Descubrimientos en La Habana que seguro no sabías

Descubrimientos en La Habana que seguro no sabías

Más allá del Centro Histórico de La Habana y del Vedado, la capital de la Perla del Caribe cuenta con múltiples sitios de interés histórico, cultural, arquitectónico y social que resultan poco conocidos, así como algunas tradiciones, que sí se desarrollan en el área más céntrica, y resultan de gran atractivo. Aquí le invitamos a conocerlas, pues las descubrimos para compartirlas con aquellos que, como nosotros, amamos La Habana.

Lo que quizás no sepa de La Habana

Descubra una de las más tempranas obras plásticas donde un negro esclavo aparece junto a la imagen de un santo en la Catedral de los Campos de Cuba. También el museo dedicado a la importante pintora Antonia Eiriz, en la barriada de Juanelo; el proyecto comunitario Muraleando, la Finca de los Monos donde se desarrolló uno de los más tempranos experimentos antropológicos; el Palacio de Aldama, punto de reunión de la intelectualidad del siglo XIX; el Cristo mestizo, así como la Misa del Mudo en la Catedral habanera.

  • La catedral de los campos de Cuba en Santa María del Rosario

    La Catedral del los campos de Cuba en Santa Maria del Rosario

    La localidad de Santa María del Rosario, enclavada en el municipio Cotorro, fue fundada en 1732 por el conde José Bayona y Chacón, en los terrenos de su enorme ingenio azucarero demolido: Quiebrahacha.

    En este pequeño poblado los condes de Casa Bayona construyeron una pequeña ermita, que en 1760 sustituyeron por otra edificada de cantería y tejas, con espléndidos techos mudéjares y que fue terminada en 1766. Cerca del templo se encontrarían ubicados los célebres baños de aguas termales.

    El mismo conde que hiciera construir esta iglesia fue el protagonista de los hechos que recoge el filme de Tomás Gutiérrez Alea La última cena. Lavó los pies a sus esclavos un jueves santo y estos se sublevaron el Domingo de Resurrección, motivo que lo llevó a tomar medidas drásticas y perseguirlos hasta darles muerte.

    La hermosa y austera fachada del templo presenta una elegante asimetría, a causa de no haber sido terminada nunca la torre del lado derecho. A esta iglesia se la conoce como “La catedral de los campos de Cuba”. Su interior guarda algunos detalles de un lujo inusual. Se destacan sus altares de estilo churrigueresco, tallados en cedro y cubiertos de oro.

    Interior de la Catedral de los campos de Cuba

    Pero quizás lo más singular de este templo sean las obras ubicadas en los paños laterales bajos y los tres altos. Se trata de pinturas al óleo, de forma triangular en las que se entrelaza el característico tema religioso propio del siglo XVIII, con la historia del poblado. Fueron realizadas por Nicolás de la Escalera uno de los primeros artistas cubanos, que según se creía era mestizo, aunque a fines del siglo XX fuera encontrada su partida de nacimiento en el libro de bautizos de blancos de la Catedral de La Habana.

    Quizás no conozca que en la obra titulada Santo Domingo y la noble Familia de Casa Bayona aparece por vez primera en la pintura cubana la representación de un negro. Se ubica en un lugar de privilegio junto a la familia condal: a la izquierda del santo, donde aparecen situados los señores más relevantes, justo a los pies de su señor, el primer Conde de Casa Bayona, y con un brazo sobre la pierna derecha de este.

    Quizá tal pose, así como la desenvoltura con que aparece tal figura, permite descubrir en ella a aquel esclavo que según la leyenda le llevara agua al Conde, de un manantial ubicado en los alrededores del ingenio Quiebrahacha y el corral Jiaraco, para curarle una pierna afectada de gota. Este hombre devino así descubridor de las propiedades medicinales del balneario de la zona, por lo que obtuvo su libertad. Y quizá ganó también la oportunidad de aparecer como figura milagrosa junto al español Santo Domingo, que según la historia resucitara a un muerto. La obra posee un valor incalculable en tanto refleja, en una obra temprana de la plástica cubana, una maravillosa síntesis de mestizaje cultural.

    Esta bellísima iglesia ha acogido a importantes personalidades. En ella se bautizaría Tomás Roy y Chacón, relevante científico cubano; contraería nupcias el emblemático escritor cubano Alejo Carpentier con Lilia Esteban y más recientemente sería visitada por la Reina Sofía de España.

  • La casa museo de Antonia Eiriz en Juanelo

    Artesanías de Papier Maché

    Cariñosamente llamada Ñica, esta pintora cubana vivió, desde su nacimiento en 1929, en un reparto de San Miguel del Padrón, llamado Juanelo con dirección en Pasaje Segundo entre Piedra y Soto.

    Su humilde casita de madera, ha sido reparada desde hace algún tiempo y se preserva como una suerte de museo. La bordea un muro donde el arte popular ha dejado su huella de colores, en flores y mariposas. Una de las salas de la casa acoge cursos y talleres que estimulan la creación popular. En años alternos se realizan dos salones: uno de Expresionismo, y otro de Papier Maché, con muestras que se mantienen expuestas buena parte del año.

