¿Carnavales acuáticos en Cuba?

Se realizan siempre en verano y aparecieron en las escenas municipales a raíz de que diversos grupos de personas pudientes, mucho antes del triunfo de la Revolución, decidieran engalanar sus embarcaciones y competir entre ellos, en medio de jolgorios improvisados en el litoral.

Pronto se organizaron jurados con la expresa misión de declarar los ganadores de la temporada, teniendo en cuenta entre otros aspectos, el diseño y la energía parrandera. Así, de pueblo en pueblo, por supuesto, aquellos que contaban con balcones al mar, se corrió la voz y comenzaron a celebrar sus propios carnavales acuáticos.

Lancha surca las aguas cubanas

Son muy conocidos, por ejemplo, el de Caibarién; el de la Ciudad del Gallo, que se celebra todos los años en Morón, Ciego de Ávila; el de Santiago, la tierra caliente, y el de Caimanera, en la oriental provincia de Guantánamo.

Este año, la capital de todos los cubanos también tuvo su primera edición de este particular evento, como parte de los festejos por el advenimiento de su cumpleaños 500, y fue todo un suceso en el que participaron más de 40 embarcaciones, pertenecientes a La Habana Vieja, Casablanca y al Club Internacional Marina Hemingway.

¿Qué los mantiene vivos?

Bailarina en el Carnaval

Aunque en la actualidad muy pocas personas en la isla tienen la posibilidad de tener embarcaciones privadas de lujo o de gran eslora, pues éstas son propiedad estatal y están reservadas para el uso de Marinas o bases pesqueras, la tradición carnavalesca ha sido mantenida por las direcciones de gobiernos locales. Paralelo a los festejos se realizan múltiples actividades en tierra, dedicadas a la familia cubana y principalmente a los niños, por lo que no faltan los juegos y los payasos en el colorido espectáculo.

Niños disfrutan de las actividades dirigidas a los más pequeños en el carnaval

Al paseo de las embarcaciones en el espacio costero se suman, por ejemplo, exposiciones de Artes Plásticas, Artesanía Popular, ferias de libros con temáticas del Mar y la Pesca, así como espacios de apreciación cinematográfica, en homenaje a trabajadores de ese sector. Por supuesto, la música no falta, como tampoco las ofertas gastronómicas de todo tipo, en carpas y quioscos, acondicionados con tal propósito.

Mar, fiesta y ofrendas

Mujeres bailan en un ritual yoruba

Es sabido que los cubanos son muy creyentes. El culto a los orishas en la isla está muy extendido y precisamente es esa gran masa azulada de encajes blancos, el altar preferido de Yemayá. En los carnavales acuáticos no escasean las representaciones a esa deidad de origen africano, ataviada de azul y blanco, llevando consigo flores y frutas, que son las principales ofrendas que sus fieles depositan en el mar, la arena o los arrecifes, para que los brazos de espuma de la diosa, los alcancen.

Mujer toma fotos durante los carnavales

Por eso muchas de las embarcaciones que participan en estas celebraciones están dedicadas a ella, la reina de todos los orishas, que según quienes la veneran sabe dar con tanta abundancia, como castigar a quien la irrespeta.

Los habaneros y sus carnavales

Comparsas en el Malecón de La Habana

El Carnaval de La Habana que se realiza todos los años en el Malecón habanero es una gran atracción para los cubanos, como también para los visitantes foráneos, que no desdeñan los sabrosos ritmos de la comparsa.

Esta vez, junto a esas festividades proyectadas entre los días 16 y 25 de agosto, se sumó la pasarela de embarcaciones por el litoral habanero. Los historiadores afirman que en los años 30 del siglo pasado se realizaron fiestas similares en los pueblos ultramarinos de Cojímar y Regla, pero nunca en fechas carnavalescas.

La fiesta fue tremenda. Varios comparseros llenaron de alegría y ritmo la ancha avenida capitalina, donde las olas y el salitre aderezaron el júbilo bullanguero de La Habana, entonces, a muy pocos meses de celebrar sus 500 años de fundada.

Los bailarines de El Alacrán, la Nueva Era, las Voluminosas de Cuba, la Jardinera, los Componedores de Batea y los Guaracheros de Regla partieron desde el emboque donde es posible abordar las conocidas lanchitas de Regla y Casablanca.

Por su parte, las embarcaciones participantes, exquisitamente engalanadas para la ocasión, iniciaron su travesía desde el antiguo Almacén del Tabaco y la Madera hasta el Anfiteatro de La Habana Vieja. Los habaneros ya disfrutaban, desde las primeras horas de la mañana, de variadas presentaciones artísticas que tenían lugar desde la Iglesia de Paula hasta las inmediaciones del Anfiteatro del Centro Histórico en la propia Habana Vieja.

Que no caiga el telón

Un grupo de bailarines de una de las comparsas habanera

Los cubanos se precian, entre muchas otras cosas, de ser hospitalarios, amigables y fiesteros. Fíjese si es así que en toda Cuba abundan las parrandas. No hay rincón de esa isla que carezca de una festividad representativa. Y son, precisamente, los mejores momentos para ofrecer todo los que se tiene y hasta lo que no.

Por mencionar algunas, están las Parrandas de Remedio, la Fiesta del Fuego en tierra santiaguera, las Parrandas de Chambas, las Charangas de Bejucal, los Carnavales habaneros, el San Juan Camagüeyano, la jornada Cucalambeana, las Romerías de Mayo y muchísimas otras.

Los carnavales acuáticos vienen a engrosar esa abultada lista de tradiciones y jolgorios que seguirán cobrando fuerza, porque se trata de mucho más que música, baile y ron, se trata de cubanía; y ¡qué mejor manera de conocer las bondades de esa hermosa isla, si no es a través de su gente y sus fiestas!

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