¿Sabe cuáles son los postres más ricos de Cuba?

En Cuba a los postres se les llama «dulces» y a los que gustan en exceso de ellos «dulceros». Suelen ser muy disfrutados, de modo tal que en una mesa bien servida resultan imprescindibles. Son varios los platillos típicos de esa naturaleza, que integran ya la identidad gastronómica cubana bajo el influjo de las cocinas, española y africana, así como del área del Caribe.

Algunos se elaboran a base de viandas, tubérculos ineludibles en la dieta cubana. Otros se preparan haciendo uso de exquisitas frutas tropicales como la guayaba, el mango, o la fruta bomba. Se mezclan también con queso amarillo o queso crema, para potenciar una amalgama de sabores que se erige única y representativa de esa isla caribeña.

Postres cubanos para no perderse

Son varios los «dulces» que no debe perderse si visita la Mayor de las Antillas, ya que es probable que quizá no consiga encontrarlos en otra parte; al menos no en la forma y combinaciones en que se degustan en Cuba. Conozca aquí algunos de los que puede solicitar cuando visite una paladar o restaurante. También si se hospeda en una casa particular podrá pedirlos a su anfitrión.

En ese pueblo, devoto a los «dulces», en períodos de escasez ha sido recurrente la preparación de la que se conoce como «sopa de gallo» (agua con azúcar). Y es casi sagrado «endulzarse» la boca después de comer, aunque sea con una simple cucharada de azúcar. Por ello, le alertamos a que prepare su paladar, pues los cubanos tienen alto «el umbral del dulzor» y algunos de sus postres sólo se consideran deliciosos si «queman la garganta». Veamos algunos de ellos.

  1. La Habana era luz y flan de calabaza

    Flan de Calabaza

    Así dijo la protagonista de una célebre obra de teatro cubano, llamada Santa Cecilia, pieza concebida por el escritor y dramaturgo, Abilio Estévez. Y es que el flan de calabaza es uno de los postres más rememorados de Cuba, que aunque no suele verse muy a menudo hoy en día, ha devenido en uno de los símbolos del pasado de la Mayor de las Antillas.

    Para prepararlo se suele emplear, según los libros de cocina de Nitza Villapol, figura que fuera relevante en Cuba por su preservación y estudio de la culinaria tradicional, una lata de leche condensada, idéntica proporción de calabaza hervida y hecha puré, 5 huevos batidos y una cucharadita de vainilla. Todo se mezcla, se cuela y se vierte en un molde acaramelado. Se cocina en baño de María y se deja enfriar antes de voltearse.

  2. Arroz con leche se quiere casar

    Arroz con leche cubano

    Arroz, agua, leche evaporada, condensada, o en polvo, según se prefiera o se tenga (hay quien utiliza las tres), ralladura de cáscara de limón, canela, vainilla y por supuesto azúcar, se integran en el Arroz con leche, un postre que si bien es típico de varias regiones del mundo y América, en Cuba se vuelve insustituible.

    Con este se le hacen ofrendas a Obatalá, orisha yoruba de la paz, en ocho platos blancos y sin empleo de sal. Desde pequeños, los cubanos saben de la existencia de ese postre, y no solo a través del paladar, sino también gracias a una romanza o canción popular infantil usada para arrullarlos y que expresa: «Arroz con leche se quiere casar con una viudita de la capital, que sepa coser, que sepa cantar…»

  3. Boniatillo

    Uno de los postres favoritos en Cuba es el «boniatillo», que se elabora a partir del tubérculo conocido como boniato o batata. Este se hierve hasta convertirse en un puré al que se le añade almíbar y canela, o bien huevos, para prepararlo como una suerte de natilla. También se le puede añadir a su elaboración jugo de naranja, o leche de coco. Y como muchos postres cubanos se sirve frío, quizá para contrarrestar esa «quemazón» que el exceso de azúcar produce en el paladar.

  4. Cascos de toronja

    En este caso el protagonismo lo adquieren las cáscaras de las toronjas, luego de quitarles la piel más externa. El secreto de esta receta se encuentra en que los cascos se hierven varias veces (antes de cocinarlos en almíbar) y se exprimen para quitarles el sabor amargo que los caracteriza. Sin embargo, este no se extrae en su totalidad pues, de lo contrario, pierde tal platillo el delicioso toque acre que lo caracteriza. También se puede acompañar de queso crema, amarillo o blanco.

