Viajar sola a Cuba

Explorando la deliciosa comida de La Habana

La Habana, a mediados del siglo XX, se había convertido en sitio preferido de la farándula y los mafiosos ítalo-norteamericanos. Famosos de Hollywood y de la industria musical volaban a «Las Vegas del Caribe» para disfrutar los espléndidos casinos, los modernos hoteles.

Luego el triunfo de la revolución de 1959 la hostilidad entre el nuevo gobierno cubano y la Casa Blanca mantuvo alejado al turismo norteamericano durante décadas, pero en los 90 la isla decidió reactivar sus hoteles y luego con la autorización de varios negocios privados (entre ellos los restaurantes) ha vuelto la animación a esta encantadora ciudad, inspiradora de músicos, artistas y escritores, destino para viajeros de todo el mundo.

Restaurantes habaneros y sus delicias

Mesa servida con platos de la comida criolla cubana en la Paladar Dona Eutimia

La gastronomía es un sector que se ha visto particularmente renovado, con el aporte de los restaurantes privados que llaman «paladares». La comida criolla cubana se enriquece con influencias de todas las tradiciones, y también se puede encontrar excelentes opciones de culinaria internacional a precios muy competitivos.

Disfrutando en O’Reilly 304 y El del Frente

Fachada de la paladar O'Reilly 304

Alguien pudiera pensar que es falta de imaginación llamar a un negocio como la dirección donde su ubica: O’Reilly 304. Y que, si también se abre otro cruzando la vía, nombrarlo El del Frente ya es el colmo. Sin embargo, cuando se visita esos restaurantes-bares habaneros se entiende que son ejemplos de buen gusto y de la simple belleza que tienen los pequeños detalles.

En 2013 se creó el O’Reilly 304 (entre Habana y Aguiar), y pronto sus dueños comprendieron necesitarían más espacio. En 2015, nació su hermano menor y para disfrutarlo solo hay que cruzar la calle, traspasar la blanquísima puerta y subir por las escaleras hasta una de las azoteas más cool de La Habana.

Comensales en la paladar O'Reilly 304

En el O’Reilly 304, sin llegar a los 15 dólares de promedio por persona, se puede acceder a comida caribeña y latina, opciones vegetarianas, veganas y sin gluten. Recomiendo pedirse la langosta (¡raciones muy generosas!), pero antes abra el apetito con unos tacos y un par de Mojitos. La típica receta de «ropa vieja» (carne de res deshilachada y en salsa) alcanza allí casi la perfección.

En El del Frente pareciera que estamos en un álbum fotográfico de los cincuenta, por su ambientación y mobiliario. Fumarse un habano mientras se bebe un Daiquirí Ice Baby, combinado con un surtido marinero de ceviche y tacos de pescado, vale lo que pidan.

El fabuloso pollo de El Aljibe

Pollo asado listo para ser servido a los clientes del restaurante

Generalmente lo más exquisito de la comida habanera se encuentra fuera de los restaurantes estatales. La excepción de esa regla tiene un nombre: El Aljibe. En el barrio Miramar (calle 7ma, entre 24 y 26, Playa) se localiza este lugar, que con apoyo estatal relanzó un negocio familiar de más de 70 años.

Los hermanos García mantuvieron el secreto de la salsa que su madre utilizaba para el pollo asado. Es un lugar excepcional para conocer la tradición culinaria criolla, y la especialidad de la casa viene acompañada de arroz, exquisitos frijoles negros «dormidos» (muy espesos), plátanos fritos, viandas, ensalada… es un típico almuerzo cubano, abundante y delicioso, lo que hace perdonar cierto descuido del local. ¡Y todo por sólo 12 CUC!

También poseen una nada despreciable cava de vinos argentinos, chilenos y españoles, con unas mil marcas distintas.

A la mesa de dos hoteles de lujo

Interior de uno de los restaurantes del Gran Hotel Manzana Kempinski

Está claro que esto no es para todo el mundo, pero si quiere un menú sofisticado luego de muchos días comiendo platos tradicionales, necesitará tener a la mano estas sugerencias de hoteles de cadenas internacionales.

El Gran Hotel Manzana Kempinski, por ejemplo, tiene un chef español que se las ha ingeniado para aprovechar los productos locales y frescos para dotar a su menú de un innovador sabor. No se sorprenda si ve insólitas combinaciones que incluyen chocolate, café o ron. Allí se prueba, ante la vista descomunal que ofrece sobre una de las zonas más bellas de la ciudad, un fabuloso ceviche de langosta con chile, jugo de limón y cilantro. También sugiero el atún con cebolletas y salsa de soja.

Plato de Langosta

En el Iberostar Parque Central encontramos el restaurante El Paseo. El famoso hotel ubicado en la céntrica esquina de Prado y Neptuno, es igualmente ideal para tomarse un tradicional café negro cubano o un trago típico, que llevarse a la boca exquisiteces como carnes de cerdo y langosta con calabaza.

Comer en dos bares de escritores famosos

Clientes de la Bodeguita del Media almuerzan en uno de los reservados

Son muy conocidos por convertirse en los lugares predilectos de Ernest Hemingway para beber en La Habana; pero ni el Nobel norteamericano fue el único escritor asiduo a La Bodeguita del Medio y El Floridita, ni a esos clásicos sitios se va solo a beber Mojitos y Daiquirís.

La Bodeguita es el negocio más concurrido de la calle Empedrado, en La Habana Vieja. Está siempre llena de turistas y curiosos, pero en un reservado se puede almorzar muy a gusto recetas criollas como arroz blanco con habichuelas, espesos frijoles negros, yuca con mojo, masas de cerdo fritas o en fricasé, plátanos maduros o fritos en tostones, ropa vieja…

Al encanto de La Bodeguita, con sus Mojitos, humo de habanos y auténtica música cubana, no se resistieron otros escritores como Gabriela Mistral, Pablo Neruda y Nicolás Guillén. El Floridita (calle Obispo #557) no se queda atrás en cuanto a visitantes ilustres, sobre todo vinculados a las letras.

Daiquiris en la barra del bar Floridita

Además de Hemingway, al que se recuerda con una estatua de broncede tamaño natural, fueron asiduos John dos Pasos, Ezra Pound y Graham Greene, quien describió a esa zona en su novela «Nuestro hombre en La Habana».

La impronta de Hemingway, que hizo famoso al trago Daiquirí del lugar, también se recuerda en la cocina con la receta Papa & Mary, una delicia a base de los mariscos y carnes que preferían el narrador y su esposa. También se disfruta el Gran Plato Hemingway, una mezcla de langosta, camarón y pescado.

Un Kilimanjaro en miniatura parece la torta Baked Alaska, con capas de panetela y helados, cubierta de merengue.

Conocer los deliciosos sabores de La Habana

Mesas de la paladar La Guarida

Ya sabe que esta ciudad no solo es un destino fabuloso por su patrimonio arquitectónico, su historia e incluso por sus cercanas playas. La capital cubana también es un sitio donde probar la tradición y el futuro de la comida caribeña y del mundo.

Además, podría haber escrito de los excelentes menús de los restaurantes San Cristóbal, Gringo Viejo, Decamerón, La Guarida, Doña Eutimia… Son muchos y la mejor sugerencia siempre es lanzarse a descubrir esa urbe que llegó a los 500 años y sorprende también desde la mesa.

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