habana fue revelada la noche previa a su apertura, a través de un reporte especial en el noticiero estelar de la televisión cubana.

Habitacion doble del Gran Hotel Manzana Kempinski – La Habana

Su llegada ciertamente se hizo esperar, no estuvo listo como se esperaba a finales del 2016, ni tampoco para marzo del 2017 como se especuló. Se pospuso su inauguración en más de una ocasión, tuvo a todos preguntándose cuando se podría apreciar su renovada belleza interior. Nada concreto se reveló y de repente, sin previo aviso, la televisión cubana desvelaba como La Manzana recibiría a sus primeros huéspedes este pasado lunes. Así de exclusivo y único es este hotel, solo los muy cercanos a él saben de todos sus secretos, y no todos. Aún no se ha revelado la fecha de la inauguración oficial, por ejemplo, y su ceremonia, pero algunas fuentes dicen que sucederá en la primera semana de junio.

Vista del Capitolio y el Museo de Bellas Artes desde la piscina del Gran Hotel Manzana Kempinski – La Habana

Apenas una semana antes del estreno del Gran Hotel Manzana, todos hablaban de la inauguración de su centro comercial, ubicado en la primera planta del mismo y retomando la función original de esta parte del edificio. Merodeadores habaneros curiosos se acercaban a sus vitrinas y paseaban sus portales para comprobar el resultado de la restauración arquitectónica y admirar las nuevas boutiques, donde marcas como Zara, Armani, Versace, Gucci y L´Occitane ahora tienen sede.

Restaurante principal del Gran Hotel Manzana Kempinski – La Habana

El hotel cuenta con 246 espaciosas y lujosas habitaciones, de techos altos y ventanales franceses, con una decoración que borda entre lo moderno y lo clásico, lo colorido y lo sobrio. Un total de 196 de ellas son estándar mientras otras 50 son suites. Además, cuenta también con un exclusivo salón de fumadores, diversos restaurantes y bares, spa con salón de belleza, gimnasio con baño al vapor sauna y piscina climatizada con hidromasaje - toda una novedad en Cuba.

También ofrece un restaurante-bar panorámico en la azotea, acompañado de piscina y solarium, desde los cuales se pueden admirar espléndidas vistas de la ciudad. El Gran Hotel Kempinski La Habana es también el primer hotel en ofrecer Wi-Fi gratuito en sus instalaciones para el uso de sus huéspedes, marcando aún más su diferencia del resto, simplemente juega en otra liga.

Se puede predecir que la renovada Manzana de Gómez, ahora convertida en hotel y bautizada con el nombre (de renombre) Kempinski, seguirá dando mucho de qué hablar en tiempos venideros, mientras se consolida como destino de lujo número uno en el país y en Latinoamérica. Ahora ya todos pueden admirar el resplandor del que se califica así mismo como “el primer hotel de lujo en Cuba”, finalmente rescatado de las implacables garras del olvido y obsequiado con una segunda oportunidad de brillar como nunca antes. Este hotel definitivamente marcará un antes y un después. Nada será como antes.

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El hotel más lujoso y chic de Cuba, abrió por primera vez sus puertas hace apenas unos días, entre aclamaciones de los medios y el vitoreo de aquellos que soñaban con ver la restauración del antiguo y majestuoso edificio. El mundo hotelero esperaba con gran expectación esta nueva apertura, que representa la primera incursión de la legendaria y prestigiosa cadena europea, Kempinski, en el continente americano. Cuba tuvo el privilegio de ser la puerta de Kempinski a las Américas y, como tal, ahora se vanagloria de ello.

nadia Nadia