Ecos de piratería y contrabando en la villa de Puerto Príncipe

Ecos de piratería y contrabando en la villa de Puerto Príncipe

Fundada alrededor de 1514, la villa de Santa María del Puerto del Príncipe ha transitado por varias etapas que la han marcado profundamente, sin perder el aire señorial y una frescura sin par. Entre las calles estrechas, iglesias, plazas, casas sin portales y patios interiores al estilo sevillano, se esconden muchas historias dignas de conocer.

Localizada en la región centro oriental, obtuvo el nombre por su cercanía al mar, con la protección de la Santísima Virgen. Pero como otras similares, este asentamiento andariego fue moviéndose y acomodándose definitivamente tierra adentro por necesidades agropecuarias y comunicativas, hasta ocupar el emplazamiento actual. Debido al uso popular, redujo su topónimo simplemente a Puerto Príncipe, y después de 1903 se conoce con el calificativo aborigen de Camagüey, la tercera ciudad más grande de Cuba.

Callejones y callejuelas componen el trazado urbano del centro historico de Camaguey

Pero su historia nunca ha podido ser íntegramente contada, debido a que no existen documentos oficiales anteriores al año 1700. Esto se debe a los daños causados por desastres ambientales, incendios y ataques de piratas que destruyeron tales evidencias.

Contrabandistas de Puerto Príncipe

Las prohibiciones impuestas por la Corona de Castilla para el comercio con el Nuevo Mundo, llevaron a un contrabando sistemático con otras potencias europeas presentes en El Caribe, sobre todo después de la conquista inglesa de Jamaica. Los habitantes de Puerto Príncipe, muy alejados del ojo tutelar de las grandes guarniciones militares de La Habana, Santiago de Cuba y Bayamo, comerciaban pieles, reses y caballos vivos, productos agrícolas, queso, tasajo y casabe con los barcos que arribaban a los embarcaderos más cercanos por el norte y el sur de ese sector de Cuba para aprovisionarse, y así elevaron considerablemente su bienestar económico.

Hermosas flores engalanan edificios publicos de la ciudad de Camaguey

Igualmente, las mercancías que entraban a causa del llamado "comercio de rescate" eran revendidas a otras villas y asentamientos hacia el interior del país antillano, en un negocio muy lucrativo que sustentó célebres fortunas, incluso entre el clero. En este acápite también figura la trata negrera, que introdujo miles de africanos de manera ilegal para trabajar como esclavos. Este fenómeno crecía incontrolablemente. Tanto es así, que en 1604 el Gobernador Pedro de Valdés escribió una carta al Rey con el siguiente encabezamiento: "El contrabando va en mayor abundancia cada día (...)" y los más notables estaban implicados.

Piratas y corsarios

Se dice que la primera incursión de la piratería en el territorio de Puerto Príncipe fue el 2 de julio de 1555. Tres naves de la flota del celebérrimo Jacques De Sores asaltaron una hacienda de la costa norte, nombrada Cubanga. Pero lo más curioso es que, ese mismo mes, De Sores atacó y saqueó La Habana.

Turistas pasean en las inmediaciones del Cafe Ciudad, uno de los lugares mas populares de Camaguey

Después de eso, se sucedieron hechos similares durante mucho tiempo. Aunque en honor a la verdad, parece ser que la mayoría de las apariciones de estas naves tenían el contrabando como objetivo principal.

Un sonado caso ocurrió en 1603 cuando un grupo de forajidos encabezados por Diego Grillo, el pirata negro de origen habanero, asaltó en Cayo Romano a dos naves procedentes de España, donde viajaba la familia del mismísimo Licenciado Melchor Suárez de Poago, Teniente Gobernador de Cuba.

Vista del reloj en la torre del campanario de iglesia camagueyana

En consecuencia, se enviaron armas y municiones a los vecinos de la villa y las haciendas para organizar la defensa, pero se ha comprobado que muchas veces se utilizaron para "solucionar" disputas comerciales y cobros de deudas a los traficantes. Los miembros de estas milicias que mostraran actos de valentía y solidaridad para proteger a sus vecinos, tendrían asegurado un cargo administrativo en la villa.

