Plazas de la Habana Vieja: una ruta que devela los rostros de nuestra ciudad maravilla

Plazas de la Habana Vieja: una ruta que devela los rostros de nuestra ciudad maravilla

Las plazas muestran la riqueza arquitectónica de una ciudad, casi siempre sonriente. A veces con una cara maquillada, otras con sus rostros mustios. La Habana Vieja puede caminarse de punta a cabo, manera ideal para descubrir todos sus rincones. A cada paso, un sitio importante. Algunos lugares significativos como el Palacio del Segundo Cabo, la Basílica Menor San Francisco de Asís, el Centro de Artes Visuales y la Catedral de la Habana se ubican en sus plazas más antiguas.

La ruta que hoy le propongo permite ir caminando de una plaza a otra, de la manera más directa y por las calles más interesantes. Para disfrutarla y aprovecharla al máximo le recomiendo usar ropa y calzado cómodos y comenzar el recorrido temprano en la mañana, porque la mayoría de los lugares de interés están abiertos de 9:30 A.M a 5:00 P.M.

Surge la maravilla

Vista de la Plaza de Armas y los vendedores de libros de uso que operan en este lugar

Comenzar a caminar por la Plaza de Armas, es una de las experiencias más increíbles que le ofrece la ciudad. Se fundó en 1582 y está rodeada de edificaciones importantes donde se unen, en un excelente contraste, el arte y la historia. Tres de estas construcciones impresionan particularmente por su belleza arquitectónica y son patrimonio de la ciudad.

El primero es el majestuoso Castillo de la Real Fuerza con una historia que data de 1577. Actualmente es un interesante museo que vale la pena visitar. El segundo, el Palacio del Segundo Cabo, recientemente remodelado, pero que conserva su construcción original. En su interior hallará salones donde la tecnología está al servicio de la historia. El tercero, el Palacio de los Capitanes Generales, también Museo de la Ciudad. Los tres están a disposición del público todos los días, excepto el lunes.

Un lugar simbólico es El Templete, un pequeño templo neoclásico construido en 1828 en una de las esquinas de la Plaza de Armas. Simboliza la fundación de la ciudad ocurrida el 16 de noviembre de 1519. Todos los años se celebra allí esta festividad y como tradición se le da vueltas a la ceiba sembrada en la entrada.

Estatua de Carlos Manuel de Cespedes en el centro de La Plaza de Armas de La Habana

La Plaza de Armas también propone un maravilloso espacio desde las alturas: la terraza del Hotel Santa Isabel. Allí se admira la vista de la ciudad añejada y zalamera bañada por la brisa del mar. Paseando alrededor de la plaza existe un curioso sitio. Es la Casa del Agua, llamada "La Tinaja", pequeña y mística le acogerá para explicarle su historia. Es de los lugares más curiosos y refrescantes del periplo.

Muy cerca allí, en la calle Oficios, está el Depósito del Automóvil, un museo donde le asombrará una magnífica muestra de autos clásicos. Igualmente se halla la Casa de los Árabes, una singular oportunidad de acercarse a una de las mezquitas cubanas. La calle Oficios le guiará directamente a la Plaza San Francisco de Asís.

Palomas al vuelo

Vista de la fuente en el centro de la Plaza de San Francisco de Asis, al fondo la Iglesia y Convento San Francisco de Asís

San Francisco de Asís es el nombre de otra plaza de interés. Fue trazada en el año 1628 y también es conocida como la "Plaza de las Palomas". En ella se halla la Basílica Menor y el Convento San Francisco de Asís donde disfrutan de buenos conciertos de música clásica, generalmente en las tardes - noches. Para esto debe reservar con antelación.

Justo en la entrada está el Caballero de París, estatua de bronce que representa a un personaje muy pintoresco que caminaba por las calles habaneras. La leyenda cuenta que si toca la barba de la estatua, recibirá suerte.

Vista de la Plaza de San Francisco de Asis desde el campanario de la Basilica Menor

Al lado contrario de la Plaza y a un costado de la bahía de La Habana se erige la Lonja del Comercio, edificio emblemático coronado con la estatua de Mercurio. Lo acompaña el Hotel Palacio del Marqués de San Felipe y Santiago de Bejucal.

Con un aire entre bohemio y mágico, la plaza invita a sentarse a una de sus mesas para disfrutar de un ligero refrigerio mientras descansa viendo las palomas revolotear. Para continuar la ruta le sugiero que siga por la calle Teniente Rey hasta llegar a la Plaza Vieja.

Vida artística y animada

El Meson de la Flota en la Calle Mercaderes de La Habana Vieja

Data del siglo XVI y hasta hoy es de las más atractivas y concurridas. Estando allí la música le inundará los sentidos. En una de sus esquinas está la Cámara Oscura, donde le muestra una vista diferente del sitio donde está. Por si le interesa, abre todos los días.

Otro lugar especial es el Planetario, siguiendo la misma acera de la Cámara Oscura. Allí podrá entrar a una dimensión fuera de lo terrenal y recorrer sus salones que exponen los planetas y el sistema solar. Abierto de miércoles a sábados.

