Cuba refuerza sus medidas en frontera • COVID-19

  1. Al arribo de la aeronave acude un médico como autoridad sanitaria y se entrevista con la tripulación. Le solicita al capitán la Declaración General de Sanidad e inquiere sobre la presencia de signos o síntomas de la enfermedad en algún viajero para darle la plática libre a la aeronave. Si todo es negativo, se autoriza la salida.
    Se realiza la inspección de la aeronave por un inspector de frontera. Si existe un caso sospechoso, el protocolo establece que el pasajero se ubique en la parte final del avión, se coloque una escalera en la puerta trasera para que se traslade en el SIUM a la sala temporal de aislamiento en el aeropuerto, se proceda a la encuesta epidemiológica y a la evaluación clínica del pasajero. Posteriormente se le solicita al SIUM nacional que lo traslade a las instalaciones hospitalarias designadas para ello.
  2. Control con sensores de temperatura y el personal que debe observar lo que marca el equipo y lo que los pasajeros denoten. «No basta con lo que señale el equipo porque se han dado casos de falsos positivos, es decir, viajeros que tienen una elevada temperatura por otras razones y no precisamente por padecer esta u otra enfermedad».
  3. Cada pasajero debe rellenar la Declaración de Sanidad Personal. En este documento debe reflejar sus datos personales, la dirección donde permanecerá en Cuba, los países a los que viajó en los 30 días anteriores a la llegada a Cuba, y si ha manifestado síntomas. Esta información se distribuye según las áreas de salud y el médico de familia de cada territorio es el encargado de darle seguimiento durante 14 días .

El examen riguroso a pasajeros es parte de la vigilancia epidemiológica que se realiza en la frontera, pero el aislamiento de un pasajero depende de la sintomatología que presente.

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