El Paseo del Prado, una ruta que une la ciudad con el mar

El Paseo del Prado, una ruta que une la ciudad con el mar

Rodeada de museos, teatros, hoteles y bares es una de las arterias más transitadas en La Habana. Posee muchas peculiaridades, por eso le sugiero que realice su trayecto a pie. Camine y disfrute del Paseo del Prado, acompañado por los leones de bronce que adornan esta bella avenida.

Recuerde llevar ropa y calzado cómodos, lentes y sombrero para cubrirse del sol. No está de más una botella de agua, así como un dispositivo para tomar fotos. Todo ello le ayudará a hacer más ameno el paseo, que desde ya parece ser prometedor.

Vista de la estatua de Martin en el Parque Central, al fondo la Acera del Louvre del Hotel Inglaterra

La belleza habanera en un giro de 360 grados

El Parque Central, es un punto importante de La Habana. Allí circulan gran cantidad de visitantes y nacionales, en sus alrededores están creadas las condiciones para organizar un paseo que incluye diversión, aprendizaje, buenas ofertas culturales y gastronómicas.

Parado en este parque puede llevarse una idea de lo hermosa y diversa que es La Habana. Si hace un giro de 360 grados, contemplará varios hoteles como el Telégrafo, el Plaza o el Gran Hotel Manzana Kempinski La Habana. Se disfruta además de la hermosa edificación perteneciente al Museo de Bellas Artes Universal y el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.

Coches americanos de los 50, almendrones, parqueados en la acera del Gran Hotel Manzana Kempinski La Habana

Cruce la calle Neptuno y se encontrará en una de las esquinas más emblemáticas: Prado y Neptuno. Desde aquí iniciaremos nuestro paseo.

Prado y Neptuno: el punto ideal para iniciar su paseo

Popularizada hasta en canciones, esta es la esquina escogida para darle la bienvenida. Es genial para ver pasar los coches más antiguos e impresionantes. Verdaderas reliquias totalmente funcionales que prestan servicio a quien lo desee.

Esquina de Prado y Neptuno, detras el Hotel Telegrafo

Si hace una mirada panorámica, se percatará que el Paseo del Prado es una avenida recta y que al final se marca la línea del horizonte bañado del azul marino. Allí junto al mar habanero terminará el paseo, esta es la meta y el gran premio.

Centro Asturiano de La Habana, hidratarse para la caminata

En la esquina siguiente, específicamente en Virtudes, a mano derecha, encontrará un edificio con múltiples ofertas, entre las que predominan las culinarias. A la entrada ofrecen unas limonadas frapé de lujo. Si quiere hidratarse y estar listo para su caminata no dude en tomarlas.

Coches americano cruza Neptuno por Prado rumbo al Malecon, al fondo el famoso Paseo del Prado

Si además necesita comer algo puede pasar a los pisos superiores. Mi recomendación especial es la terraza, donde la vista es un encanto y la atención muy esmerada.

Tres encuentros educativos con lo más local y universal

Cuando termine de hidratarse cruce la calle y más adelante encontrará la Escuela Primaria José María de Mendive. Este centro educativo recientemente restaurado rescata la historia escolar de José Martí y su maestro, cuyo nombre lleva la escuela.

Es una bonita instalación en funcionamiento y sus alumnos tienen el privilegio de aprender en un ambiente muy similar al de José Martí, a quien consideran el apóstol cubano.

Por esa misma acera, continúe caminando hasta llegar a una de las sedes de la Alianza Francesa en Cuba. Es una institución educativa con una marcada vida cultural. En su lobby y salones se presentan exposiciones fotográficas y también se organizan concursos y conciertos que muestran el dinámico intercambio cultural entre ambos países.

La siguiente parada será la Casa del Árabe. Dicho centro no solo muestra las raíces de la cultura árabe, sino que es evidencia de su amistad con el pueblo cubano. Puede disfrutar de un maravilloso restaurante, un balcón con vista al Paseo del Prado y una sala de baile que funciona los fines de semana, en sus horarios habituales.

