El Palacio de Valle, guardián de la ciudad de Cienfuegos

El Palacio de Valle, guardián de la ciudad de Cienfuegos
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Cada ciudad tiene sus pequeñas y grandes historias, mitos, leyendas. Su encanto muchas veces reside en encontrar esas "joyitas" que la hacen única ante los ojos de cualquier visitante.

Cienfuegos es una de las ciudades cubanas que con sus aires marítimos seduce a todo el que se acerca. Posee un centro histórico de innegables valores arquitectónicos y estilísticos, de una conservación impecable, además de su característico Paseo del Prado, su Malecón y su Castillo de Jagua.

Vista del Palacio de Valle en la zona de Punta Gorda en Cienfuegos

Sin embargo, gran parte de la elegancia y el aspecto suntuoso de la ciudad es visible a partir de una de sus zonas más antiguas y hermosas de Cienfuegos, Punta Gorda. Ubicada en uno de los extremos de la bahía, Punta Gorda, destaca, además de sus edificaciones, por su tranquilidad y sus sitios de valor histórico.

El emblemático Palacio de Valle

Vista del mar Caribe en la Bahia de Cienfuegos desde el Palacio de Valle

Uno de ellos, considerado joya de la arquitectura cienfueguera y cubana, es el Palacio de Valle. Historias de amor y leyendas giran alrededor de esa construcción. Muchos visitantes llegan hasta allí para admirar la hermosa vista de su terraza, y en el recorrido descubren una historia de opulencia, de amor y de una gran riqueza arquitectónica.

Un poco de la historia del Palacio de Valle

El Palacio de Valle, también conocido como "Palacio del Valle", nació en 1917, luego de cuatro años de intensa construcción, en donde sus dueños estuvieron completamente involucrados. Su estilo evidentemente ecléctico, es el resultado de la imaginación y los excesos de Acisclo del Valle y su esposa Amparo. Pero el espíritu morisco y las leyendas de ese sitio no empiezan solamente aquí.

Vistas de la Bahia de Cienfuegos desde la terraza del Palacio de Valle

Algunos siglos atrás, Joseph Díaz, el que se dice fue el primer europeo asentado en esa zona cubana, construyó allí un edificio de estilo mudéjar que le recordaba los alcázares de Sevilla y Granada. Díaz bautizó el lugar como "Amparo" y junto a la familia que había conformado con una bella india se instaló; pero esta, pensando que aquella edificación era obra de un espíritu maligno, hizo destruir finalmente la casa.

Mucho tiempo después, el comerciante Celestino Caces compra el terreno para construir una casa - quinta de estilo hispano - mudéjar, pero no lo logra. La vende más tarde a Alejandro Suero Balbin que se la obsequia como regalo de bodas a su hija Amparo Teresa Suero y a su yerno Acisclo del Valle.

Detalles de la decoracion interior del Palacio de Valle

Acisclo era un comerciante muy querido y respetado en la zona, elogiado por su competencia en todas las corporaciones y asociaciones donde trabajaba. Se dice que estando de viaje en España junto a su esposa, idearon lo que sería un palacio único, con diferentes estilos, aunque predominara el morisco, siguiendo con los deseos de su primer dueño. Además, conservó el nombre de Amparo, ya que, coincidentemente, su esposa también se llamaba así.

En 1913 comenzaron las obras, que demandaron de la competencia de arquitectos y artesanos de diversas partes del mundo, de Francia, Italia, Arabia y Cuba. Todos los materiales fueron importados también de varios lugares como Estados Unidos, España e Italia, mármoles de Carrara, alabastros italianos, cerámicas venecianas y granadinas, mosaicos, herrajes y forjas españolas, además de cristales europeos. El único material cubano usado fue la madera preciosa, la caoba.

Detalles del Palacio de Valle entre las Palmas Reales de su jardin

El edificio fue diseñado por el destacado arquitecto cienfueguero Pablo Donato Carbonell, autor de otras bellas mansiones sureñas como el Palacio Ferrer. A este se unió más tarde el ingeniero italiano Alfredo Colli quien concluyó cuatro años más tarde la obra.

