La ruta de Hemingway: de Finca Vigía a la Terraza de Cojímar

La ruta de Hemingway: de Finca Vigía a la Terraza de Cojímar
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Para los seguidores de Hemingway y la comida marinera

Quienes descubren los gustos de Ernest Hemingway en Cuba terminan por transitar a través de los lugares de su preferencia. En distintos puntos de la ciudad, un pequeño espacio se convertía en santuario para él y lo iba sumando a la lista de los que le proporcionaban placer y deleite.

Bar en el restaurant La Terraza de Cojímar

Cada uno hacía crecer su amor por la isla que, en el Golfo, atrapaba su razón y corazón de novelista. La Terraza de Cojímar, al este de la capital cubana, fue uno de los predilectos para comer, recrearse con el mar y conocer más sobre la enigmática tierra.

Una terraza a siete kilómetros de La Habana

Cojimar, pueblo de pescadores al Este de La Habana

Cojímar es un poblado costero ubicado hacia el este de La Habana. El mar que lo baña condiciona la vida de sus habitantes; también el río y su paisaje. Esas bondades naturales hicieron que un 20 de mayo de 1925 se abrieran las puertas de un pequeño local, La Terraza de Cojimar, que aprovechaba los productos venidos de aquella inmensidad azul.

El Torreon de Cojimar

Pobladores y transeúntes comenzaron a frecuentar el negocio. El sabor y las peculiaridades de las recetas atrajeron a los amantes de la comida marinera. Entre ellos, un norteamericano, Ernest Hemingway, hizo frecuentes sus visitas. Los platos satisfacían sus predilecciones que eran colmadas con la hermosa vista del lugar.

Hemingway y Cojímar

Busto de Hemingway en el Torreon de Cojimar

Allí vivió durante algunos años. Ernest Hemingway apreciaba La Habana y el mar. Hacia finales de la década del 20 se asentó en el poblado de Cojímar y años más tarde adquirió su yate El Pilar. Cada tarde prefería sentarse, siempre en la misma mesa, muy cerca de la ventana que le mostraba la majestuosidad de la gran masa de agua.

Barcos de pescadores en Cojimar

Pronto lo convirtió en su restaurante favorito y su predilección creció más cuando conoció a Gregorio Fuentes, quien se convertiría en el patrón de su embarcación. De aquella amistad nació la inspiración para escribir "El viejo y el mar", novela que le confirió el Premio Nobel de Literatura en 1954. Se mantuvo muy unido a aquel local, incluso después de mudarse a la Finca Vigía.

Musicos en el restaurant de La Terraza de Cojímar

Regresaba siempre para degustar las delicias que se elaboraban y mientras saboreaba un delicioso pescado, la brisa marina se confabulaba con la panorámica de un paisaje único y sublime. Años después el poblado le correspondía a su devoción recordándolo con una emblemática escultura que, junto al Torreón de Cojímar, mantienen viva su presencia.

El restaurante frente al mar

La Terraza de Cojímar, restaurante frente al mar

Acogedor, reservado, elegante, la Terraza de Cojímar atrae a numerosos enamorados de la comida marinera. Por años ha mantenido la tradición de un menú alabado por muchos y se hizo muy conocida, particularmente por su vínculo con el afamado escritor norteamericano. La decoración del espacio prepondera fotografías del personaje en distintos momentos de su estancia y paso por allí. De una sencilla fonda se transformó en restaurante que se incluye en el recorrido que realizan los seguidores del novelista.

Viajeros disfrutando un descanso en La Terraza de Cojímar

Varios son los lugares que visitan sus devotos: la habitación en el Hotel Ambos Mundos, el Floridita, La Bodeguita del Medio, el Sloppy Joe's, Finca Vigía y la Terraza de Cojímar. Mientras que en La Bodeguita prefería los platos más tradicionales de la comida cubana, en la Terraza de Cojímar optaba por los productos del mar. Aún hoy se reverencia su elección preparando cada día la mesa en la esquina donde solía sentarse y colocando, de vez en cuando, su comida y bebida favoritas.

Excelencias de la cocina marinera

La mesa de Hemingway en La Terraza de Cojímar

Una maravillosa panorámica y la suave brisa del mar acompañan el menú y las bebidas. Predominan el marisco y el pescado fresco de temporada. La paella es excepcional y recibe muchos elogios de quienes la seleccionan. Destaca la concebida a base de mariscos entre las opciones del día. El calamar relleno es otra de las delicias que llama la atención de la carta. Su sabor es asombroso dependiendo, en buena medida, del relleno escogido para cada ocasión. Cualquier elección acompañada de una refrescante bebida será mucho más extraordinaria si la consume en el comedor – terraza, un espacio exterior donde los barcos, pelícanos y otras aves convierten la imagen en un recuerdo memorable.

La autenticidad de una terraza

En la Calle Real número 161, esquina a Candelaria, en Cojímar, hay un lugar donde la excelente comida del mar es amenizada con la música tradicional cubana; una perfecta mezcla aderezada por el hermoso paisaje y la refrescante brisa del mar. Allí, las imágenes de una legendaria figura demuestran su predilección por el local. Por todo el lugar, sus admiradores disfrutan del ambiente mientras toman fotografías que un día les hará recordar la ruta de Hemingway en La Habana.

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El mar siempre. Estaba ahí, en cada paso por la ciudad. A veces bastaba con oler o sentir el ruido de las olas; no hacía falta verlo. Pero estaba. Su omnipresencia hizo que comprara el yate El Pilar para salir a pescar y disfrutarlo en toda su magnitud. Largos ratos contemplándolo hacían brotar las ideas tan necesarias para escribir. Pero un nuevo espacio aparecía para seducirlo. En un pueblo costero una modesta fonda ofrecía a los comensales platos hechos con productos marinos y en su terraza, la vista inconmensurable del mar. El mar siempre.

nadia Nadia