  5. Pudín de pan

    Pudín de pan

    Aunque de herencia inglesa, es quizás el postre cubano más casero; su elaboración ha estado potenciada también a razón de tiempos de austeridad, pues sirve para saciar el apetito y a la vez es agradable. Si bien la receta lleva huevos, leche, mantequilla y vino seco, en Cuba han logrado elaborarlo sin estos ingredientes, creando una masa con pan, agua, azúcar, y huevo. Se coloca en un molde acaramelado para cocinarse a baño de María, y se desmolda tras dejarse refrescar. Si conoce algún cubano y llega a visitarlos, pida alguna porción de este postre, un plato simple, de pocos recursos y, sin embargo, sabroso.

  6. Majarete y Cusubé

    Son dos dulces de la Mayor de las Antillas, que todavía podrá encontrar en algunos hogares, en particular si viaja a regiones alejadas de la capital, más hacia zonas rurales.

    El Majarete es una suerte de natilla pero realizada a partir de maíz tierno, sin empleo de huevos, con leche y, por supuesto, ralladura de cáscara de limón y el toque tradicional de canela, ya sea en rama para la cocción, o bien, polvoreada por encima al servirse. Como variante, el dulce de harina, es similar pero en él se emplea harina de maíz.

    Cusubé se le llama a unas ricas tortas o galletas, horneadas que originalmente se hacían a base de almidón de yuca, un tubérculo que data de la época de los aborígenes, mucho antes de que Cuba fuera colonizada. También se pueden elaborar a partir de maicena. Se preparan mezclado la harina con manteca, anís en grano, huevo, vino seco y azúcar y luego se llevan al horno. Se guardan en latas o pomos y así se tienen listas para cualquier ocasión.

  7. Melcocha y raspadura

    Dos de los «dulces» más dulces de Cuba, así bien redundante. La melcocha se prepara como un almíbar, a partir de azúcar y jugo de limón o vinagre. Con esto se crea una mezcla que al refrescarse se amasa con las manos hasta que se convierte en una pasta blanquecina. Es muy popular entre los niños y a menudo se pega en los dientes.

    La raspadura es un alimento que llega a América producto de la colonización. Se elabora de manera artesanal – industrial utilizando sólo jugo de caña cocido a mucha temperatura, que se vierte en moldes hasta que se solidifica. A menudo en Cuba se vende en los agromercados y se come tal cual.

  8. Caramelos cubanos

    Pirulíes y chambelonas son caramelos sólidos artesanales confeccionados a base de azúcar a los que se les añade algún colorante. El primero tiene forma cónica y el segundo redonda. Asimismo son populares caramelos de forma alargada y cilíndrica que comercializan, por un precio mínimo, vendedores ambulantes en variedades de sabores, desde menta, y platanito, hasta café. Esta es otra de las delicias que entretienen a numerosos niños cubanos.

  9. Turrones cubanos

    Turrones de Maní

    Los turrones si bien son de herencia española se han convertido en Cuba en un producto típico, en especial los de maní y ajonjolí. El primero suele encontrarse en sus variedades de maní molido o garapiñado. Son deliciosos, energéticos, nutritivos y muy económicos, y se comercializan en todas partes, cafeterías, agromercados, y en puestos ambulantes de comida.

  10. La gaceñiga

    Otro de los postres típicos de la Llave del Golfo es la gaceñiga, una panetela rectangular y alargada que fue creada por un dulcero cubano en honor a la soprano italiana Marietta Gazzaniga, con motivo de su visita a la isla en el siglo XIX. Hoy se elabora con pasas o frutas confitadas, suele ser comercializada por un precio módico y es ideal para desayunar o merendar.

  11. Postre de Navidad

    Los buñuelos es, probablemente, el más navideño de los postres cubanos. Constituyen una fritura con forma de número ocho, elaborada a partir de yuca, boniato o malanga molida. Se consumen con almíbar de canela, melado o miel.

Tradición e identidad dulcera en Cuba

Un grupo de comensales disfruta los postres de la paladar La Guarida

Hacer dulces es una tradición en Cuba que ha sido preservada en el seno de los hogares donde muchas recetas han llegado a trasmitirse y mejorarse de generación en generación. Su salvaguarda suele asociarse a las abuelas y aunque es un proceso característico de diversas regiones del mundo, en la Mayor de las Antillas ha logrado una connotación única, debido al impacto de la industria azucarera en una etapa y a la importancia del hogar y la familia para la identidad cubana.

En muchos negocios y restaurantes de comida en Cuba se ha preservado la costumbre de elaborar múltiples postres típicos y tradicionales, como los que hasta aquí hemos querido mostrar. No pierda la oportunidad de degustarlos si visita paladares como Doña Eutimia, La Guarida, Gringo Viejo o Chef Justo. Asimismo por las calles, de la mano de vendedores ambulantes o en cafeterías podrá encontrar algunos, a precio económico y con auténtico sabor a Cuba.

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