La Habana, 500 años de aire puro

La Habana, 500 años de aire puro

Nuestro reencuentro con La Habana por sus 500 años nos lleva a conocerla de verde. Un recorrido por sus diferentes parques naturales muestra una ciudad singular, de belleza intermitente, sosegada, a ratos despampanante, que permite escapar del bullicio cotidiano. La ciudad va más allá de las actuales tendencias internacionales que abogan por la actividad al aire libre y el rescate del medio ambiente, y se enorgullece de contar con varios espacios recientes o históricos que oxigenan y enriquecen, de modo natural, la vida de quienes la habitan o visitan.

Por supuesto, casi todo era verde cuando nació San Cristóbal de La Habana y durante los siglos siguientes. Como suele suceder, el desarrollo urbano suplantó al paisaje original y en algún momento hubo que reaccionar para el rescate de la esencia. La belleza y la recreación se convirtieron en preocupaciones y necesidades sociales.

Coches americanos circulando por la avenida adyacente al Prado habanero

Así comenzaron a proliferar paseos y bulevares enriquecidos con abundantes especímenes de la flora, como la Alameda de Paula, el Paseo del Prado, Carlos III, Obispo, San Rafael, Avenida Paseo, Avenida de los Presidentes y otros, que constituyen parques en sí mismos o están rodeados de ellos. Pero nunca han sido suficientes para sostener las emisiones propias de una ciudad grande, con ínfulas de modernidad e industrialización. Había que esforzarse más.

El cinturón verde

En la periferia citadina, a unos 25 kilómetros con rumbo suroeste, aparece el mayor pulmón habanero: el cinturón verde de la ciudad. Allí, en las cercanías de la carretera de Calabazar y la Avenida 100, en el municipio Boyeros, encontramos el Parque Lenin. Desde su fundación el 22 de abril de 1972, brinda una amplia gama de ofertas para el disfrute en familia.

Chica toma fotos de las areas verdes que rodean la ciudad de La Habana

Entre el abundante pasto, las caobas, yagrumas, majaguas, framboyanes, jagüeyes y almácigos diseminados por sus 760 hectáreas, el parque resalta por su moderna área de diversiones para chicos y adultos, un complejo de piscinas, acuario, lago artificial y área de rodeo. Además, posee restaurantes, cafeterías, una heladería y para los amantes del arte tiene cines, un teatro infantil y de marionetas, un anfiteatro, una galería y un taller de cerámica. Entre sus principales atracciones se halla la enorme estrella, desde cuya altura se disfruta de una vista natural inigualable, y un trencito de vapor del siglo XIX.

En sus inmediaciones se encuentran el Palacio Central de Pioneros Ernesto “Che” Guevara, centro concebido para los niños, que ofrece una amplia variedad de talleres vocacionales, y el Zoológico Nacional, el más grande e importante de su tipo en el país antillano, con una superficie de 340 hectáreas. Este regalo verde creado en 1984, privilegia a los animales en libertad a través de espacios como El foso de los leones y La pradera africana. Para recorrerlo, se potencian las visitas guiadas a bordo de autobuses habilitados para estas funciones.

Zebras disfrutan la sombra en el Zoologico Nacional de Cuba

A las más de 700 especies en exhibición y como parte de sus atractivos, el Zoológico Nacional suma un pequeño parque de diversiones, tiendas especializadas, cafeterías, y realiza una amplia labor de educación ambiental. En él se sembraron miles de árboles que resaltan su valor forestal.

Si continuamos viaje y casi como una prolongación del Parque Lenin, llegamos al Recinto Ferial ExpoCuba, la mayor área expositiva de esa isla, con 600 mil metros cuadrados. Está compuesta por grandes pabellones que se integran de forma armónica con la vegetación circundante. En ExpoCuba los espacios naturales regalan una laguna donde podemos pasear en bote, un parque de diversiones, un mirador, cafeterías y restaurantes como el “Don Cuba”. Como elemento significativo, el recinto acoge anualmente a la Feria Internacional de La Habana y múltiples expo-ferias para conocer y adquirir los productos en exhibición.

Restaurante ecologico enclavado en el Jardin Botanico de La Habana

Justo en frente, hallamos otro magnífico regalo natural. El Jardín Botánico Nacional posee 600 hectáreas, únicas y singulares, tanto por su belleza como por las cuatro mil especies vegetales que protege. En su mayoría, representan la gran diversidad tropical. En la muestra se destaca especialmente el Jardín Japonés, con su estanque poblado de magníficas y coloridas carpas, y su eco-restaurante El Bambú. Igualmente, se pueden adquirir ejemplares de la flora.

