La Habana Colonial a través de 17 acontecimientos

La Habana Colonial a través de 17 acontecimientos

La ciudad de La Habana celebra su aniversario 500. Por supuesto que la fecha no pasará por alto es por ello que se han trazado metas ambiciosas con el fin de remozar y engalanar a esa antigua dama.

Pero, qué acontecimientos han hecho de esta ciudad una de las urbes más peculiares del Caribe y una de las más atractivas de la América hispana. Conozca aquí los hitos del período colonial habanero que hacen de esta metrópoli lo que es hoy.

Hitos de una ciudad maravilla

Turista tomando fotos de La Habana

Desde su fundación la ciudad de La Habana comenzó a ganar notoriedad debido a su magnífico puerto, que servía de abrigo a los grandiosos galeones españoles.

Estos barcos cargados de riquezas que venían de la América continental hacían escala en La Habana para reabastecerse y poder proseguir viaje hasta el viejo continente. Como puerto seguro, la vida en la ciudad floreció y sus riquezas crecieron, por lo que los ataques de corsarios y piratas no demoraron y obligaron a la corona española a proteger la villa con varias fortalezas y una muralla.

La impetuosa ciudad siguió creciendo durante el período, llena de los contrastes propios de las colonias en América. Españoles, criollos y negros esclavos conformaron el entramado social de la etapa, tan importante para la antigua urbe. De la época colonial La Habana heredó importantes construcciones, algunas de ellas llegan hasta hoy. Además, la ciudad vivió importantes acontecimientos que la marcaron para siempre.

Aquí le proponemos un grupo de ellos, trascendentales todos, notables muchos otros, pero en su conjunto indispensables en la conformación de una de las ciudades más llamativas del mundo.

  1. Fundación de La Habana bajo una mítica ceiba

    El Templete y la Ceiba, lugar donde se fundo La Habana 3n 1519

    Sucedió, según recoge la historia, bajo una robusta ceiba donde se celebró una misa fundacional. Este hecho fue recreado, con genial maestría, por el pintor francés Juan Bautista Vermay, en los lienzos que adornan El Templete, erigido para conmemorar el suceso.

    Sin embargo se dice que entre 1514 y 1519 la ciudad de La Habana se asentó en dos sitios diferentes, el primero en el sur de la isla, precisamente en Melena del Sur y el segundo en la costa norte, junto a la desembocadura del río Almendares. Más tarde tomó su sitio definitivo junto a la bahía.

    La fundación de la ciudad mediante la misa, celebrada bajo una ceiba, estaba anticipando el carácter mestizo de la sociedad que se comenzaba a gestar. La ceiba era para los antiguos amerindios que poblaban Cuba un árbol sagrado, igual que lo es hasta la actualidad para las religiones afrocubanas, pues se cree que en estos árboles habitan espíritus.

    La tradición de darle tres vueltas al mítico árbol, ubicado en El Templete, para pedir un deseo en vísperas de la celebración por la fundación de la ciudad, habla del carácter mestizo de la sociedad que nació en 1519.

  2. La Habana asolada por Jacques de Sores

    Viajeros disfrutan vistas de la ciudad de La Habana desde Casablanca en el otro lado de la Bahia

    Ocurrió en 1555 y fue un acto funesto para la ciudad, cuanto el famoso pirata Jacques de Sores, apodado el Ángel Exterminador, la ataca. Con anterioridad había asolado Santiago de Cuba, en 1554, y Puerto Príncipe, actual Camagüey, en 1555.

    La fecha fatídica para La Habana fue el 10 de julio de 1555. El pirata estuvo alrededor de un mes allí, dejando a la joven villa, casi en completa destrucción, agraviando las imágenes religiosas y quemándolo todo: el fuerte, las embarcaciones y las viviendas. En estos incendios se perdieron, incluso, los primeros archivos del Cabildo.

  3. Fortificación de La Habana

    Cañones de la Fortaleza de La Cabaña protegia la entrada de la Bahía de la Habana

    La codiciada ciudad, capital de la Llave del Golfo, fue fortificada para proteger su puerto. El Castillo de la Real Fuerza se comenzó a construir en 1558, en parte debido al ataque del pirata Jacques de Sores. Le siguieron el Castillo de los Tres Reyes Magos del Morro, de finales del siglo XVI, al igual que la Fortaleza de San Salvador de La Punta. Estos dos últimos dedicados a proteger la entrada de la bahía. Los tres aparecen en el escudo que identifica la ciudad de La Habana.

    El sistema de fortificación de la urbe se perfeccionó después de la Toma de la Habana por los ingleses, cuando se construye la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, la más grande construida en América por España.

