¿Qué hacer en dos días en La Habana?

¿Qué hacer en dos días en La Habana?
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La Habana es una ciudad relativamente pequeña y aunque dos días no son suficientes para conocerla completamente, bastan para disfrutar de sus lugares más interesantes. Aquí le preparo una mini guía para conocer esa bella ciudad en solo dos días.

El plato fuerte, La Habana Vieja

En La Habana Vieja está el centro histórico de la ciudad, donde se encuentran las principales plazas, museos, sitios históricos restaurantes y bares más famosos. Marcada por la arquitectura colonial, calles llenas de turistas, grupos de música en cada esquina, galerías de arte, autos clásicos y la encomiable labor de conservación de la Oficina del Historiador de La Habana abre sus puertas al visitante desde la misma entrada de su bahía.

En el Capitolio, el kilómetro cero

En el Capitolio comienza el kilómetro cero de la Carretera Central, una de las maravillas de la ingeniería civil cubana, y desde allí también debería comenzar todo recorrido por La Habana Vieja. El Capitolio de La Habana es una réplica del norteamericano y una de las construcciones más emblemáticas de esa zona.

Justo al lado podrá disfrutar del diseño arquitectónico del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso y, de paso, comprobar si tiene en cartelera alguna presentación que pueda ser de su agrado. Al frente de esa hermosa construcción tendrá al Parque Central, uno de los más famosos de Cuba, reconocido por las peñas deportivas, la estatua de José Martí al centro, custodiada por la bandera cubana.

Rodean al parque los hoteles Inglaterra, Telégrafo, Parque Central y el recién abierto Hotel Manzana Kempinski. Es de esos lugares para sentarse, mezclarse con los cubanos y aprender de ellos.

Desde el Parque Central puede tomar tres rutas: una cultural y dos urbanas. Si prefiere disfrutar del arte lo ideal es visitar el Museo de Arte Universal, frente al Hotel Manzana Kempinski y el Museo Nacional de Bellas Artes, en la calle Trocadero, muy cerca del Paseo de Prado. Las colecciones de ambos museos están conformadas por extraordinarias colecciones de arte.

La calle Obispo

Transeuntes colman la calle Obispo en La Habana Vieja

En cambio, si desea hacer una más ruta urbana uno de los caminos a seguir es la calle Obispo. Es sin dudas la más concurrida del país, llena de tiendas, artesanías, restaurantes, bares y artistas callejeros que junto a la arquitectura colonial de la zona dan un toque carnavalesco y casi medieval al recorrido. Justo en la entrada de Obispo, frente al parque de Albear, está el famoso Bar Floridita, perfecto para tomar un Daiquirí y seguir camino.

Las cuatro plazas de La Habana Vieja

Al fin de la calle Obispo está la Plaza de Armas, rodeada de las construcciones principales de La Habana colonial: el Museo de la Ciudad, antes Palacio de los Capitanes Generales; el Palacio del Segundo Cabo, el Castillo de la Real Fuerza, ejemplo de las construcciones militares españolas en Cuba, y el Templete, lugar donde se ofició la primera misa en la villa de San Cristóbal de La Habana.

Templete y Hotel Santa Isabel en la Plaza Vieja de La Habana

Una vez en la Plaza de Armas se hallará bien cerca de la Plaza de la Catedral, otra de las más importantes construcciones del centro histórico. Justo allí puede visitar la majestuosa iglesia de estilo barroco que da nombre al sitio. La rodean el Museo de Arte Colonial y el Callejón de la Chorrera, donde almorzar o cenar en cualquiera de los restaurantes en su interior es toda una gran experiencia.

Luego de mucho caminar, probablemente sienta un poco de sed; pero no pierda las energías, aproveche la cercanía de La Bodeguita del Medio. Apenas a 50 metros de La Catedral puede disfrutar de un "mojito" como lo hubiera hecho Ernest Hemingway.

Habaneros y turistas transitan por la Plaza de San Francisco de Asis en La Habana Vieja

Muy cerca de la Avenida del Puerto y la Terminal de Cruceros de La Habana otra plaza acoge el Convento de San Francisco de Asís, al elegante edificio de la Lonja del Comercio y la conocida estatua del "Caballero de París". La Plaza San Francisco de Asís también es conocida como la "Plaza de las Palomas", por la cantidad de aves que la sobrevuelan diariamente y que son alimentadas por los locales.

Continuamos por la calle Mercaderes y seguimos camino hasta la Plaza Vieja. Más alejada del centro histórico, el sitio está lleno de historia y lugares que visitar. En la esquina de Mercaderes y Teniente Rey encontrará la Cámara Oscura. El edificio tiene una torre de 35 metros de altura, ideal para disfrutar de preciosas vistas de La Habana, el puerto y la bahía.

Plaza de la Catedral, al fondo la Catedral de La Habana

La Cámara Oscura consiste en un dispositivo que a través de una combinación de espejos refleja en una superficie las imágenes que capta en tiempo real en un ángulo de 360 grados. Una interesante propuesta que pocas veces se encuentra en nuestros viajes por el mundo.