Ciudad adentro

Marchemos ahora hacia el corazón de la ciudad y lleguemos al Gran Parque Metropolitano de La Habana. Alrededor de 700 hectáreas de franja verde se despliegan por los últimos nueve kilómetros del río más importante de la capital, el Almendares, para regalar refugio a múltiples especies de la flora y la fauna autóctonas. Laureles, majaguas y ocujes se hacen invisibles ante las impresionantes cortinas de enredaderas y lianas que los cubren.

Coches circulando por el cinturon verde de La Habana

Esta enorme parcela alberga a barrios citadinos con unos 200 mil residentes, aproximadamente. Lo integran el antiguo Jardín Botánico, los jardines de las cervecerías La Polar y La Tropical, la Loma del Husillo y el Parque Almendares, su zona más popular, a la que llegan diariamente familias enteras y visitantes foráneos procurando un momento de sano esparcimiento en medio del ajetreo de la ciudad o un escenario para tomar fotos de bodas y celebraciones de quinceañeras.

Muy próximo, también se halla el Jardín Zoológico de La Habana “La Edad de Oro” o Zoológico de 26, como se le conoce popularmente, debido a su ubicación en una céntrica avenida. Recibe a los visitantes un conjunto escultórico llamado “Grupo familiar”, al que todos llaman “Los venados de Rita Longa”, en referencia al nombre de su creadora.

Ninos jugando en un parque infantil en la inmediaciones del Parque Alemdares

Siempre está repleto de niños que llegan a conocer la fauna del mundo y a divertirse con variadas y modestas opciones. Allí celebran cumpleaños, presentaciones artísticas y ofrecen paseos en un trencito que recorre la instalación. Este pequeño pulmón fue inaugurado en octubre de 1939 y por muchos años se enorgulleció de ser el primero de su tipo en Cuba. Resalta por haber logrado la reproducción en cautiverio de varias especies.

Aire puro y relajación

Además de las grandes áreas naturales, existen otros pequeños rincones verdes en La Habana, sorprendentes remansos distribuidos por toda la ciudad. A un costado de la vía hacia el Aeropuerto Internacional José Martí está Río Cristal, por ejemplo, un hermoso parque que aprovecha la arboleda tropical de una vega agrícola junto al río Almendares y tiene como centro una pequeña presa rodeada de abundante vegetación. La quietud de las aguas crea un espejo natural de impresionante belleza que se complementa, entre otras ofertas, con un restaurante campestre asentado en lo que fuera un barracón de esclavos a finales del siglo XVIII.

Remanso de paz en zona del cinturon verde de La Habana

Hacia el centro de la capital hallamos otros oasis que ofrecen la oportunidad de estar en contacto directo con la naturaleza, sin necesidad de viajar largas distancias. Entre ellos resaltan los contornos del complejo Morro-Cabaña y el Cristo de La Habana, la Quinta de los Molinos, la Finca de los Monos y Monte Barreto.

Entrada a la Quinta de los Molinos en La Habana

Aunque tienen diversa función social, en general se presentan como espacios ideales para aprender, hacer picnics, disfrutar de la vista, meditar, descansar o ejercitarse, montar a caballo, montar en bote o bicicleta, empinar cometas y practicar aeromodelismo, mientras respiramos el más puro aire llegado del mar, sin estar en el célebre Malecón. Al estilo de todas las grandes urbes, La Habana también se contamina pero es capaz de rebelarse en nombre de los que la necesitan, cuidan y aman.

La Habana inspirada e inspiradora

Personas disfrutando de la areas verdes de La Habana

Aunque parezca contradictorio para una ciudad de su tamaño e importancia, La Habana aún ofrece suficiente espacio para aislarse en busca de la inspiración poética, artística y musical, en retribución por tantas obras hermosas, desbordantes de amor y agradecimiento que se le han dedicado a través de los siglos, a pesar de los pesares de cada cual.

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Grandes o pequeños, han existido en La Habana parques de singular belleza para estar en contacto directo con la naturaleza, pasear y equilibrar el aire que se respira. Hoy nos acercamos a algunos de estos espacios verdes, pulmones de la capital cubana...

arantxa Arantxa

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