    A esto se suma la edificación de la muralla que se concluyó en 1698. La muralla llegó a contar con nueve puertas, diez metros de altura y un metro y medio de ancho. A partir de su construcción, La Habana quedó dividida en la zona intramuros y de extramuros. Actualmente se pueden ver varios de sus restos en diversos sitios; por ejemplo, frente al Palacio Presidencial, hoy Museo de la Revolución y cerca de la Estación Central de Ferrocarriles.

  4. Construcción de la Zanja Real

    Placa alegórica a la Zanja Real en el Callejón del Chorro

    Fue este el primer acueducto construido en La Habana que abasteció de agua potable a la ciudad. Su uso llegó hasta principios del siglo XX, aunque dejó de ser empleado parcialmente en el XIX, cuando se construyó el acueducto de Fernando VII.

    La Zanja Real tardó más de 20 años en cimentarse. En 1592 llegaba el agua por gravedad, desde el río Almendares al hoy pintoresco Callejón del Chorro, ubicado a un costado de la Plaza de la Catedral.

    La calidad del agua era pésima, pues la Zanja Real estaba descubierta. Esta situación mejoró al cubrirse gran parte de ella con posterioridad. Para el siglo XVIII, con el avance de la ingeniería hidráulica, se comenzaron a instalar hermosas fuentes en plazas públicas. Todo esto redundó en mejoras para la calidad de vida de los antiguos habaneros.

  5. Fundación de la Universidad

    Universidad de La Habana

    La habanera universidad se crea en 1728, y fue un hito para las instituciones académicas en la isla de Cuba. Fue fundada por los frailes dominicos como Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo de La Habana, debido a que su creación había sido autorizada por el rey de España, Felipe V, y por el papa Inocencio XIII.

    Se ubicó en esta primera etapa en el convento San Juan de Letrán, en el actual Centro Histórico. El 7 de mayo de 1902, se realizó la inauguración oficial de los nuevos edificios de la Universidad de La Habana, que desde entonces fue reubicada en una antigua zona de pirotecnia militar, al final de la calle San Lázaro. A lo largo de la primera mitad del siglo XX se siguieron sumando edificios a esta institución, que fue uno de los más importantes escenarios políticos y sociales de Cuba en el siglo pasado.

  6. Toma de La Habana por los ingleses

    Cañones de época en una fortaleza colonial de La Habana

    Quizás fue uno de los acontecimientos más importante del período. Esta confrontación militar, ocurrida en 1762, dejó al descubierto las debilidades defensivas de la antigua ciudad.

    El asedio a la capital cubana duró desde junio hasta agosto, y la posterior ocupación se mantuvo por once meses. Tras negociaciones entre las partes se intercambió el importante puerto por una parte de la Florida.

    Culturalmente hasta hoy han llegado frases populares ligadas al suceso. Por ejemplo, los ingleses usaban uniformes rojos y los criollos les llamaban mameyes, por ser este el color interior de esa fruta. Así cuando daban el toque de queda o llegaba un grupo de soldados, los habaneros decían "Llegó la hora de los mameyes". Durante la defensa de La Habana, gracias a la valentía del criollo Pepe Antonio, regidor de la villa de Guanabacoa, quedó para la posteridad la frase de "hacer las cosas de a Pepe”; entiéndase, hacerlas por la fuerza.

  7. La Catedral de la Habana

    Catedral de La Habana

    La antigua Catedral de La Habana no fue construida tal y como hoy se conoce. Inicialmente era una iglesia de los Jesuitas. Ya para el año 1778, por orden del obispo Felipe José de Tres Palacios, comienzan las obras de transformación del antiguo templo en Catedral de La Habana.

    Esta hermosa iglesia fue transformada en varias ocasiones hasta llegar a su estado actual. Se caracteriza por su fachada barroca con torres laterales desiguales. El interior actualmente es de estilo Neoclásico. Devenido en símbolo, es uno de los sitios más visitados de la capital cubana.

  8. El Faro del Morro, un hito arquitectónico

    Faro del Morro a la entrada de la bahía de La Habana

    La torre del Morro se comenzó a utilizar como faro desde 1764. Sin embargo era evidente la necesidad de levantar una más alta, por lo que para el año 1844, comienzan las obras.

    La nueva atalaya que hoy se identifica mide 26 metros de alto y se le llamó O´Donnell, en honor al Capitán General de la isla en aquel entonces. En sus inicios poseía un faro lenticular marca Fresnell.

    Más tarde, en 1945, el faro se electrificó mejorando aún más el alcance de haz de luz en la noche. Es un lugar de interés que ningún visitante debe perderse, en tanto facilita una de las mejores vistas de la capital de la Perla del Caribe.