Sloopy Joe's bar, un desvío necesario

Muy cerca del Paseo del Prado está el bar Sloopy Joe's. Le aconsejo que busque la calle Zulueta. A unos 100 metros encontrará el bar, en la esquina de Zulueta y Virtudes.

Barra del famoso bar habanero Sloppy Joe's, al fondo bandera cubana

Este ligero desvío es perfecto para hacer una pausa donde descansar. En su interior se ofertan más de 30 cócteles clásicos cubanos, entre ellos el Cuba Libre, Mojito o Daiquirí. Fue un sitio muy frecuentado por personalidades de épocas pasadas, entre ellos el novelista Ernest Hemingway. El Sloopy Joe's bar permite comer algo ligero para no perder tiempo y continuar rumbo al mar.

Zona de museos

Al salir del bar continúe caminando, hasta llegar a la calle Trocadero, entre Zulueta y Monserrate. Desde allí tendrá una perspectiva interesante del paseo porque saldrá del área más turística para adentrarse en el ambiente citadino común y corriente.

Turista observa pinturas en el Museo Nacional de Bellas Artes - Edificio de Arte Cubano de La Habana

Camine unos 400 metros, estas serán 4 cuadras aproximadamente hasta comenzar a ver un edificio muy moderno. Su lateral está cubierto de espejos y al bordearlo notará que se trata del Museo de Arte Cubano.

Una extraordinaria propuesta cultural para conocer las obras de los más ilustres artistas plásticos de la isla. Puede acercarse a la entrada e investigar sobre las muestras transitorias que se exhiben en la planta baja.

Si desea profundizar en el recorrido dentro del museo, mi sugerencia es que organice su horario y planee dedicar un día entero para recorrerlo y así disfrutarlo.

Aviones en exposicion en el Museo de la Revolucion, al fondo el Yate Granma

Al frente, un parque le llamará la atención porque en el centro muestra un yate en una urna de cristal que lo cubre y protege. Se trata del Yate Granma. Con guardias que lo custodian este es un monumento histórico muy interesante para visitar.

Un castillo en el mar le espera

Le propongo regresar al Paseo del Prado para continuar su recorrido, como hizo Chanel, para terminar el recorrido en la pequeña fortaleza que hallará enfrente. Solo tiene que despedirse de los leones que custodian el paseo y cruzar la avenida hacia el Malecón.

Estatua de Miranda frente al Castillo de la Punta, Habana, Cuba

Allí le recibe el Castillo de San Salvador de la Punta, fortificación que conserva los aditamentos de su historia. Entre cañones y piedras gigantescas se abre esta plaza que descansa sobre la entrada de la bahía y donde muchas personas pasan su rato de esparcimiento.

Unos se sientan en el muro a descansar de un paseo como el que acabamos de hacer o a relajar ante la esplendorosa vista donde el azul del mar ocupa el mayor espacio, otros pescan con pequeñas varas manufacturadas, algunos cantan o tocan música para el que desee oírla.

Huellas habaneras para el recuerdo

La verdad es que este paseo logra en un mismo recorrido trasladarle desde un populoso lugar en el centro de la vieja Habana hasta la encantadora entrada de la bahía.

Vista del Paseo del Prado desde el Malecon habanaero

Un trayecto pensado para dejar huellas en quienes lo recorran. Amigos cubanos le darán la mano y conversarán de cualquier tema, exquisitas bebidas endulzarán su paladar y diferentes lugares le sorprenderán por su capacidad para educar y defender la historia.

Para terminar, siempre es posible una fotografía. Atrapada en el mismo instante en que es consciente de que el paseo por el Prado ha acabado, pero que La Habana continúa y son muchas las rutas que tenemos a su disposición.

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En La Habana existe una pintoresca avenida. El Paseo del Prado, gusta a todos por su ambiente cubano y a la vez universal. De ahí que, pasear por ella se convierta en una aventura llena de sorpresas.

arantxa Arantxa

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