Ocho paraísos para la Rumba

Ocho paraísos para la Rumba
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Cuentan los anales de la música cubana que cuando la Isla aún era colonia de España, muchos negros libres trabajaban como asalariados en los cañaverales matanceros; así como en otros campos ubicados en regiones periféricas de La Habana.

Luego de la intensa faena bajo el sol, y ante la ausencia de otro entretenimiento, en las noches se reunían en torno a una fogata para narrar historias, danzar y cantar al ritmo de claves e instrumentos de percusión, que comenzaron a popularizarse con el nombre de tumbadoras.

Musicos en el fragor de tocar una rumba

En estas fiestas nocturnas nació la rumba, ramificada en tres formas puramente africanas: el guaguancó, baile donde el hombre seduce a la mujer; el yambú, un compás pausado y refinado; la columbia, que ejecuta pantomimas utilizando botellas y cuchillos. De lo español, la rumba asumió las técnicas de cánticos andaluces donde los intérpretes alzan la voz en algunos momentos de las tonadas.

Surgió así un compás que con el paso del tiempo fue extendiéndose por toda la Isla, tocando la fibra de los cubanos sin distinción de raza ni sexo. La rumba es sinónimo de libertad y resistencia, sentimiento latente entre los africanos que lucharon durante décadas por abolir la esclavitud.

De tradición oral a patrimonio inmaterial

Rumbero en el Callejon de Hamel, Habana, Cuba

El magnetismo de la rumba no tardó en atraer a las empresas discográficas de las primeras décadas del siglo XX. Ello posibilitó que muchos cultores del género lograran posicionarlo a escala internacional. Entre ellos, estaban Ignacio Piñeiro, Chano Pozo, Merceditas Valdés, Ninón Sevilla y muchos otros.

Hoy, la rumba es herencia viva de una tradición que se conserva y crece. La Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y el Consejo Nacional de Patrimonio, la reconocieron en 2012 como Patrimonio Cultural de la Nación. Cuatro años después, la UNESCO la declaró Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Si visita Cuba y desea danzar al ritmo de la fusión entre tumbadoras y las claves, a continuación ofrecemos una descripción de los sitios adonde puede acudir. No dude en pasar una inolvidable velada rumbera.

  1. Palacio de la Rumba

    Rumbero tira unos pasillos al ritmo de la rumba

    Este es el mayor templo de la música rumbera en Cuba. Se localiza en la calle San Miguel No. 860, entre Hospital y Aramburu, en la barriada centrohabanera de Cayo Hueso. Creado en 2009 como proyecto cultural, allí se presentan de martes a domingo agrupaciones nacionales de reconocido prestigio mundial.

    Ofrecen una variada cartelera musical para todas las edades. Los fines de semana, entre 10:00 a.m. y 12:00 m., dedican espectáculos a los niños. Diariamente se programan peñas de música tradicional cubana, soul, hip-hop y disco para adultos (discotembas) entre las 4:00 p.m. y las 8:00 p.m.

    En tanto, desde las 10:00 p.m. y hasta las dos de la madrugada, la rumba contagia con un apasionante crepitar que hace moverse incluso a quien la escucha por vez primera. Son habituales varios conjuntos como el Septeto Habanero, Los Papines, Los Muñequitos de Matanzas, Yoruba Andabo, Rumberos de Cuba, entre otros cultores del género.

    El Palacio de la Rumba oferta gastronomía y comercializa música cubana, que invita a llevar una muestra de la auténtica rumba caribeña en el pequeño espacio de un disco compacto.

  2. Callejón de Hamel

    El Callejo de Hamel se prepara para rumbear

    El Callejón de Hamel es sitio obligado para palpar el legado de la cultura afrocubana. Cerca del Palacio de la Rumba, este rincón fue creado en 1990 por el pintor y muralista Salvador González Escalona. El callejón ofrece un conjunto de esculturas y pinturas murales que expresan la variedad religiosa que caracteriza a la Isla, con énfasis en lo yoruba.

    Puede visitarse cualquier día de la semana de modo gratuito; pero el domingo tiene un encanto especial. Desde las 12:00 m. y hasta las 3:00 p.m. tiene lugar la Peña de la Rumba, donde participan afamados conjuntos como Rumbatá, Clave y Guaguancó o los Muñequitos de Matanzas, aunque el anfitrión habitual es Rumba Morena, grupo local integrado por mujeres.

    Durante tres horas, estas jóvenes interpretan personajes inspirados en las deidades femeninas del Panteón Yoruba como Oshún o Yemayá, siempre a ritmo de tambores, claves y otros instrumentos de percusión.

    La atmósfera rumbera del Callejón de Hamel involucra a los visitantes, quienes interactúan con los artistas en divertidos intentos por aprender los pasos básicos del ritmo. La ejecución frente a todos es un gesto de regocijo, que se experimenta en un sitio desbordante de cubanía.