  9. La Alameda de Paula, el primer paseo marítimo habanero

    Paseo Maritimo de la Alameda de Paula

    A medida que la ciudad crecía surgieron otras necesidades más allá de la protección de sus predios. En 1777 se crea el primer paseo marítimo de la villa: la Alameda de Paula, bautizada así por estar muy cerca de la iglesia homónima.

    Inicialmente fue un simple camino con árboles a ambos lados, pero en el siglo XIX se le introdujeron mejoras: se embaldosó, se le colocaron bancos, rejas, farolas y una fuente. En el siglo XX perdió un tramo por obras en los muelles, pero recientemente ha sido remozada y, unida a la iglesia de Paula, es un lugar de mucho encanto que todavía hoy invita al paseo.

  10. Crecimiento de La Habana y demolición de la muralla

    Fragmento de la Muralla que rodeaba La Habana en el periodo colonial

    El siglo XIX fue el de mayor auge económico para La Habana. Su puerto era uno de los de mayor trasiego de América y del mundo. La zona extramuros ya había crecido ostensiblemente, para mediados del siglo XIX, por lo que la demolición de la muralla fue aprobada por la reina de España el 11 de Junio de 1863, noticia que fue muy bien recibida por los habaneros.

    El costo del derribo corrió en parte por los nuevos propietarios de los terrenos que ocupaba el inútil muro. Ya para ese entonces el actual municipio el Cerro, era barrio residencial para los habaneros, con enormes palacetes y quintas ubicados alrededor de la calzada. Por otra parte el actual municipio de Regla surge desde el siglo XVII cuando comienza a crecer un asentamiento alrededor del santuario católico a la Virgen de Regla.

    A finales del siglo XIX, cuando el período colonial casi llegaba a su final, comienza a surgir otro barrio de moda: el Vedado, donde las clases más prósperas de la sociedad construyen sus nuevas mansiones. El período colonial dejó una Habana llena de teatros, liceos artísticos y literarios, estación de trenes, hermosos paseos y palacios privados.

  11. Fundación de San Alejandro, la escuela de arte más antigua de Cuba

    Artista plástico trabajando en su estudio

    Se fundó a inicios del siglo XIX, en 1818, y resultó todo un acontecimiento para las instituciones artísticas habaneras. Su primera sede fue el Convento de San Agustín, en La Habana Vieja. Tuvo otros asientos hasta llegar a su localización actual en el municipio Marianao, en Avenida 31 y la calle 100.

    En esta antigua institución estudió por unos pocos meses José Martí, el Héroe Nacional de Cuba; como también lo hizo Camilo Cienfuegos, el carismático revolucionario del Ejército Rebelde.

    De sus aulas salieron importantes artistas cubanos, como Rita Longa, Jorge Arche, Eduardo Abela, Víctor Manuel, Eduardo Fabelo, entre muchos otros. San Alejandro es el segundo organismo educativo más antiguo de Cuba después de la Universidad de La Habana.

  12. Acueducto Albear, obra maestra de la ingeniería del siglo XIX

    Escultura a Francisco de Albear cerca de la calle Obispo

    Fue, después de la Zanja Real de 1592 y el posterior acueducto de Fernando VII de 1835, la principal fuente de abasto de agua de La Habana. Su artífice, Francisco de Albear, ideó el proyecto en la segunda mitad del siglo XIX, cuando acontecían las guerras por la independencia de Cuba.

    A pesar de las dificultades sociales, económicas y geográficas su construcción se concluyó en 1893. La maestría e ingenio del proyecto fue premiado en la Exposición Universal de París, de 1878, con la Medalla de Oro, por considerársele una obra maestra de la ingeniería de ese siglo. En la actualidad este acueducto todavía aporta del 15 al 20 % del agua que consume la capital cubana.

    Los habaneros le rindieron tributo a Francisco de Albear con una estatua ubicada en un parque al final de la calle Obispo y su intersección con Monserrate, muy cerca del Bar - Restaurante El Floridita.

  13. Sistema de tranvías en la urbe habanera

    Poblado de Guanabacoa que quedó conectado con el de Regla gracias al primer tramo de Tranvía que se construyó en La Habana colonial

    Se dice que en la década del 60 del siglo XIX se inauguró por primera vez el uso de vagones tirados por caballos en La Habana. Antes de colocarse los tranvías eléctricos se emplearon unas pequeñas locomotoras de vapor que tiraban más de dos coches.