Calle de los Mercaderes en las cercanias de la pwerfumeria Habana 1791

Le sigue el Café Escorial, con su seductor aroma es ideal para sentarse a compartir un buen café cubano, un dulce o un helado. Solamente tiene que cruzar al frente, en línea recta, para llegar al mejor lugar para degustar la cerveza cubana. En la cervecera Factoría Habana, no faltará la música y la sabrosura criolla.

Por esa misma acerca, en la esquina contraria está el Centro de Artes Visuales, espacio gratuito en el que puede apreciar exhibiciones de artistas cubanos. Un lugar similar es la Fototeca de Cuba, justo al frente. Para llegar al último punto del recorrido, que es la Plaza de la Catedral, deberá atravesar una parte muy divertida de La Habana Vieja, le sugerimos que lo haga por la calle Mercaderes.

Alegría de lo cotidiano

Viajeros y Habaneros recorriendo la Calle de la Obra Pia

Una de las calles que colinda con la Plaza Vieja es Mercaderes, famosa por la variedad de negocios que en ella prosperan. Conocerla le conducirá a la Plaza de la Catedral. Pero antes hará algunas paradas porque le llamarán la atención varios lugares.

Entre los más recomendados está el Museo del Chocolate, ubicado en la esquina de la calle Amargura, aunque no tiene nada de amargo. Todo lo contrario, exhibe piezas museables de la historia del cacao que en la isla se cultiva fundamentalmente en la zona oriental, Baracoa. El lugar vende sabrosos productos derivados del mismo y está abierto todos los días.

En la esquina de la calle Obrapía, el aroma de Habana 1791 le guiará a un negocio que comercializa perfumes artesanales de la mayor calidad. Un lugar encantador para todas las edades es la Maqueta de La Habana Vieja. Abierto diariamente posibilita conocer los lugares que existen y planificar mejor el recorrido.

Vista de la Calle de la Obra Pia al mediodia Habanero

Arribar a la calle Obispo, siempre concurrida y dinámica, es sorprendente. Aparecerán zanqueros, estatuas vivientes, mujeres que leen las cartas o manos para adivinar su futuro, entre otras distracciones. En la esquina donde se unen las calles Mercaderes y Obispo verá el Hotel Ambos Mundos, famoso por la historia de la presencia del escritor Ernest Hemingway.

Justo al frente está situado el Colegio de San Gerónimo donde actualmente se estudian especialidades como la restauración. Esta universidad rescata el valor de esa construcción como centro superior de estudios desde 1728. La Farmacia Taquechel de 1898 también se encuentra en esa cuadra, la distingue la conservación de su estructura original.

Si después de apreciar estos hermosos lugares se incorpora a la calle San Ignacio llegará rápidamente a la siguiente y última plaza del recorrido, la Plaza de la Catedral.

Creencia y cultura en una plaza

Vista de la fachada barroca de la Catedral de La Habana

La última gran explanada para desandar es la Plaza de la Catedral, en la cual podrá deleitarse contemplando esa increíble construcción del siglo XVIII entonces llamada Catedral de San Cristóbal de La Habana. A sus pies, la plaza totalmente adoquinada ilustra el estilo con fidelidad el período.

En el contorno hay múltiples lugares con variadas ofertas. Si le interesa la historia y la arquitectura le recomiendo el Palacio de Lombillo, la Casa del Marqués de Arcos y el Museo de Arte Colonial. Otra construcción de antaño es la Casa del Marqués de Aguas Claras, hoy convertido en el bar-restaurante El Patio.

Entre las calles que desembocan en la plaza está Empedrado y justo al inicio de esta vía, a un costado de La Catedral, está el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam. Lugar idóneo para los que gustan del arte, con un precioso patio interior y un bar que ofrece la experiencia de un buen descanso mezclado con buen arte contemporáneo.

Plaza de la Catedral, rodeada de edificios patrimoniales en La Habana Vieja

Más adelante, a mitad de la calle, se ubica la legendaria Bodeguita del Medio con sus famosos mojitos, un grupo de música tradicional y una decoración marcada por la huella personal que cada visitante ha querido dejar en sus paredes. Esta es la gran oportunidad para dejar registro de su paso por La Habana.

Otro destino muy solicitado, de los mejores para pasarla bien en los alrededores de la Catedral de la Habana, es el Callejón del Chorro, un lugar repleto de ofertas gastronómicas de la mejor calidad. Una de ellas es Doña Eutimia, paladar donde probará el exquisito sabor de la comida criolla.

La Habana Vieja, genuina y bella

La vieja Habana se explora mucho mejor si va caminando, para disfrutarla a su ritmo. Lo cierto es que envuelve con sus encantos. Podrá sentir los latidos de la pasión con que se vive y ver lo genuino de sus distintos rostros. En ocasiones matizada por fachadas coloridas o pálidas y demacradas. Rostros presentes en una misma ciudad donde siempre resalta lo perdurable.

Sus plazas son dignas de admiración. Como dice la canción, solo el amor engendra la maravilla. Con seguridad se maravillará en esa realidad habanera que enamora. Decídase por esta ruta y haga camino al andar.

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La Habana Vieja se caracteriza por reunir muchos atractivos de una ciudad ecléctica y enigmática. Sus plazas están rodeadas de un sinfín de lugares y recorrerlas es una gran oportunidad de encuentro con el folklore cubano.

Arantxa

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