Nada queda en Cuba más antiguo que Baracoa, en el extremo oriental de la isla. Es la primera villa fundada por los colonos españoles, en 1511. Sus habitantes, poseedores de una proverbial bondad, viven orgullosos de sus tradiciones y las muestran con devoción.
Parece bendecida por la imaginación de algún dios de la belleza: fortalezas coloniales rodeadas por montañas de flora exuberante, entre las que serpentean numerosos arroyos y ríos, plantaciones de café y cacao, la curiosa elevación «El Yunque», la bahía que hace siglos asombró a Cristóbal Colón.
A pesar de su lejanía, Baracoa es un pueblo fascinante, que no propicia el aburrimiento. Una visita puede incluir recorridos por la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, el Museo Arqueológico, la Casa del Chocolate, Playa Blanca y el Fuerte Matachín. Todavía se conserva por allá la Cruz de la Parra, el símbolo cristiano más antiguo en el Nuevo Mundo.
Además, la expedición bien vale solo por conocer los sabores de la «Ciudad Primada». Su gastronomía es única en Cuba por su variedad y el aprovechamiento de los recursos naturales de la región. Recomiendo dos restaurantes en Baracoa , los dos son privados, o paladares, como también se les conoce, donde asomarse a la típica cocina baracoense.
La Terraza de las maravillas
En el centro del pueblo, el restaurante La Terraza acapara la atención de los viajeros con sus olores y llamativa apariencia de cuidada rusticidad. Está en el tercer piso de la calle Flor Crombet, número 143, sobre el Hostal Nilson.
Desde sus salones, decorados con piezas de artesanía inspiradas en las religiones afrocubanas, puede disfrutarse de una excelente panorámica del mar y la antigua urbe, mientras se bebe una piña colada. Una tarde charlando allí está bastante cerca de la perfección.
Pero el principal imán de La Terraza, para atraer cientos de visitantes, es su historia como referente en Baracoa de la comida con un toque hogareño, sin obviar la mejor calidad y presentación culinaria. Su fama le ha ganado recomendaciones en Lonely Planet y Rough Guide.
Algo distintivo de la cocina local, y bien utilizado en La Terraza, es la leche de coco que le adiciona un gusto particular a cualquier receta, entre ellas el delicioso «bacán» y el «calalú». Los mariscos ahogados en leche de coco son un bocado de cielo.
Delicias de La Terraza
El ambiente del restaurante es arquetípico del Caribe. Sin embargo, la afabilidad y el desenfado no impiden ofrecer un servicio casi impecable. Además de las comidas características cubanas, hay un menú especializado en los manjares de la región.
Exquisitos son los grillados de pescados autóctonos, como la Cojinúa; el fricasé de carnero; el bacán (plátano molido y cocido con carnes) en cazuela con leche de coco y productos del mar como langosta, el camarón y el pulpo. También recomiendo las carnes elaboradas al vino, entre ellas las de ovejo y pollo.
Para quienes no gustan de la carne hay un delicioso menú vegetariano, que incluye vegetales en leche de coco, entomatados, grillados al vino de la casa, en jugo de naranja agria. También se sirven vegetales en una peculiarísima y sabrosa salsa de chocolate, así como espaguetis con vegetales.
Mención aparte merece la coctelería pródiga de La Terraza. Allí puede encontrar los mejores tragos de la isla y otros internacionales, entre ellos la Caipiriña, Daiquirí, Cuba Libre, Mojito, la Canchánchara, la Sangría y el Ron Collins.
La cima culinaria de La Colina
Otro templo imperdible de la cocina baracoense es La Colina, ubicada en la calle Calixto García, número 158 A. Su nombre anuncia el atractivo de ofrecer en su bar-mirador una vista excepcional sobre la añosa Villa de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, que incluye toda la bahía admirada por el Almirante, así como el Malecón.
El restaurante La Colina no solo es una elevación por nombre y geografía, sino también porque allí la cocina tradicional del oriente ha alcanzado grandes alturas. Podrá degustar platillos exclusivos cocinados con leche o aceite de coco, envueltos en hojas de plátanos o maíz, o cocidos al carbón.
La especialidad de la casa son las costillas de cerdo al carbón. Precisamente, la barbacoa distingue al lugar de otros establecimientos en la ciudad, y recomiendo el lomo a la brasa. Entre las recetas con productos del mar hay uno indispensable: «camarones con leche de coco».
El encanto de La Colina está, además de en los olores y sabores que dominan sobre una urbe de más de 500 años de historia, en el excelente servicio y el trato familiar del equipo del restaurante.
Conocer la comida tradicional de Baracoa
Si la comida cubana es deliciosa, la de Baracoa es además peculiar, distintiva en el país por las insólitas mezclas con productos locales. Además de los dulces de coco que podemos comprar a vendedores ambulantes, no ha ido a Baracoa si no regresa con varios «cucuruchos», tiene que probar las carnes y mariscos combinados con leche de coco y salsas de chocolates.
Son algunas de las exquisiteces que podrá disfrutar en los restaurantes La Terraza y La Colina. Sabores mágicos como solo pueden darse en la ciudad más antigua de Cuba.