Zona residencial de Punta Gorda, patrimonio frente al mar

Zona residencial de Punta Gorda, patrimonio frente al mar

Cienfuegos, como todas las ciudades, se resiste al paso del tiempo sin perder sus ansias de modernidad. Es una de esas urbes hermosas con lugares y joyas que defender. Por supuesto, ninguna está por encima de su centro histórico, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 2005. Desde entonces, como efecto dominó han comenzado a cambiar las políticas hacia los sectores circundantes, colindantes, como la zona urbana de Punta Gorda, marcada como área de contención.

Pero unos años antes de eso, en el 2000, en acto premonitorio ya el Ministerio de Cultura de Cuba había declarado Monumento Nacional a una franja de tierra costera de la zona residencial de la propia Punta Gorda. Son 29 inmuebles, de los cuales 14 son construcciones de madera, distribuidos en un espacio de siete hectáreas.

La comisión designada al efecto, resaltó la importancia de preservar esos modelos constructivos en la arquitectura cubana que evolucionó desde los aborígenes, hasta los bohíos, las viviendas coloniales y chalets del siglo XX. Los de ese lugar, aseguran los entendidos, han sobrevivido “cuidadosamente conservados e insertados en la belleza natural del paisaje marino”.

Paseando por Punta Gorda en Cienfuegos

Aunque también haya otros edificios de estilo y materiales constructivos diferentes, estos se integran al paisaje y valorizan el sitio. En tal caso están el Hotel Jagua y el Palacio de Valle, entre otros.

Hotel Jagua

Este es un genuino representante del movimiento moderno en Cienfuegos, y está patentado entre las obras representativas de la arquitectura cienfueguera de todos los tiempos. La propiedad, recientemente administrada por la cadena hotelera española Meliá, se encuentra frente a la bahía de Cienfuegos. Muy cerca están el Palacio de Valle, el Parque de las Esculturas, la Marina de Punta Gorda y el Paseo Malecón.

Sus líneas estilísticas son típicas de los años cincuenta del siglo pasado. Las habitaciones son amplias, abiertas e iluminadas, incluyendo una piscina con vista a la bahía. Posee 173 habitaciones distribuidas en un bloque principal y tres villas diferentes. La Villa Palacio Azul tiene diseño clásico y elegante; la Villa Casa Verde cuenta con habitaciones con muebles de estilo colonial y espacios comunes con decoración Art Nouveau y Art Decó; y las habitaciones Villa Perla del Mar ofrecen un diseño y ambientación de la década de los 50 del siglo XX, según describe Meliá en su sitio web. Fue el primer hotel inaugurado en la Cuba revolucionaria.

Palacio de Valle

Dicen que este palacete de estilo ecléctico con fuertes elementos moriscos, costó un millón y medio de pesos (una exageración para la época) a inicios del siglo XX y en él trabajaron artesanos cubanos, franceses, árabes e italianos, para lo que debieron importar materiales de Italia, España y Estados Unidos (mármol, bronce, alabastro, cristal y cerámica). Fue comprado por un agente inmobiliario con la intención de convertirlo en un casino rodeado de hoteles, pero la revolución frustró su plan.

Posee una entrada de estilo gótico primitivo, un comedor mudéjar, imitando el Patio de los Leones, del Alhambra, sala de música y juegos Luis XV, sala de recepciones estilo Imperio, con elementos de oro, mármol rosado, bronce y piso de mármol blanco. En el piso superior hay ocho dormitorios con salones de estar y estudio. Está coronado por una glorieta en el techo y tres torres: una de estilo gótico romana, otra india y un minorete árabe. Allí funcionan un restaurante y un bodegón asociados al Hotel Jagua.

Malecón cienfueguero

Como es de suponer, el malecón de Punta Gorda es como otro cualquiera en cuanto a su función social. Servir de mirador hacia los sueños del horizonte y como lugar de encuentro para enamorados a la caza de un atardecer. Es parte inseparable de la imagen marinera de la ciudad.

Nace en el Prado cienfueguero y llega a Punta Gorda cargado de viajeros y paseantes que buscan elegir una opción recreativa entre las que provee la zona, con la Casa de la Música, las cafeterías, hoteles, marina y otras disponibles.

La escultura de Guanaroca

Según la tradición, Guanaroca fue la primera mujer en la tierra, de cuya unión con Hamao nació un niño a quien llamaron Imao. Pero los celos porque le robaba el amor de su amada con el bebé, decía, le hicieron robar al pequeño y llevarlo al bosque donde murió. Al despertar, ella buscó al hijo hasta encontrarlo dentro de una güira colgada en un árbol y cuando lo quiso tomar, el recipiente cayó al suelo.

Entonces de la güira brotaron peces y tortugas, y las lágrimas de Guanaroca cubrieron el valle hasta formar una laguna (que existe realmente) de aguas salobres y dulces, donde se mezclan el mar y un rio cercano. Esta es la primera de siete leyendas aborígenes documentadas en la antigua Villa de Fernandina de Jagua, actual Cienfuegos.

La escultura de la célebre artista Rita Longa, ubicada en la rotonda de Punta Gorda, muy cerca del Hotel Jagua y el Palacio de Valle, indiscutiblemente embellece el entorno y le aporta aún más valor a la zona. La india Guanaroca está hecha con láminas de latón y bronce, tuberías de bronce de cinco metros y medio, sostenida sobre un estanque de 15 metros de diámetro. De su mano caen cuatro chorros de agua que representan los cuatro ríos que desembocan en la bahía de Cienfuegos. Indudablemente, esta creación artística es un valor añadido a la zona patrimonial.

Punta Gorda, premio individual a la conservación

Tan importante puede ser la actitud personal en el tratamiento al patrimonio, que este año una de las vecinas propietarias de Punta Gorda obtuvo el Premio Nacional en Conservación, por la preservación del inmueble, su mobiliario y valiosos documentos.

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A lo largo del litoral de la bahía de Cienfuegos, se extiende la zona residencial de Punta Gorda, cargada de valores constructivos patrimoniales que enaltecen a los habitantes de una ciudad bella y cada vez más codiciada por visitantes de todo el mundo.

Arantxa

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