Descubriendo la historia en el Museo de la Revolución

Descubriendo la historia en el Museo de la Revolución

Hay un edificio en La Habana Vieja, ubicado en la calle Refugio, entre Zulueta y Avenida de las Misiones (diagonal a la preciosa Embajada de España), que guarda algunas de las principales memorias de la Revolución Cubana.

El inmueble sobresale por su imponente fachada ecléctica donde se puede ver un escudo con una representación de “La Dama de la República”. Justo frente a la entrada se observa el cañón autopropulsado Sau-100, con el que Fidel Castro disparó al buque norteamericano Houston, durante la invasión de exiliados cubanos, por Playa Girón, en 1961. También se avista en los alrededores un yate con el nombre Granma y... ¿qué relación tiene este espacio con la historia de Cuba?

Placa alegorica al canon usado por Fidel Castro en los primeros dias de la Revolucon

La edificación, inaugurada como palacio Presidencial en 1920 durante el gobierno de Mario García Menocal, se convirtió después del triunfo de la Revolución liderada por Fidel Castro, en 1959, en la sede del primer Gobierno Provisional Revolucionario. Desde allí él asumió el cargo de Primer Ministro.

Museo de la Revolucion, antiguo Palacio Presidencial

Con el paso del tiempo se convirtió en el Museo de la Revolución. Actualmente abre sus puertas todos los días de 10:00 AM a 4 PM. Allí exhiben gran parte de la historia nacional, a través de una colección muy bien conservada de alrededor de nueve mil piezas, de las que cerca de 700 se exponen permanentemente.

La mansión ejecutiva

La construcción del Palacio Presidencial, ideado por los arquitectos Carlos Maruri (cubano) y Paul Belau (belga), fue asumida por la General Contracting Company y duró alrededor de siete años. Durante este período la sociedad estaba convulsa pues la isla pasó de ser colonia española a tener una gran intromisión interna de Estados Unidos.

Se emplearon los mejores materiales disponibles durante las primeras décadas del siglo veinte, por lo que su costo fue altísimo para la época, superior al millón y medio de pesos. La decoración interior del palacio fue encargada a Tiffany Studios, de Nueva York.

Esquisitos detalles arquitectonicos del antiguo Palacio Presidencial

Oro y bronce se utilizaron para decorar los fondos y adornos de paredes y techos. En tanto, los pisos y escaleras se revistieron con mármol de Carrara. También realzaron la belleza del inmueble diversas pinturas y esculturas de grandes artistas del momento como Leopoldo Romañach, Emilio Hernández Giró, Enrique Cabrera, Esteban Valderrama, Esteban Betancourt y Armando Menocal.

La cúpula que corona a la antigua mansión ejecutiva, está recubierta en su exterior con piezas de cerámica vidriada. Inicialmente no estaba incluida en el proyecto constructivo y fue en su momento de las más altas de la ciudad.

Una tarde en el museo

Fotos, banderas, documentos, armas y otros objetos relacionados a la lucha revolucionaria contra Batista y la historia de Cuba se incluyen en la colección, organizada en orden cronológico desde la cultura precolombina hasta el gobierno actual. Preferiblemente el recorrido debe hacerse desde el último piso hasta le primero.

Hermosa vista del Museo de la Revolucion

El interior del museo resulta muy llamativo. Lo primero que encontramos al subir por la majestuosa escalera principal, es un enorme busto de José Martí, el héroe nacional cubano, presente en muchos de los sitios históricos y turísticos del país.

En la tercera planta se ubica el hiperrealista conjunto escultórico dedicado a los Comandantes Ernesto “Che” Guevara y Camilo Cienfuegos, elaborado con resina de poliéster y fibra de vidrio. Un piso más abajo se conserva, como detenido en el tiempo, el antiguo despacho presidencial. Una veintena de gobernantes durante 25 mandatos utilizaron este espacio.

Antiguo camion usado en el asalto al Palacio Presidencial

Entre los muebles estilo Imperio o los estantes de caobas cubanas, el dictador Fulgencio Batista guardaba información clasificada y algo de licorería. Hoy también se conservan objetos de bronce y elementos originales como un portatintas, un portacartas, una máquina de escribir (que recuerda el inicio de la carrera de Batista como Sargento taquígrafo), que datan de la década de los 40 del pasado siglo, cuando fue elegido presidente de la República de Cuba por primera vez.

Seguramente durante el recorrido una de las especialistas del museo le comente que en la segunda parte del filme “El Padrino” se hace referencia al teléfono laminado en oro, que Batista recibió como regalo de la mafia norteamericana.

Por una puerta disimulada en el despacho huyó el gobernante cuando atacaron el edificio un comando de jóvenes del Directorio Revolucionario. Batista huyó hacia la cuarta planta donde habitaba la guarnición que custodiaba la edificación.

El yate anclado en el museo

En 1956 desembarcaron por el oriente cubano 82 expedicionarios armados encabezados por Fidel Castro, que venían desde México en un yate que nombraron Granma. Este representó el inicio de las luchas guerrilleras que condujeron al triunfo de la Revolución.

El yate Granma uno de los simbolos de la Revolucion

En el vigésimo aniversario del desembarco (1976), se inauguró adjunto al museo el Memorial Granma, donde se puede apreciar el yate de 13 metros de eslora y 4.76 metros de manga, el cual se encuentra en perfecto estado de conservación. Desde entonces este uno de los espacios más visitados.

La obra incluye unas columnas que soportan el techo e imitan el tronco de las palmas reales. En tanto, los hexágonos que conforman toda la cubierta se inspiran en los penachos del árbol nacional cubano.

Artefactos militares vinculados a la Revolucion cubana

En los exteriores del museo también se localizan otras 14 piezas de gran tamaño vinculadas al ataque por Playa Girón y a otros sucesos históricos, entre ellas aviones de combate y tanques. Además se puede ver la Llama Eterna, monumento dedicado a rendir tributo a todos los héroes y mártires.

Inicio de un paseo por La Habana Vieja

Este puede ser el comienzo, para los amantes de la historia más reciente, de un paseo por el centro histórico de la ciudad. Cuando concluya la visita al Museo de la Revolución, puede continuar por el excepcional Museo Nacional de Bellas Artes, queda aproximadamente a cien metros. Después de disfrutar de las exposiciones fíjese en la programación cultural de su Sala-Teatro, donde se celebran algunos de los más relevantes conciertos del país.

Coche clasico frente al Museo de La Revolucion

Luego podría recorrer el emblemático Prado habanero hasta el Malecón. Sería un paseo inolvidable para disfrutar algunas de las vistas más hermosas de la capital cubana: donde se encuentran el mar y el paisaje urbano de San Cristóbal de La Habana.

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