Fortalezas militares de La Habana colonial: una puerta a la historia de la ciudad

Fortalezas militares de La Habana colonial: una puerta a la historia de la ciudad
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La Habana: una ciudad abaluartada

Fue la primera de América. El conjunto de fortalezas, fortines y torreones que protegen La Habana forman parte de las razones por las que La Habana recibe la condición de Patrimonio de la Humanidad en 1982. De ahí que sean objeto de interés para numerosos visitantes nacionales y extranjeros. Acercarse a su historia, conocer su origen, recorrerlas en toda su dimensión posibilita entender el porqué de la admiración que muchos sienten al conocerlas.

  • Castillo de la Real Fuerza

    Castillo de la Real Fuerza

    Mezcla de fortaleza medieval y planta renacentista, esta construcción militar fue construida hacia el siglo XVI como forma de protección para la ciudad. En el Castillo de la Real Fuerza se atesoraba la fortuna que era enviada a España como adeudo de la isla. Está rodeada por un foso y a ella se accede a través de un puente levadizo que la aislaba ante cualquier peligro. Su planta es simétrica y los baluartes en sus esquinas facilitaban el fuego.

    Foso del Castillo de la Real Fuerza

    Su ubicación en la Plaza de Armas responde al carácter militar de esta localización, lugar donde residía el Capitán General de la Isla y sus principales oficiales. Hoy en día acoge al Museo de la Cerámica, entre otras muestras, muy visitado por aquellos que gustan de las tipologías militares antiguas.

  • Castillo de los Tres Reyes del Morro

    Castillo de los Tres Reyes del Morro

    Desde el Castillo de la Real Fuerza podrá divisar El Morro custodiando la entrada a la bahía de La Habana. Despunta el afamado torreón que puede ser avistado desde cualquier punto del Malecón. El Castillo de los Tres Reyes del Morro fue diseñado por el ingeniero militar Juan Bautista Antonelli y su construcción comenzó a finales del siglo XVI y concluido en el XVII. Tenía la función de custodiar la ciudad avistando a todo al que se acercará por mar. Su privilegiada posición la hacían visible desde el resto de los torreones distribuidos por el litoral.

    Vista de la bahia de la Habana desde el Castillo de los Tres Reyes del Morro

    En su momento fue muy novedoso por el uso de las rampas, muros que garantizaban la protección y los baluartes que facilitaban el tiro cruzado. Fue una fortaleza autosuficiente porque al estar alejada de la ciudad debía estar apertrechada con todo lo necesario para autoabastecerse. Actualmente es muy visitada por la magnífica vista que ofrece de la ciudad y ha devenido en uno de los símbolos más reconocidos de La Habana.

  • Castillo de San Salvador de la Punta

    Castillo de San Salvador de la Punta

    Ubicado en la porción de tierra opuesta al Morro permitía el tiro cruzado impidiendo que las embarcaciones enemigas penetraran en la bahía. En caso de que lograran sobrepasarlos, el Castillo de la Real Fuerza debía rematar desde su posición. Esta estrategia militar, ideada por Antonelli, convirtió a La Habana en la ciudad inexpugnable de América. Su sistema defensivo quedó plasmado en el escudo que le fuera entregado a la ciudad donde se representan las tres grandes fortalezas habaneras.

    Vista del Castillo de San Salvador de la Punta desde el Paseo del Prado

    Su planta trapezoidal y abaluartada en las esquinas es un claro ejemplo del estilo de fortificación militar que el propio Antonelli concibió para sus antecesores. Actualmente es un museo donde se aprecian valiosas piezas arqueológicas, además de la evolución de la arquitectura militar en La Habana del XVI. Un hermoso lugar que puede encontrar justo donde nace el Malecón habanero.

  • Fortaleza de San Carlos de la Cabaña

    Fortaleza de San Carlos de la Cabaña

    En el siglo XVIII La Habana era muy respetada por su sistema defensivo. La complementación lograda por las tres fortalezas a la entrada de la bahía repelía cualquier intento de ataque por mar. Sin embargo, en 1762 los ingleses penetraron por el este de la ciudad burlando la inexpugnabilidad que había dado fama a la villa habanera. Dicho motivo dio lugar a la construcción de la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, fortificación que vendría a completar el concepto de defensivo de la ciudad enfrentando un ataque terrestre.

    Calles interiores de la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña

    La altura donde está ubicada así como la concepción longitudinal que se le aplicó la convirtieron en una de las más avanzadas de su tiempo. Pero también las vías de circulación interna, los baluartes y las rampas que permitían el traslado del armamento. Fue muy renombrada por ser la mayor fortaleza española levantada en América. Hoy en día es reconocida como la sede de la Feria Internacional del Libro de La Habana. En ella se encuentra, además, la Comandancia del Ché Guevara en los primeros años de la Revolución, sitio muy visitado por los interesados en el tema. Cada noche brinda un espectáculo único cuando, a las 9 en punto, el cañón Luperto recuerda la hora a todos los habaneros.

  • Los torreones protectores de la ciudad

    Torreo de Cojimar, uno de los torreones protectores de la ciudad

    Toda esta gran estrategia se vio reforzada con la construcción de los torreones de La Chorrera, en el Vedado; el de San Lázaro, en Centro Habana y el de Cojímar, al este de la capital. Su función era la de proteger los lugares donde fueron construidos mientras los refuerzos se trasladaban hasta allí. Su preservación está asociada a las fortalezas militares de la colonia, como parte de ese conjunto cuya estrategia sorprendió a numerosas ciudades en el mundo.

Una ruta para conocer las fortificaciones habaneras

Las fortalezas militares de La Habana son un claro exponente del nivel y la importancia que tuvo la ciudad durante el período colonial. En un discreto acercamiento desde la zona portuaria del casco histórico puede apreciarse la dimensión y alcance de esta magnífica obra de la ingeniería militar. Una increíble aventura donde piratas, barcos, cañones y fortalezas recrean la historia de la villa más protegida de todo el conteniente americano.

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La Habana colonial fue una ciudad cuya posición en el golfo la hizo estratégicamente importante. Su desarrollo económico llamó la atención de corsarios y piratas que, ataques tras ataques, vieron en ella la posibilidad de enriquecerse fácilmente. Así nace uno de los proyectos más ambiciosos del continente: la creación de un sistema defensivo que protegiera a la próspera villa de San Cristóbal de La Habana.

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