Y como siempre viene bien, mejor beber una cervecita en la Factoría de La Habana Vieja, donde se elabora cerveza artesanal. O si en ese momento le apetece un café, El Escorial es el lugar indicado, fácil de encontrar gracias al aroma que se esparce por todo el lugar.

Coloridos edificios coloniales en la Plaza Vieja de La Habana

Otras atracciones pueden ser la Fototeca de Cuba, el Planetario, el Centro para el Desarrollo de las Artes Visuales y la Vitrina de Valonia, dedicada a promulgar la cultura belga en Cuba.

El Paseo de Prado

Leones de bronce custodian el Paseo del Prado en La Habana Vieja

La tercera ruta comienza cruzando la calle Neptuno hacia los dos leones que enfilan la entrada del Paseo de Prado. En dependencia del horario del día podrá conocer facetas distintas de La Habana. En la mañana el paseo está poblado de niños que van a la escuela y un poco más tarde regresan para practicar deportes. Según avanzan las horas son mayores quienes visitan el lugar. Eso sí, nunca faltan el "skater", ni los ancianos que deciden ver la vida desde uno de los bancos, ni la pareja de enamorados que se dan encuentro en alguna de sus esquinas.

Cruzando la Bahía de La Habana

Del otro lado de la bahía encontrará una parte importante de la historia de La Habana: dos de sus fortalezas patrimoniales. La vía más atractiva para llegar es cruzando la bahía en "la lanchita de Casablanca". Ese medio de transporte es muy utilizado por los habaneros y consiste en una pequeña embarcación que va desde una terminal, en la Avenida del Puerto hasta las estaciones de Casablanca y Regla. Asegúrese de tomar la que va hacia Casablanca.

Barco mercante cruza la Bahia de La Habana, al fondo el Faro del Morro

Al llegar, el Cristo de La Habana. Las vistas de la ciudad son envidiables así que aproveche el tiempo y la cámara si lo desea. Muy cerca de allí está la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña donde diariamente se realiza la famosa ceremonia del cañonazo de las nueve, una experiencia a vivir si desea viajar en el tiempo hasta los días en que La Habana, rodeada por la Muralla, cerraba sus puertas al sonido del disparo de cañón justo a las 9 de la noche.

Muy próximo, el Castillo de los Tres Reyes del Morro, identificado por su faro iluminando las noches habaneras y mostrando el camino de entrada a la bahía de La Habana. Subir al faro es otra de las atracciones de este inmueble colonial que ha sobrevivido durante cientos de años al embate de las olas y el clima caribeño.

¡El Vedado!

Otra opción interesante en La Habana es el Vedado. El mejor horario para recorrerlo es el atardecer, así evitará el sol y podrá deleitarte con las maravillosas puestas desde el Malecón en esa parte de la ciudad.

Una de las calles más famosas del Vedado es la Avenida de los Presidentes (Calle G), un paseo decorado con árboles y arbustos que atraviesan una de las zonas más céntricas de la capital. A lo lejos, el Malecón guiará tus pasos. También está la calle 23, huésped de lugares tan famosos como el Hotel Habana Libre, la heladería Coppelia, el circuito de cines conformado por el cine La Rampa, el Yara, el Riviera y el Chaplin.

Otro lugar inevitable es el Hotel Nacional de Cuba, reconocido por las celebridades que se han hospedado en él a lo largo de su historia. Un atardecer desde la terraza de ese hotel, con el Malecón a un costado y la impresionante construcción al otro es invaluable.

Nos vamos a la Playa

Windsurfer espera por vientos favorables en las Playas del Este de La Habana

Después de un día, o más, rodeado de tanto mar probablemente quiera darse una zambullida y las playas del Caribe son el lugar perfecto. Por suerte La Habana cuenta con playas increíbles, a solo media hora de viaje en auto. Esos paraísos de arenas blancas y aguas cristalinas poco profundas son conocidos como Playas del Este y son muy concurridos por los habaneros y visitantes de paso por la ciudad. Una iniciativa que no debe desestimar.

Adiós Habana

Como dije al principio, es muy difícil conocer la Habana en dos días. Pero puedo garantizarle que si visita todas mis propuestas, no habrá cabida para el aburrimiento durante su estancia en la capital cubana. Recorra las plazas, camine sus calles, tome el sol en sus playas, hágase una foto en el Malecón con el atardecer a sus espaldas, pero nunca, nunca le diga adiós a La Habana. Piense siempre que es mejor regresar para conocer otros muchos sitios que también se pueden disfrutar.

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Plazas llenas de vida, arquitectura diversa, arte callejero, museos, atardeceres en el Malecón, playas tropicales, sol y una ciudad que más que sobrevivir al tiempo, juega con él. Mucho para ver y mucho para sentir en La Habana.

milagros Milagros