El 1830, algo más que un restaurante en La Habana

El 1830 es uno de los restaurantes más conocidos de La Habana. Se localiza justo en la intersección entre los municipios Playa y Plaza, específicamente en el Vedado, allí donde concluye el Malecón capitalino y el río Almendares se encuentra con el mar. Ubicado en un entorno espectacular, junto al torreón de la Chorrera, permite disfrutar del típico paisaje marino de esa hermosa ciudad.

Sus instalaciones de gran belleza presumen de sus jardines, una glorieta morisca, una isla de inspiración japonesa, además del edificio que alberga varios salones ambientados, con refinada elegancia de otras épocas. Es uno de los restaurantes más antiguos de la capital cubana y de los más gustados por sus habitantes. Su menú internacional y criollo resulta muy variado, son famosos algunos de sus platillos como el Pollo con Arroz a la Chorrera, entre otras delicias para descubrir en una visita.

Del 1830 y otras historias

Complejo 1830

La historia de este palacio del buen comer data de mediados del siglo XIX, allí radicó el Restaurante Arana, famoso desde aquella época por su Bacalao a la Vizcaína y por su Arroz con Pollo a la Chorrera, nombrado así por encontrarse en las cercanías del Torreón de la Chorrera.

En aquel período era muy frecuentado por las familias de las clases más pudientes de la sociedad habanera. Más tarde sería un hotel elegante nombrado Hotel La Mar que contaba con el paisaje marino como atractivo fundamental. Para ese fin fue mejorado con paredes de mampostería y techo de tejas.

Durante el gobierno de Gerardo Machado, entre 1925 y 1933, el inmueble fue adquirido por Carlos Miguel de Céspedes, Secretario de Obras Públicas. En manos de este personaje político la construcción fue agrandada y ganó espacios, como un embarcadero en el río Almendares y sus hermosos jardines.

El edificio fue incendiado en las revueltas populares ocurridas el 12 de agosto de 1933, cuando el gobierno de Machado fue derrocado. Y así quedó hasta que en la década del 50, del siglo pasado, pasa a manos de la familia Currais, quienes lo bautizan con el nombre que lleva hasta hoy: 1830. Esta familia, dueña además del restaurante La Zaragozana, quiso crear un establecimiento de lujo y elegancia para clientes de alto poder económico.

Opciones para el visitante en el 1830

Música en vivo

La edificación que acoge al restaurante 1830 posee dos plantas, y su estilo responde más bien al eclecticismo. Cuenta con varios salones como el Imperial, el Verde y el Azul ubicados en la planta alta, mientras que en bajos están el Oro, Rojo, Violeta y Tropical. Cada uno está engalanado según el color que lleva por nombre y pueden ser reservados para ocasiones especiales. La decoración ostenta la elegancia de otros tiempos, con enormes espejos, porcelanas, vitrales y hermosas lámparas.

Además, el 1830 posee el Bar Colonial y los frescos jardines donde se puede degustar la excelente gastronomía a la sombra de frondosas palmeras. A las 11 de la noche cierra la cocina del restaurante y los jardines se convierten en un centro nocturno con pista de baile y música en vivo. Una excelente opción para quienes prefieren, después de una suculenta cena, un divertido cabaret al aire libre en las noches.

Un menú de lujo para chuparse los dedos

Comida criolla

A razón de que es un restaurante de lujo, y uno de los más elegantes de La Habana, su menú de seguro le sorprenderá. La carta del 1830 se podría decir que se especializa en cocina cubana estilizada e internacional.

Se destacan entre sus muchas ofertas la Grillada 1830, confeccionada a base de pollo, boliche de res y carne de cerdo. Otros de los platillos solicitados son el cerdo asado con salsa bucanero y la suprema de pollo con miel y alcaparras. Para quienes gustan de los productos del mar pueden optar por el filete de pescado Don Antonio, los medallones de cola de langosta o los camarones al engaño de la suegra con piña, nombres sugestivos que invitan al deleite. Para acompañar todas estas placenteras recetas le sugiero las tentadoras ensaladas tropicales de frutas, tan refrescantes y saludables.

Una glorieta morisca y una isla japonesa, exóticos encantos del 1830

Enriqueciendo el patrimonio arquitectónico de este restaurante, encontramos en sus terrenos una hermosa glorieta de aires moriscos. Su diseño se le atribuye al arquitecto César E. Guerra Massager y los exquisitos materiales con que se construyó fueron importados desde España.