Sin embargo, Acisclo solo pudo disfrutar tres años de su palacio, porque fallece en 1920, dejando a su esposa y siete hijos. Se dice que la magnificencia del sitio se debe al amor que siempre caracterizó a la pareja y a la familia.

Una suntuosa arquitectura y mobiliario

Muchos afirman que el Palacio de Valle, en una primera mirada, parece sacado de un cuento de "Las mil y una noches", y muchos otros lo comparan exageradamente con el Taj Mahal. Sin embargo, su fuerte influencia mudéjar se complementa con otros tantos estilos como el barroco, el gótico o el románico. Todo un derroche arquitectónico.

Terraza del Palacio de Valle y las fabulosas vistas de la Bahia de Cienfuegos

En la entrada de la casa está presente el gótico con sus cristales de colores; aunque inmediatamente sobresale el mudéjar en el salón comedor, el sitio más fastuoso de la casa, una imitación del patio de los leones de la Alhambra de Granada. Le siguen una sala de música y juegos de Luis XV; el piso de cerámica hace alusión a juegos como el ajedrez, las damas o el dominó. Continúa otro salón de estilo imperial con acabados en oro y suelo de mármol blanco.

La segunda planta tiene ocho dormitorios, dos de estilo veneciano, cuatro baños, estudio y salones de estar. Todos son amplios y los techos de puntal alto para facilitar la ventilación y entrada de luz en las habitaciones. Algunas de las puertas de la casa tienen tallado finamente el nombre de su dueño.

Terraza del Palacio de Valle, al fondo el Hotel Jagua de Cienfuegos

Culmina la edificación con tres torres de estilos diferentes. La primera es gótica romana y representa la fuerza; la segunda es de influencia india con parecidos al Taj Mahal, y simboliza el amor; la última es un minarete árabe que representa la religión. En el techo se encuentra una glorieta que mira hacia la Bahía de Cienfuegos.

El mobiliario es igualmente lujoso con jarrones de porcelana italiana y china. En la escalera se encuentra un hermoso espejo biselado, con cristales de colores que se transparentan al atardecer. Toda su arquitectura y estilo, para algunos, exagerado, son una clara muestra del poderío de la burguesía cubana en aquellos años, y de los aires evidentemente extranjerizantes que ostentaban.

El Palacio de Valle hoy en día

Cupula del Palacio de Valle, al fondo las aguas mansas de la Bahia de Cienfuegos

En 1922 Amparo parte con sus hijos a España y la casa queda abandonada. Durante algún tiempo funcionó como sede de un Club de Cazadores. En la década del 50, una compañía de inversiones compra los terrenos para convertirlos en un casino de juegos. Sin embargo, con el triunfo del primero de enero de 1959 estos planes se frustraron.

Hoy, en el Palacio de Valle funciona un restaurante y un bar en la terraza, anexos al Hotel Jagua, donde los visitantes pueden degustar mariscos y pescados frescos. En su terraza puede sentarse, tomar un coctel y disfrutar de la vista a la bahía y Punta Gorda. La entrada es gratis y puede recorrer la historia y las maravillas de este palacio junto a un guía si lo prefiere.

Una joya arquitectónica cubana

Tranquilas aguas de la Bahia de Cienfuegos vista desde la terraza del Palacio de Valle

Lo cierto es que el Palacio de Valle es producto de la imaginación y el amor de Acisclo y Amparo, que nos han legado una verdadera joya arquitectónica para los venideros siglos. Se ha convertido en referencia casi obligatoria para todo el que llega hasta la ciudad de Cienfuegos. Con sus aires árabes, situado cual guardián de la Bahía de Cienfuegos, el Palacio de Valle es, sin dudas, una de las edificaciones más bellas de Cuba.

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El Palacio de Valle en Cienfuegos, engalana y adorna esa ciudad. Una de las construcciones más hermosas y singulares de Cuba, con una impresionante variedad de estilos, se conserva incólume ante los ojos de sus muchos visitantes.

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