    Fue ardua la labor comunitaria emprendida por Antonia Eiriz, en que se formaron diversos creadores populares, en la artesanía del Papier Maché. Ninguna pieza se parece a otra y he ahí parte de su encanto. El impacto de la labor sociocultural de Ñica brindó a la zona un sentido afectivo de comunidad, unida en una tarea creativa y común.

    Al fondo de la casa, en la última habitación, se agrupan objetos personales de la artista. Algunos muebles, fotografías, una vitrina con accesorios personales, incluso sus espejuelos, pinceles, o medallas. Pequeños cuadros exhiben, quizás, los primeros trabajos de sus tiempos de estudiante en San Alejandro.

    Acercarse a este lugar fuera de las rutas turísticas usuales será un reposo ante la agitación de la ciudad y una oportunidad de disfrutar de un genuino exponente del arte cubano.

  • Muraleando, una experiencia de arte al servicio de todos

    Proyecto Muraleando

    En Lawton, en la calle Mercedes Muñoz # 5, entre Aguilera y Céspedes, pertenecientes al municipio Diez de Octubre, existe una zona que pocas guías turísticas la proponen como opción. Allí se desarrolla el proyecto de arte comunitario Muraleando, bajo la coordinación del artista Manuel Mario Díaz Baldrich.

    La casa Taller El Tanque fue un depósito de agua en el pasado que abastecía a buena parte de la comunidad y a los talleres de ferrocarriles cercanos. En este lugar rescatado del olvido se desarrollan clases y cursos, mientras que una galería le permite la adquisición de obras de arte al visitante. Cada seis semanas se realiza una peña cultural donde se cierran las calles del barrio y se exhiben las últimas obras concebidas.

    Muraleando tiene entre sus objetivos involucrar a niños, adultos y ancianos, en la socialización de una experiencia de arte popular. Se incentivan talleres y actividades culturales para propiciar un ambiente de solidaridad mediante la experiencia artística que contribuya a la recreación de los participantes.

    Proyecto Muraleando una experiencia de arte popular

    El barrio entero ha devenido una gran galería al aire libre, donde antiguos vertederos de basura han adquirido nuevas funciones. Así las fachadas de muchas viviendas se han convertido en hermosos y grandes murales llenos de color y aparecen por doquier esculturas que echan mano de cualquier elemento, incluso reciclado y lo convierten en un objeto nuevo y pleno de encanto.

    Muraleando, no recibe subvención estatal. Sigue en pie gracias al esfuerzo de creadores, participantes, y a las donaciones de quienes lo visitan. Obtuvo Premio Nacional de Cultura Comunitaria en el año 2014. Según algunos visitantes constituye una experiencia inolvidable y pintoresca, que, si bien no resulta muy conocida, permite descubrir otra cara de Cuba.

  • El palacio de Aldama, y Domingo del Monte

    Palacio de Aldama

    Se ubica, frente al Parque de la Fraternidad, otrora Campo de Marte, en la Calle Amistad, entre Reina y Estrella. Data de 1840 y está conformado por dos casas contiguas, una la de Domingo Aldama y Arréchaga y la otra, la de su hija Rosa casada con el intelectual Domingo del Monte. En la actualidad alberga al Instituto de Historia de Cuba.

    Este fue un espacio destacado en la vida social y cultural habanera del siglo XIX. Su comedor por ejemplo estaba preparado para albergar a más de cien personas.

    Patio interior del Palacio de Aldama

    Domingo del Monte fue uno de los creadores de la Academia de Literatura Cubana, y director de la Revista Bimestre de la Isla de Cuba, que saliera a la luz entre 1831 y 1834.

    Celebró importantes tertulias literarias, donde se leían las obras de todos los participantes y luego se realizaban críticas con el fin de mejorar aquellas, desde el punto de vista de la redacción y la técnica. A esta suerte de talleres estuvieron vinculados, de un modo u otro, muchos escritores como José Jacinto Milanés, Cirilo Villaverde, o Juan Francisco Manzano, para quien hizo Domingo del Monte una colecta con el fin de comprar su libertad debido a que había nacido esclavo.

    En enero de 1869, luego de la Masacre del Teatro Villanueva, el Cuerpo de Voluntarios invadió el Palacio de Aldama, destrozaron su mobiliario y posesiones. La familia se salvó porque era domingo y solían viajar a su Finca Santa Rosa en Matanzas.

  • Un Cristo mestizo a la entrada de La Habana

    Estatua del Cristo de La Habana

    En 1957 se lanzaron las bases para un concurso internacional con intenciones de crear una estatua de Cristo de enormes proporciones a la entrada de la Bahía de La Habana.

    Luego de recibirse varios proyectos resultó ganadora la cubana Jilma Madera Dolores, que logró esculpir la obra de mayor tamaño realizada por una mujer. Viajó a Italia, y en Roma esculpió, en mármol de Carrara, las setenta y siete piezas que conforman la estatua.

