Rutas para descubrir Cuba: Habana – Santa Clara – Trinidad – Camagüey

Cuba, quién no lo sabe, es un verdadero paraíso. Ya no hablaré de la intensidad de su sol, ni de su luz, ni de sus playas cristalinas. Me voy hacia un camino que puede resultar fascinante: recorrer la isla en coche. Propongo un primer recorrido: Habana – Santa Clara, Santa Clara – Trinidad, y de Trinidad a Camagüey.

Conseguir un coche en la isla, lejos de resultar un problema puede, incluso, convertirse en una experiencia maravillosa. Es casi como vivir en una novela donde se tiene la posibilidad de viajar por una hermosa isla del Caribe. Quizás un privilegio en estos tiempos de brevedad, estrés y movimiento.

Un coche para viajar

Un almendrón recorriendo las calles de La Habana

Quienes arriban a Cuba ven con asombro la infinidad de coches de los años 50 desplazándose por sus calles. Pero no es sólo verlos, sino descubrir su buen estado de conservación. En Cuba le llaman «almendrones», probablemente por su forma, y lo mismo viajan en trayectos largos, a lo largo de la isla, que pasean al visitante por el Malecón de La Habana y otras hermosísimas zonas de la capital cubana. En caso de que se decida a rentar uno de estos, los precios debe pactarlos con el chofer.

Luego tiene dos posibilidades: una, que conduzca por sí mismo. La segunda, que contrate también al chofer; quizás una ventaja, pues se convierte en una especie de guía turístico, aunque otra parte puede sumarse a sus gastos.

Un chofer de almendrón conduciendo el coche

La calidad del coche es otro aspecto que debe tener en cuenta. Al igual que ocurre con los autos arrendados, el tema de las posibles roturas debe pactarse antes de iniciar el viaje.

Yo prefiero rentar un coche moderno en cualquiera de las oficinas establecidas con este objetivo. En los aeropuertos, por ejemplo, las hallará. Pero debo alertarle que suele hacerse difícil hallar uno, pues la demanda supera la existencia real de estos medios de transporte en la isla. Lo más apropiado es que lo reserve antes de arribar a Cuba y así garantiza tener la disponibilidad cuando aterrice.

Pero, antes de ir a las rutas, veamos algo esencial: las monedas

Pesos convertibles cubano CUC

En Cuba hay dos monedas, el CUC y el CUP, la primera es la utilizada por quienes arriben a la isla para efectuar el cambio, mientras que la segunda es la de mayor circulación y más empleada por los cubanos. Aunque bueno es señalar que los locales operan con ambas.

Los visitantes utilizan generalmente el CUC, aunque recomiendo llevar algo en CUP porque algunas cosas se pagan en esta moneda y a veces es más económico. El dinero se cambia en el aeropuerto o en las CADECAS (Casas de Cambio) destinadas con este fin. Algunos cajeros aceptan tarjetas magnéticas diversas, opción que puede tener en cuenta, aunque siempre es mejor asegurarse con la forma antes descrita. No se puede emprender ningún viaje a Cuba sin conocer bien este tema.

  • Nuestro primer segmento: La Habana – Santa Clara

    Plaza de la Revolución en La Habana

    En coche o autobús son 281 kilómetros, unas 175 millas. El recorrido puede hacerse en poco más de tres horas. La vía más rápida es la Autopista Nacional, y le sugiero que viaje de día. Así evita los animales sueltos en la vía que, en Cuba, se hacen frecuentes. Otra opción puede ser la de tomar la Carretera Central, mucho más extenso y sinuoso, pero atractivo porque será un visitante ocasional de pintorescos poblados y admirador de paisajes irrepetibles.

    Es importante llevar agua suficiente y así prescinde de paradas innecesarias. Es un trayecto que se disfruta porque la naturaleza cubana es exuberante. Con los días se percatará que la naturaleza de la isla es como el propio cubano: pródiga en efusividad.

    Durante el trayecto, y depende de la hora en que sale de La Habana, puede almorzar en varios sitios que encontrará a ambos lados de la carretera. Antes de abandonar el auto, cerciórese de que el maletero quede bien cerrado y que el auto esté a la vista.

    Una vez en Santa Clara puede quedarse en una de los tantos hostales que han habilitado las familias cubanas. Poseen buenos precios, excelentes diría yo. En la noche puede recorrer la ciudad y aquí le recomiendo dos lugares: el Teatro La Caridad, siempre con atractivas propuestas, y El Mejunje, un sitio alegre y bien bohemio donde se reúne lo mejor del arte joven santaclareño.

    Teatro La Caridad en el corazón de la ciudad de Santa Clara

    Al día siguiente, antes de ir a mi próxima propuesta de ciudad, le recomiendo visitar el mausoleo dedicado al guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara. Es un sitio muy frecuentado por miles de visitantes interesados en conocer dónde reposan los restos del mítico guerrillero y los miembros de su tropa.

    Quizás, después del almuerzo emprenda rumbo a la no menos hermosa ciudad de Trinidad>. Este trayecto es menos extenso, pero mi recomendación es la misma: hacer viaje de día y llevar agua para el camino. No olvidar que las temperaturas en Cuba casi siempre exceden los 25 grados centígrados.

  • Segunda parada: Trinidad

    Vista panorámica de la ciudad de Trinidad

    La distancia entre estas dos ciudades es de 103 kilómetros, unas 64 millas, y el viaje puede hacerse en sólo una hora y media. Durante el trayecto atravesará otros pueblos bien pintorescos.