Dicha construcción integra el selecto grupo de edificios que enriquecen el perfil de La Habana pues, al estar enclavada en una pequeña masa de tierra que sobresale del resto de la línea costera, se hace visible desde varios puntos de la ciudad, como por ejemplo al cruzar el Puente de Hierro, desde la tienda La Puntilla, o cuando se transita la calle cero, o la calle A, en el municipio Playa, e incluso cuando se viene del Vedado por la vía del Malecón.

Otro de los rincones exóticos que integran el Complejo 1830 es la isla japonesa que se conoce como Koisima. Este atípico rincón oriental en la capital habanera fue concebido en un pequeño islote que se encuentra junto a los jardines de la gran edificación, en la década del 30 del siglo pasado. Su creador fue un ingeniero japonés que concibió puentes, caminos y glorietas decorados con elementos marinos como caracoles y conchas. La gran curiosidad de tal isla se halla en que es irrigada por el agua de mar en suaves corrientes que fluyen por sus canales.

Además del 1830…

Malecón habanero visto desde los jardines del 1830

La zona donde está enclavado este restaurante es bien conocida y transitada por los cubanos y los visitantes de esa gran urbe que es La Habana. No debe perderse el hermoso Malecón orgullo de los capitalinos, que termina precisamente en esa zona de la ciudad. Es un paseo típico de La Habana sentarse a contemplar el atardecer en su muro disfrutando de la brisa marina.

Atardecer visto desde el malecón de La Habana

Muy cerca del 1830 se encuentra el Torreón de la Chorrera. Esta fortaleza fue hecha bajo el mandato de Álvaro de Luna, y para estar frente a las obras se hizo venir, desde Santiago de Cuba, a Juan Bautista Antonelli.

El Torreón, a semejanza de uno que se encuentra en Cojímar, fue hecho con aljibes, barracas para unos 50 hombres y espacio para 6 cañones en la cubierta y otros 5 a la altura de veinte pies. Ya para 1643 estaba terminado y fue probado en la toma de la Habana por los ingleses en 1762, pues resistió el asedio de dos navíos británicos hasta que se quedó sin municiones.

Torreón de La Chorrera

En el fuerte de la Chorrera funciona actualmente un mesón donde se puede tomar cerveza acompañada de algunas tapas, aceitunas, jamones y quesos, junto a pollo frito, entre algunas de las ofertas de ese antiguo sitio. Además se puede disfrutar de música española a modo de tablao.

Esta es una visita casi ineludible, en tanto el Torreón forma parte del sistema de fortificaciones coloniales reconocido en la declaratoria de Patrimonio de la Humanidad que la UNESCO otorgó a La Habana en 1982.

Puerta de acceso al Torreón de La Chorrera

Otro sitio de interés cercano al 1830 es la Fábrica de Arte Cubano (FAC), en la calle 26 esquina a 11, espacio alternativo ubicado en una antigua fábrica de aceite que actualmente funciona como centro de arte con sala de conciertos, galerías, espacio para teatro, así como bar y cafetería.

Otros lugares próximos a esa zona de la ciudad son el Teatro Karl Marx, en Miramar, y los hoteles Habana Riviera y el Meliá Cohíba, en el Vedado.

Hotel Riviera

Si se está preguntando cómo llegar al Complejo 1830, le cuento que arribar hasta ese excelente restaurante es muy sencillo pues se encuentra en una ruta muy transitada de La Habana. Si viene desde el Centro Histórico o del Vedado, puede tomar la rápida vía del Malecón hasta la calle 22, donde se localiza. Otra opción es cruzar el Puente de Hierro que se encuentra cercano a la Fábrica de Arte Cubano (FAC) y luego tomar la calle 26 que bordea el río Almendares. Si por el contrario viene desde el oeste de la ciudad, solo basta con cruzar el Túnel de Línea y bajar hasta el Malecón, o bordearlo sobre el Puente de Hierro.

Un restaurante puede ser algo más

Punto de referencia en la ciudad, centro nocturno y paseo exótico, el 1830 es un restaurante de muchos matices, muchos espacios diversos y una oferta gastronómica clásica y típica a la vez. Este sitio posee una tradición culinaria de varias décadas, y platillos de fama nacional que no debe perderse. Visitar sus instalaciones, así como los sitios de interés aledaños como La Chorrera y la FAC, es una forma más de acercarse a la cultura cubana y en especial a la habanera…

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