  3. Sede del Conjunto Folclórico Nacional

    Turistas disfrutan del espectaculo de la rumba

    Si camina por el Vedado un sábado en la tarde y desea nutrirse de cultura cubana en directo, en la calle 4, entre Calzada y Quinta le espera la sede del Conjunto Folclórico Nacional de Cuba, conocida popularmente como El Palenque.

    Desde las 2:00 p.m., bailarines y músicos ofrecen un inigualable espectáculo en la tarima de su patio interior, tomando a la rumba como protagonista para encarnar divinidades Orishas en justo reconocimiento a las tradiciones religiosas que matizan el acervo cultural de la Isla.

    Las presentaciones se caracterizan por su cadencia grandilocuente y una evidente habilidad rítmica que hechiza a los presentes. Mientras se disfruta de la función, pueden degustarse platos de la gastronomía local y bebidas tradicionales cubanas.

  4. Peña del Ambia en la UNEAC

    Musicos tocan las tumbadoras en tarde de rumba

    Desde hace poco más de tres décadas, el patio de la sede de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en la esquina de 17 y H, en el Vedado, abre sus puertas para que todo el que desee vaya a la Peña del Ambia, un encuentro que ocurre cada viernes a partir las 4:00 p.m.

    El anfitrión es Eloy Machado, poeta y rumbero que bajo el folclórico y galante seudónimo de “El Ambia”, logra congregar semanalmente a artistas, intelectuales y visitantes de cualquier nacionalidad, en un ambiente donde no faltan ni el toque de tambor ni la poesía.

    En el patio de la UNEAC pueden degustarse ligeras ofertas gastronómicas y tragos típicos cubanos como el mojito; pero lo más atractivo resulta el contacto directo con cultores y amantes de la rumba; así como la invitación a bailarla como expresión de libertad.

  5. Centro Cultural Comunitario Nelson Barrera

    Un diablito baila la rumba

    Matanzas, conocida como la Atenas de Cuba, ostenta un sitio privilegiado en el surgimiento de la rumba cubana, por ello realza el valor de este género en espectáculos que ofrece el Centro Cultural Comunitario Nelson Barrera.

    Allí radica desde hace cuatro años la Asociación de Rumberas Matanceras Yeya Calle-Estanislá Luna, que brinda los fines de semana la oportunidad de conocer a fondo las particularidades sonoras y rítmicas del centenario compás, y potenciar su rescate en una de las ciudades cubanas que le vio nacer.

  6. Palenque de los Congos Reales, en Trinidad

    Rumberas bailan al ritmo del tambor

    La Ciudad Museo de Cuba también acoge un espléndido sitio donde se rinde homenaje a las raíces de la rumba en la Isla. Se trata del Palenque de los Congos Reales, un patio resguardado por frondosos árboles que proyectan sombra y ofrecen una deliciosa brisa en las noches tropicales.

    Aunque el escenario invita a complacerse con ritmos cubanos como el son, la salsa o la trova, desde las 10:00 p.m. el visitante puede entregarse a las presentaciones de auténtica rumba. Allí comparecen agrupaciones como Leyenda Folk y el Ballet Folclórico de Trinidad, entre otras.

  7. Peña Rumba entre Amigos, en Camagüey

    Muchacho disfruta de la rumba bailando unos pasillos

    Dicen que la rumba camagüeyana es diferente a la que se hace en cualquier otra parte de Cuba, pues se mezcla con las distintas vertientes religiosas afrocubanas que confluyen en ese territorio, algo que la dota de un estilo peculiar.

    Por eso, si desea conocer las particularidades de la rumba en Camagüey, puede llegarse cualquier domingo a las 4:00 p.m. al Club Universitario El Bosque, donde le espera como anfitrión el grupo Rumbatá, con la peña Rumba entre Amigos.

  8. La Terraza de la Casa de Cultura en Baracoa

    Cantantes entonan una rumba en el escenario

    En la Ciudad Primada de Cuba, Baracoa, también puede soltarse los fines de semana con el sabor de la rumba. El guaguancó, la columbia y el yambú, indistintamente, constituyen expresiones que aderezan los espectáculos de cada noche de sábado a partir de las 11:00 p.m. en La Terraza, espacio que se encuentra en la céntrica Casa de Cultura de la primera villa fundada por los españoles en la Mayor de Las Antillas.

Más paraísos se sumarán a la lista

Declarada en 2016 como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, la rumba es un enérgico ritmo que fusiona lo mejor de las raíces musicales y bailables de España y África. Aunque Matanzas y La Habana aún se disputan su creación, eso no impide que represente una sólida herencia de Cuba entera, en continuo crecimiento. Dentro de algunos meses, el barrio matancero de Pueblo Nuevo abrirá el Ateneo de la Rumba. La institución pretende ser epicentro de actividades culturales encaminadas a rescatar y potenciar el género. Estamos todos invitados. Allí nos veremos.

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La rumba cubana, ritmo musical Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, es sinónimo de libertad y tradición, resistencia y fidelidad cultural que permanece como garantía del espíritu de una Isla que nos invita a sudar mientras nos divertimos bailando.

arantxa Arantxa