    Trinidad es una de las primeras villas fundadas por los españoles, con 505 años, y es sitio obligado para quienes arriban a la isla. Secunda a La Habana en el número de hostales, pensiones y casas de renta habilitadas por las familias cubanas para acoger a los viajeros. Sus precios oscilan en dependencia de la ubicación y el tipo de casa. Esta es una oportunidad excepcional para pasar una, o varias noches, en una conservada mansión colonial. La otra opción es hospedarse en los hoteles. Hay 942 habitaciones disponibles en Trinidad y los precios comienzan desde 28 CUC la noche.

    Pero, ¿qué hacer en Trinidad? Mi primer consejo es caminarla. No siempre el que carece de rumbo fijo está perdido. Camine buscando el centro antiguo de la ciudad y allí, como por arte de magia, comienzan a aparecer las calles de piedras, las construcciones antiguas, las opciones gastronómicas y culturales y la buena música. El centro de Trinidad tiene mucho embrujo y repito que la ciudad se puede recorrer caminando. No es que sea pequeña, pero su centro histórico sí lo es. Las calles empedradas van subiendo hasta el lugar donde todo parece nacer y florecer: la Casa de la Música.

    Escalinata de la casa de la música de Trinidad

    El centro está repleto de visitantes y todo allí es auténtico, desde las viejas calles de piedras, hasta la arquitectura. Hay muchos restaurantes y bares bien hermosos. Lo agradable es que siempre hay agrupaciones tocando la mejor música cubana. Las noches en Trinidad son bien movidas porque allí todo es música, sabor y hay mucho para escoger, por ejemplo, La Canchánchara, La Redacción, San José, el bar Yesterday…

    Es imposible irse de la ciudad sin visitar algunos sitios históricos. El Palacio Brunet, uno de ellos, alberga el precioso Museo Romántico. Mi otro consejo es el Museo Histórico Municipal, ubicado en el Palacio Cantero, donde el visitante encontrará importantes historiadores o guías que ofrecen una excelente información sobre la historia de la localidad. Cuenta con un mirador en lo alto de la torre adyacente, a la que se puede subir para contemplar toda la ciudad. Las vistas de las montañas son sencillamente espectaculares y por si fuera poco, el mar, ¡puede verse el mar, el espléndido Mar Caribe!

  • Sueño reparador y luego… rumbo a Camagüey

    Vista panorámica de la ciudad de Camaguey

    La distancia entre Trinidad y Camagüey es de 259 kilómetros, unas 161 millas. Casi a mitad de, camino se topará con otra de las villas fundadas por los españoles: Sancti Spíritus. Una brevísima estancia allí, es recomendable. Si dispone de tiempo puede conocer su centro histórico donde también contemplará hermosas construcciones coloniales, llegarse hasta la Casa de las 100 Puertas o pasar el rato en la terraza del Hotel Plaza, frente al Parque Principal, donde hay una amplia vista de la ciudad.

    Ciudad de Sancti Spiritus en la ruta de Trinidad a Camaguey

    Sepa que camino a Camagüey viajará por la Carretera Central. Debe extremar las medidas en esa vía, la única que conduce hacia las provincias orientales, por lo que el tráfico se incrementa. Durante el recorrido disfrutará de varios pueblos y comunidades.

    Camagüey es la provincia cubana de mayor extension y otra de las villas fundacionales. Muy rápido identificará el símbolo característico de la ciudad: una enorme tinaja de hasta dos metros de altura, tradicionalmente utilizada para recoger el agua de la lluvia. Serán muchas las tinajas que encontrará en Camagüey: en parques, casas, plazas, aceras, museos…, son visibles por toda la localidad. Dicen los camagüeyanos que quien bebe agua de un tinajón no se va nunca de allí. Así que, si desea regresar, mejor no pruebe, por si acaso.

    Patio de una casa colonial camagueyana con uno de los tinajones que identifican a la ciudad

    Mis recomendaciones para Camagüey son las siguientes: visitar la Iglesia de la Merced, reconstruida en 1748 tras sufrir numerosos destrozos provocados por un terremoto. No pase por alto su decoración interior con pinturas murales realizadas por artistas cubanos de reconocido prestigio; pero, sin duda alguna, la obra más famosa de esta iglesia es el Santo Sepulcro, en el que se fundieron alrededor de 25 mil monedas de plata para su construcción.

    Hay numerosas galerías de arte, donde exponen artistas que han alcanzado reconocimiento en Cuba y fuera de ella, ideales para adquirir obras o sencillamente conocer sobre arte cubano actual. Tras ese primer día, y luego de gestionar hospedaje en casas de familia, u hoteles, al día siguiente visite la playa. Santa Lucía es el principal destino turístico de esa provincia. No más de dos horas de viaje y estará ante una hermosa ribera con excelentes instalaciones hoteleras que probablemente nunca olvide.

Luego del descanso, el regreso

De Camagüey a La Habana son 538 kilómetros, distancia que puede recorrerse en unas 6 horas y media. Lo correcto es salir temprano y almorzar, como al inicio del viaje, en una de esas paladares en la autopista.

Una vez en La Habana, aproveche su tiempo ampliando su visión sobre la Ciudad Maravilla. Repase cada instante vivido y aprisione los mejores momentos experimentados en el centro del país. Al regreso comprenderá cuán grande es Cuba, y no precisamente, de tamaño, sino de espíritu repleto de historia, cultura y habitantes sin par.

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