    Lo que quizá no sepa es que tuvo la intención de que, al mirar la superficie de la túnica, se pudiese apreciar la musculatura de un Jesús obrero. Para lograrlo utilizó como modelo a un amigo suyo, con facciones mestizas, y labios carnosos que aportaron cubanía a su obra. Los ojos se dejaron vacíos con el fin de brindar la sensación de que miraba a todas partes desde cualquier sitio que se observara.

    Para los pies tomó la escultora como modelo los suyos y así dejó algo más, de sí misma, en esa magnífica obra.

  • La Misa del Mudo en la Catedral de La Habana y otras celebraciones

    Catedral de La Habana

    En noviembre han de llegar los festejos por el 500 aniversario de la fundación de la villa de San Cristóbal de La Habana. Esta fecha arriba con todo un despliegue de tradiciones y rituales, por parte de los cubanos de ayer y de hoy. La tradición inicia con la celebración de la liturgia al patrón San Cristóbal en la Catedral de La Habana, que es conocida como Misa del Mudo.

    Se cuenta que sus participantes, antes de entrar al templo, solían tocar tres veces su puerta con la aldaba como saludo al santo y luego dentro permanecían en silencio hasta que finalizaba la celebración. Luego acompañaban en procesión la salida del Cabildo hacia El Templete, donde se ofició la primera ceremonia sagrada en la ciudad. Allí sus participantes dan tres vueltas alrededor de la ceiba y piden un deseo a la par que arrojan dinero como ofrenda.

  • La finca de Rosalía Abreu: primer zoológico de Cuba y centro de estudios antropológicos

    Familia de monos en el zoologico

    Rosalía Abreu Arencibia, una cubana villaclareña, heredó de su padre la finca Las Delicias ubicada en Santa Catalina y Palatino, que con el tiempo llegaría a ser recordada por el imaginario popular cubano como la Finca de los Monos.

    En este lugar hizo construir un espectacular palacio de estilo gótico francés, diseño del arquitecto Charles Brun que llega hasta el día de hoy, como un espacio pleno de historias para ofrecer. Allí, Rosalía, acogió en suntuosas fiestas, a embajadores y artistas de Cuba o el mundo, como la bailarina Isadora Duncan.

    Pero lo que haría famoso a este lugar sería la devoción de su propietaria por los animales que la hizo poseer guacamayos, pavos reales, loros, ciervos, caballos, cocodrilos y según afirman algunos hasta un pequeño elefante.

    Algo que quizá desconozca es que, en su momento, fue la reserva de monos cautivos más grande del mundo, con especies como titíes, arañas, capuchinos, chimpancés y hasta gorilas. A excepción de los gorilas y orangutanes que permanecían en jaulas, los restantes vivían en libertad y Rosalía les enseñó a usar ropas, cubiertos y exhibir “cierto modales”. Por eso el pueblo comenzó a llamar a este sitio Finca de los Monos e incluso a entretejer historias acerca de la pretendida zoofilia de su propietaria, de las que un periódico de entonces, llamado Diario la Marina, llegó a hacerse eco.

    Lo cierto es que en este lugar de avanzada, en 1915, tuvo lugar el nacimiento de Anumá, el primer chimpancé engendrado en cautiverio sin intervención humana en el parto. Sus investigaciones llevaron a Rosalía a pedir la visita de personal científico de la Universidad de Yale, donde se hallaba estudiando uno de sus hijos, por aquel entonces, y de otras instituciones norteamericanas y europeas.

    Finalmente fue enviado un colectivo de especialistas, encabezados por el profesor de psicobiología Dr. Robert M. Yerkes, quien a su regreso a Estados Unidos escribió los libros Almost human (Casi humanos, (1925) y Chimpanzees (1943) que se centraban en la labor de esta mujer llegando a declarar que aquel era uno de los experimentos antropológicos más grandes que se habían realizado. Luego Yerkes llegaría a fundar el laboratorio de biología de primates de la Universidad de Yale y la estación de cría y experimentación de antropoides en Orange Park, Florida, inspirado en los estudios de Rosalía.

    En 1928 la Compañía cinematográfica Pathe filmó un documental de la colonia de monos de la Finca las Delicias, bajo la mira de F.H. Hulse del Departamento de antropología de la Universidad de Harward.

    Al fallecer Rosalía en 1930, ella había ofrecido su colección para la creación de un parque zoológico en Rancho Boyeros, pero al no poder concretarse tal proyecto sus animales fueron trasladados a lugares como la Carnegie Institution y el Jardín Zoológico de Filadelfia.

    En el presente la Finca de los Monos funciona como Palacio de Pioneros y se trabaja en la instalación de un Palacio Tecnológico, destinado a los más pequeños, como otro acontecimiento para celebrar el 500 aniversario de la ciudad.

La Habana profunda

Lo cierto es que todavía queda mucho por descubrir de La Habana, una ciudad que a sus 500 años sigue regalando sus misterios, leyendas, historias y tradiciones, a los visitantes que se aventuran a transitar, en ocasiones, algunos caminos pocos conocidos o alejados de las usuales rutas turísticas.

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Arantxa

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