    Con el cambio de época, mientras ocurría la primera intervención estadounidense en Cuba, los propietarios canadienses de la Havana Electric Railway Company inauguraron, en 1900, el primer tramo de tranvía que unía a Guanabacoa y Regla. Posteriormente se pondría en marcha el de Vedado - Habana Vieja. De esta forma quedaban comunicados, de forma más eficiente, algunos barrios de la gran urbe.

  14. Necrópolis de Colón, una galería de arte funerario a cielo abierto

    Puerta de la Paz, entrada principal a la Necrópolis de Colón

    Como colonia española, La Habana heredó la costumbre de enterrar en las iglesias, hasta que en 1806 se inauguró el cementerio de Espada en el área de extramuros.

    A mediados del siglo XIX era evidente que los antiguos camposantos eran insuficientes para la gran urbe habanera, por lo que en 1871 se comienza a construir la Necrópolis de Colón. Luego de algunos años terminaron parcialmente sus obras en 1886.

    En el siglo XX este sitio sería objeto de varias ampliaciones. En el presente se puede contar entre uno de los más hermosos de América, y del mundo, debido a los valiosos conjuntos escultóricos que posee. Lo caracteriza la gran entrada principal y la capilla que se localiza en su centro.

  15. Cecilia Valdés de la mano de Cirilo Villaverde

    Escultura de Cecilia Valdés en la Loma del Angel

    Posiblemente la más habanera de las novelas escritas en Cuba sea Cecilia Valdés o La Loma del Ángel, concebida por Cirilo Villaverde. Esta obra, romántica y costumbrista, trata la incestuosa relación entre la mulata Cecilia Valdés y su medio hermano blanco Leonardo Gamboa quienes, sin saber su parentesco, se enamoran.

    La novela, de final trágico, se ha convertido en el mito literario nacional por excelencia. No deje de visitar la estatua dedicada a la sensual Cecilia ubicada en la Loma del Ángel, del Centro Histórico capitalino. Más allá del arte, el gusto de los cubanos, y específicamente de los habaneros, por esta historia que sucede en las calles coloniales es proverbial.

  16. Nacimiento de José Martí

    Estatua ecuestre de José Martí, Héroe Nacional de Cuba

    A mediados del siglo XIX, el 28 de enero de 1853 aconteció en La Habana uno de sus hitos más importantes: el nacimiento del cubano más universal, José Martí.

    Ese niño, hijo de madre canaria y padre valenciano, sería años después el hombre más relevante de la historia de Cuba. En él confluían el genial escritor, el brillante pensador y el sabio político. Los cubanos lo identifican como el apóstol, el maestro, el hombre que defendió la cubanía y la llevó hasta las últimas consecuencias.

    A lo largo del tiempo, son muchos los monumentos que en La Habana se han erigido para homenajearlo. Entre ellos sobresale el de la Plaza de la Revolución, donde una gran esfinge martiana domina el paisaje. Este es una de las imágenes más fotografiadas en la Llave del Golfo.

  17. Inauguración del Teatro Martí

    Detalle en la decoración de la fachada del Teatro Martí, donde se destaca el año en que fue inagurado

    El magnífico edificio, apodado el Coliseo de las Cien Puertas, se inauguró en 1884, con el nombre de Irijoa, debido al apellido de su dueño Ricardo Irijoa, de origen vasco. En el año 1900, es rebautizado como Teatro Martí, homenajeando al Héroe Nacional cubano.

    En el Martí se presentaban espectáculos circenses, operetas, zarzuelas y las gustadas obras del teatro bufo, que constituyen un elemento cultural importante en la formación de la nacionalidad cubana. Los habaneros convirtieron dicho coliseo en uno de sus favoritos debido a lo céntrico y a lo variada de su cartelera. Recientemente fue remozado, por lo que hoy es un lugar de gran atractivo para cualquier visitante.

La Habana colonial

Las ciudades crecen no solo con sus edificios y la acumulación de riquezas. Los acontecimientos que viven y experimentan también las enriquecen. La añeja Habana se desarrolló en la etapa colonial gracias a sus castillos y palacios, a sus batallas, a las instituciones que fundaron sus habitantes, pero sobre todo gracias a las personas que la habitaron y legaron a generaciones posteriores una hermosa ciudad.

La Habana cuenta hoy con unas de las mayores riquezas: sus habitantes quienes conforman un pueblo alegre, extrovertido y orgulloso, conocedor de su historia, así como de los hitos que han marcado su devenir.

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La Habana es una de las capitales más dinámicas de América. Muchos hitos han marcado su crecimiento: batallas, edificaciones, fundación de instituciones, o nacimientos de personalidades, conforman el devenir de una ciudad que acaba de cumplir 500 años...

Milagros

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