Espejo de Paciencia

En la villa de Puerto Príncipe también se creó la primera obra literaria cubana, "Espejo de Paciencia", sobre el tema de la piratería. El Escribano Público y del Cabildo, Silvestre de Balboa Troya y Quesada, escribió un poema épico sobre el hecho real del secuestro en Bayamo del Obispo de Cuba, Fray Juan de las Cabezas y Altamirano, su posterior rescate y la muerte, a manos de un criollo, del caudillo pirata francés Gilberto Girón.

Plaza de los Trabajadores en el centro mismo de la ciudad de Camaguey

Dicen que lo escribió para salvar la imagen de su villa, de sus coterráneos y la suya propia, a causa de la extensa y consabida complicidad de los habitantes de Puerto Príncipe con el comercio ilegal establecido con filibusteros de potencias extranjeras, en contra de las disposiciones de la Corona española.

Centro histórico de Camagüey

Las huellas del esplendor de antaño son evidentes en el centro histórico de la ciudad de Camagüey, declarado Monumento Nacional desde 1980 y Patrimonio Cultural de la Humanidad, por la UNESCO, en 2008.

Ninos juegan beisbol en las calles de Camaguey

Ante los visitantes se extienden 330 hectáreas de la más pura herencia colonial ibérica, con un espacio abierto como el Casino Campestre, con sus calles medievales, estrechas, protegidas del sol, en trazado asimétrico y disposición laberíntica, que generalmente desembocan en una plaza con su respectiva iglesia.

Así encontramos la Catedral Metropolitana, para rendir culto a la Virgen de la Candelaria, patrona de la ciudad, las parroquias de la Soledad, de Santa Ana, la del Santo Cristo del Buen Viaje, las capillas de la Merced, del Sagrado Corazón de Jesús, del Carmen y de San Juan de Dios.

Muchachos juegan futbol con improvisadas porterias en las calles de Camaguey

Hay callejones famosos, dignos de transitar como una experiencia diferente, como el Callejón del Ganado que rodea casi toda la ciudad. También está el de la Miseria, el más corto de todos, con cuatro metros de largo y dos de ancho. El más estrecho es el del Cura, entre las calles Cielo y San Luis Beltrán, con apenas 80 centímetros.

Pero a pesar de tantas virtudes históricas y arquitectónicas, nada tipifica más a la ciudad de Camagüey que sus tinajones, similares a los que abundan en Andalucía. De hecho, Camagüey se ha ganado el sobrenombre de "ciudad de los tinajones". Los podemos encontrar por doquier, y en todos los formatos. Estas vasijas de barro decoran calles, plazas y jardines, aunque ya no cumplen la función de otras épocas. Proliferaron entre las familias locales para beber el agua más fresca o recolectar la lluvia que corría por los techos.

Venta de artesanias y souvenirs para turistas en Camaguey

Hoy son obras de arte que alimentan el orgullo de los pobladores de una ciudad patrimonial que conjuga su presente optimista con un pasado complejo, pero riquísimo en historia, anécdotas y tradiciones.

Todas las riquezas de Camagüey

Bella puesta del sol en las laberinticas calles de Camaguey

Aunque ya no es tan rica y deseada como antes, "filibusteros" modernos aún llegan a la ciudad de Camagüey para beber de su belleza y orgullo colonial. El centro histórico, Patrimonio Cultural de la Humanidad, se combina sabiamente con otras virtudes convertidas en leyenda, como los grandes tinajones de barro, su hospitalidad, su Fiesta de San Juan y la fama bien ganada de sus hermosas mujeres.

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Las condiciones naturales, geográficas y económicas de la villa de Santa María del Puerto del Príncipe, hoy Camagüey, provocaron la ambición de piratas, corsarios y contrabandistas que navegaban por el Caribe en busca de oportunidades.

Milagros

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